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ABC LUNES 22 s 1 s 2007 Hacia un nuevo proceso sEntrevista ESPAÑA 15 El extremismo y su marginalidad política apuntan a una ETA convertida en grupo mafioso Jean- François Daguzan s Experto en defensa y terrorismo Cuanto mejor funcionan la democracia y las instituciones, más exige la banda, con acciones criminales llamadas a preservar intactos sus mitos fundacionales sETA ha demostrado a Zapatero que no es posible negociar con ellos POR JUAN PEDRO QUIÑONERO PARÍS. Jean- François Daguzan es uno de los mejores especialistas europeos en seguridad, defensa y amenazas terroristas. Profesor de la Universidad de París, investigador en la Fondation pour la Recherche Stratégique (FRS) ha trabajado en Oxford y, como consejero de sucesivos ministros de Defensa, en el Institut des Hautes Etudes de la Défense Nationale (IHEDN) Autor de una veintena de ensayos de referencia, acaba de publicar un libro hoy indispensable. Terrorisme (s) (Ed. del Centro National des Recherches Scientifiques) de proyectos culturales, a través de la fuerza armada, con el objetivo último de imponer los criterios propios mediante la violencia revolucionaria. En el caso del IRA irlandés, aquel conflicto entró en una fase que todavía será larga y compleja, pero que ha evolucionado hacia la paz, con algunas derivas mafiosas. Comenzamos a comprobar que los supervivientes del IRA son grupúsculos con características mafiosas, que no vacilan en el recurso al atraco a mano armada o al tráfico de drogas, para sobrevivir y prolongar su lucha sin fin. miento obrero. Cuanto más y mejor funcionan la democracia y las instituciones, más exige ETA con acciones criminales llamadas a preservar intactos sus mitos fundacionales. Cuanto más y más se han consolidado las libertades, las transferencias y los poderes autonómicos, más se radicaliza ETA, en cabeza de un terrorismo nacionalista revolucionario. ¿A dónde conduce tal movimiento? -Hacia la esquizofrenia y las derivas mafiosas. ETA no tiene ninguna razón para seguir su lucha. Pero sus dirigentes han entrado en una lógica de soledad, aislamiento, locura. ¿Le parece posible una deriva mafiosa de ETA? -Es una cuestión que hay que estudiar en detalle, pero que me parece muy probable. Negándose a aceptar la vida democrática, en España y el País Vasco francés ETA se radicaliza, al mismo tiempo que se margina ella sola de la vida política. Michel Wievorka fue uno de los primeros en subrayar la paradoja cada día más evidente: ETA se radicaliza de manera ciega, atroz, asesina, al ritmo de las transferencias de competencias, al mismo ritmo que decrece la importancia del movi- -Esa deriva esquizofrénica, ¿no pudiera enmascararse tras la retórica de una parte significativa del nacionalismo radical y menos radical, que comparte en buena medida algunos de los objetivos últimos del ideario teórico de ETA? -Sin duda. Pero, la gran mayoría de las familias del nacionalismo vasco tomaron en su día la vía de la legalidad, la vía democrática de expresión y defensa de sus ideas. Los vascos nacionalistas y demócratas todavía tienen que hacer un gran esfuerzo: aceptar que es imprescindible abandonar lo que ellos llaman la lucha armada para integrarse definitivamente en la vida democrática, de manera plena e incondicional, respetuosa de las diferencias que pueden haber con los vascos no nacionalistas. Jean- François Daguzan, durante la entrevista -Al mismo tiempo, tal análisis comporta algo trágico. Los moderados defienden la legalidad democrática y los radicales apoyan la violencia. Pero, de alguna manera, inconfesablemente, algunos moderados esperan o han podido esperar beneficiarse del avance de su causa, cuando los radicales pesan o presionan a través de la violencia y el crimen... -Como dudarlo... en verdad, tal juego táctico continúa pesando de manera inquietante, pero el ejercicio pleno de las libertades cívicas exige el fin incondicional de la amenaza terrorista; no se puede ser libre, cuando alguien te pone en la sien la amenaza de una pistola. NOELA DOMECQ Es capital que PNV y EA reclamen de manera solemne el desarme y el fin incondicional de ETA. ¿Qué hacer? -Yo creo en la virtud de la libertad, la democracia y los procesos democráticos. Indisociables del Estado de Derecho. Ya se vio en tiempos del GAL lo que podía dar de sí una guerra sucia. Las armas del Estado son las tradicionales: el Derecho, la Justicia, la Policía, el respeto de las libertades. No se puede ceder en el terreno del Derecho, ni hacer concesiones en el terreno de la Justicia y las libertades. Si el Gobierno Zapatero ha intentado negociar con ETA, ETA le ha demostrado, a través del absurdo, la esquizofrenia y la tragedia, que no es posible negociar con ellos. Es posible que Zapatero haya actuado de buena fe. La realidad más brutal le recuerda y nos recuerda que hay una parte que desea negociar y otra parte que no desea negociar y se refugia en la mentira, la locura, el crimen. ETA siempre está presta a coger sus pistolas y sus bombas, para seguir hacia delante, hacia ninguna parte. El Estado debe defender y reafirmar sus principios. El Estado español lleva treinta años demostrando que su camino, el camino de la libertad, el Derecho, la Justicia, es el buen camino. Debe seguir por esa senda, la suya. Son los asesinos quienes deben rendir sus armas. -En un marco de amenazas globales, ¿cuáles son las características particulares del terrorismo de ETA? -De entrada, hay que recordar que ETA nace en el seno de la familia nacionalista vasca, cuyo patriarca fundacional, Sabino Arana Goiri, fue un vasco conservador de un racismo obsesivo, que echó los fundamentos de unos estatutos partidistas absolutamente racistas. Para algunos ultranacionalistas vascos, la llegada de la democracia en España no fue nada bueno, porque quitó un pretexto para su lucha. De hecho, cuanto más evolucionaron los estatutos de autonomía hacia una situación casi federal, ETA se radicalizó más. -La construcción de Euskalherría pasa por la ruptura de las fronteras de dos Estados soberanos, Francia y España... -Efectivamente. No olvide usted que ETA nació a la sombra de los movimientos revolucionarios de los años sesenta y setenta del siglo pasado, cuya primera aspiración era la liberación y la independencia, a través de la lucha armada. Se trataba de un proyecto, digamos que clásico, desde hace un siglo, o más. Con unas señas de identidad más o menos comunes, por todas partes: defensa