Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 22 s 1 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA GUARDIA CIVIL NO, POR FAVOR L proyecto político de Zapatero es tan errático que cuantas más promesas electorales deje sin cumplir, tanto mejor. No hay más que recordar la que ha liado con las reformas territoriales: maldita la hora en que se le ocurrió prometer que aceptaría cualquier estatuto que le enviase el Parlamento catalán. Al final tuvo que desmentirse a sí mismo, pero el proceso abierto con tamaña irresponsabilidad ha dejado daños irreversibles en la esIGNACIO tructura del Estado. Por eso CAMACHO más vale no recordarleotros compromisos, a ver si hay suerte y deja quietas algunas de las pocas cosas que aún siguen funcionandomedio razonablemente, comoes el caso de la Guardia Civil. Si la Guardia Civil dejase de ser militar se resolveríasin dudauna curiosaparadojanominal, pero es bastante probable que empeorase el servicio público que la mantiene como una de las instituciones mejor valoradas de España. El éxito de la Benemérita- -cuyas virtudes acabaron liquidando el recelo de los republicanos, primero, y de los felipistas después- -reside en su capacidad de abnegación, en su disciplina, en su fiabilidad y, sobre todo, en su rigurosa lealtad al Estado, cuya cohesión vertebra deformasignificativa, avecesexclusiva, en miles de poblaciones rurales. Todo eso puede quedar en entredicho si se convierte en un cuerpo funcionarial y sindicalizado, transformación que sin duda satisfaría a muchos de sus integrantes como los que el sábado se manifestaron vestidos de verde en Madrid, pero dudosamente redundaría en beneficio de los ciudadanos. Ladesmilitarización y reformadelaGuardia Civil es un viejo cliché progre al que no pudo sustraerse el Zapatero- candidato pero, al igual que ocurrió con sus antecesores, la experiencia pragmática del poder ha persuadido al Zapatero- presidente de que ciertas cosas estaban bien organizadas antes de que él decidiese reinventarlas desde su arrogante adanismo. De modo que, por sugestivo que resulte ver a varios miles de picoletos gritando Zapatero, embustero por las calles, en este caso es preferible hacer la vista gorda ante el incumplimiento. Con este presidente especializado en desbaratar todo aquello sobre lo que pone las manos, lo más práctico es procurar que se olvide de que todavía quedan algunas instituciones ajenas a su experimentalismo reformista. Y si hay que recordarle el programa electoral, que sea en el párrafo referido a la política antiterrorista, donde se comprometía a persistir en el Pacto por las Libertades para derrotar a ETA. Eso tampoco lo ha cumplido, y es bastante más importante. A la Guardia Civil es mejor no menearla mucho. Habrá que mejorar sin duda las condiciones de los agentes, pero lo sustancial conviene no tocarlo. Que en un año de mandato que le queda, y sin Bono de cortafuegos, este hombre es todavía bien capaz de dejarla hecha unos zorros. Zapateronoes quesólo aciertecuandorectifica- -por lo general, también desatina en las correcciones- sino que el único modo de que no yerre consiste en que se esté quietecito. Mejor no darle ideas, no vaya a ser que se las tome en serio. E LA MEMORIA ROTA U N viajero que quisiera conocer lo que es la España actual, convertida en almoneda de la sinvergonzonería, podría hacerse una idea bastante exacta visitando la exposición El Archivo de la Memoria Rota Cuando se cumple el primer aniversario de aquel despojo famoso del Archivo de la Guerra Civil, consumado con nocturnidad y alevosía, el Ayuntamiento de Salamanca ofrece a la curiosidad ciudadana pruebas irrebatibles de la verdadera naturaleza del desaguisado. Pocas veces se ha logrado, de forma tan gráfica y elocuente, desenmascarar la desfachatez de unos gobernantes que han hecho de España una finca sobre la que ejercen con desparpajo la arbitrariedad y la rapiña, convencidos de que cualquier derecho puede ser risueñamente pisoteado, si a cambio se obtienen réditos políticos. Si la justicia no actúa antes de que dicha exposición se cierre, podremos afirmar sin rebozo algo que ya sospechábamos desde hace tiempo: en España ha dejado de regir el principio de división de poderes. En El Archivo de la Memoria RoJUAN MANUEL ta se exponen treinta y ocho docuDE PRADA mentos procedentes de las quinientas cajas que fueron trasladadas a Cataluña al amparo de una sedicente Ley de Restitución elaborada ad hoc, en flagrante contradicción con las normas de archivística internacional. Son, todos ellos, documentos que en nada atañen a instituciones ni a ciudadanos catalanes; documentos que muestran a las claras la marrullería y precipitación de un expolio que no tenía otro objetivo que satisfacer el capricho de unos demandantes que no anhelaban tanto una restitución para la que les faltaban títulos de derecho como escenificar su fuerza y poner de rodillas el sentido común. Esos treinta y ocho documentos exhibidos en Salamanca demuestran que al frente de España existe un Gobierno de chalanes capaz de acceder a cualquier petición caprichosa, capaz de vender a su propia madre, si se trata de asegurar el culo en la poltrona. La exposición de Salamanca, como ha asegurado su comisario, Gonzalo Santonja, se instala en el asombro El asombro de que semejante atropello pueda consumarse en un país en el que presuntamente rige el imperio de la ley; el asombro de que los funcionarios que han promovido y auspiciado este cambalache indecoroso, empezando por la propia ministra de Cultura, no hayan respondido aún ante los tribunales. La exposición ofrece, además de este puñado de documentos incontestables, algunos motivos para el regocijo (ya se sabe que algunas veces conviene reír, para no llorar) Los organizadores han querido que, al lado de cada documento, figure una copia del mismo facilitada por el Ministerio de Cultura; copias con las que debería nutrirse ese pomposo Centro de la Memoria Histórica prometido (por supuesto, se trata de una promesa incumplida) por nuestra dilecta fraila a la ciudad de Salamanca, a cambio de que aceptara resignadamente el expolio. El visitante de la exposición disfrutará comprobando la bajísima calidad de las copias, realizadas chapuceramente en una fotocopiadora con el tóner descangallado, una de esas fotocopiadoras que esperan la jubilación arrumbadas en algún pasillo ministerial. Y, last but not least, el visitante también podrá endulzar su indignación visitando lo que el ingenio popular ya ha bautizado como habitación de la risa una sala oscura con pantallas táctiles donde se ven y escuchan los testimonios de diversos prebostes socialistas, antaño dispuestos a defender con su vida (sic) la unidad del Archivo de Salamanca y hoy convertidos en mamporreros indignos del cambalache zapateril. La habitación de la risa tiene un no sé qué de atracción de barraca. Y es que España- -o sus migajas- -se ha convertido en una barraca del susto y la enormidad, de la carcajada sarcástica y el cinismo desatado; se ha convertido en almoneda de la sinvergonzonería y en patio de Monipodio de la arbitrariedad y el chanchullo. Viajen a Salamanca para comprobarlo.