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86 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 21 s 1 s 2007 ABC ROCK Elliott Murphy Concierto de Elliott Murphy (voz y guitarra) y Olivier Durand (guitarra) sLugar: Sala Clamores, MadridsFecha: 17- I dicho que no. En muchos de los programadores existe una falta de cultura análoga a la de los antiguos empresarios, y también una falta de interés por la lectura de nuevos textos. ¿En algún momento ha decidido arrojar la toalla? -Tras escribir ¿Dónde estás, Ulamule, dónde estás? -era una época en que llevaba tiempo sin estrenar y ningún productor tenía interés en saber lo que estaba escribiendo- quedé satisfecho y pensé que merecía la pena que mi escritura teatral terminara con esta obra. Y más o menos lo dije. Anuncié que debaja de escribir teatro... Pero no lo cumplí. Rock hecho a mano LUIS MARTÍN Partiendo de una elevada versatilidad interpretativa, Elliott Murphy presenta regularmente espectáculos cada vez mejores y más perfilados. Ahora toca repertorio de hechuras clásicas a través de un puñado de canciones nuevas y arregladas con un toque de pop suficientemente diferenciador. Su disco Coming home again es el que suena en la primera parte del concierto; el resto- -para suerte de quienes frecuentan a este hombre- -vuelve a ser una visita a la propia historia. Murphy vuelve a rodar este material en directo sin el ropaje instrumental que le acompaña en los discos; tan sólo su guitarra acústica y la de su músico de cabecera de los últimos años, el joven Olivier Durand. Mucho mejor. Los arreglos de estudio no siempre son brillantes. Cosa rara en este hombre al que todo le sale bien. Y suena la hímnica Green river y el recital entra en materia. Durand, hombre que no busca chispas innecesarias, sino descubrirles el brillo mejor a las canciones, se acomoda de forma natural a las ideas de Murphy, aunque bien podría evitarse cantar en solitario. Esta actividad en la que se ha empeñado en doblar le resta pegada a la fuerza de una entrega que encontró sus mejores momentos cuando revisó junto a Murphy el rock fresco de Sonny o el más maduro de Jetlag ambas composiciones del propio Murphy. Lo de esta gente es música moral y brújula, rock hecho mano con un único problema: siempre sabe a poco. ¿Sigue usted la actividad teatral? -Leo las revistas. Hay en el País Vasco una que está muy bien, Artez con mucha información; y leo la revista ADE de la Asociación de Directores de Escena. Al teatro voy poco. En Donosti- -yo vivo en Fuenterrabía- -se hace poco teatro interesante, y a Madrid vengo muy poco. Alfonso Sastre, en un momento de la entrevista El teatro español es reaccionario Alfonso Sastre s Dramaturgo Su nombre se lee más en los libros de texto que en los carteles teatrales, a pesar de ser un dramaturgo indiscutido. La Asociación de Autores Teatrales le dedica desde mañana unas jornadas TEXTO: JULIO BRAVO FOTO: ERNESTO AGUDO MADRID. Fíjese qué curioso- -arranca a hablar Alfonso Sastre (Madrid, 1926) sin esperar una pregunta- después de once años de inactividad, de que ningún teatro haya puesto ninguna obra mía, han coincidido un montón de cosas. Primero, estas jornadas; el próximo 26 de febrero, el estreno en San Sebastián de Han matado a Prokopius y el día 27, con 24 horas de diferencia, se estrena en San Sebastián... de los Reyes, otra obra, ¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás? trales. Y hay un ejemplo en Valle- Inclán. No ser aceptado por el mundo del teatro, que era reaccionario, permitió que no tuviera que ajustar su literatura a la situación de ese teatro, y pudiera escribir los esperpentos. -Y por lo que lee, o por lo que le llega, ¿cómo es la situación del teatro español? -En escritura se están haciendo cosas muy interesantes, pero estos textos no suelen llegar a los escenarios. ¿Por qué razón? Porque, como he dicho antes, la institución teatral sigue siendo conservadora y reaccionaria. Pueden pasar años sin que un buen texto se lleve al escenario. Y sin embargo se representan cosas que yo no sé por qué se representan. No entiendo muchas veces la programación, no ya de las empresas teatrales, sino la de los grupos, que no tienen unos ejes de trabajo con cierta coherencia. Programar significa pensar. El hecho de entretener no justifica todo, aunque un teatro que no sea entretenido es malo, porque es aburrido. Hay que aceptar el hecho de que el teatro es entretenimiento. Pero no se puede tomar la palabra diversión como una evasión de la realidad. El teatro debe ser una dilatación de la realidad. ¿Sigue pensando que el teatro español es reaccionario? -La institución teatral, sí. Menos que antes, en que eran los empresarios privados los que decidían el teatro que se tenía que hacer, y había por tanto un filtro comercial. Pero eso no se ha resuelto, porque ahora el eje de la programación se ha desplazado hacia los programadores, y estos no tienen un pensamiento esencialmente diferente del que tenían los empresarios de entonces. ¿Esta situación le frustra? Al fin y al cabo, un autor de teatro lo que quiere es la confrontación con el público. -Es cierto. Es frustrante que un autor de teatro, que teóricamente enriquece su experiencia de la confrontación con los públicos, no estrene. Es malo, en ese sentido, que un autor no sea representado, porque puede sumirle en una especie de autismo. Pero la paradoja está en que hechos como éste tienen un aspecto positivo: no ser admitido en el mundo teatral, en el mundo de las empresas tea- -Pero ahora hay una red de teatros públicos. ¿Cree usted que apuestan por los autores españoles? -Parece ser que no. Yo vivo un poco alejado de estos medios, pero he preguntado y me han