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28 ESPAÑA Secuestros de familia DOMINGO 21 s 1 s 2007 ABC Sólo en 2006 se denunciaron 178 raptos de menores por uno de los padres España negocia con cinco países la restitución de niños secuestrados s Los casos más complejos son los de Irak, Estados Unidos, Túnez, Argelia y Ecuador CRUZ MORCILLO MADRID. Sara Alí Moracho tiene ocho años y está secuestrada en Basora por su padre iraquí. Su madre espera noticias inciertas, pegada al teléfono, en Galapagar (Madrid) Victoria Innes Carrascosa tiene seis años y está con sus abuelos en Valencia. Su madre está encarcelada en Nueva Jersey por desacato y supuesto secuestro. Un juez estadounidense le exige que su niña viva en ese país con el padre. Ningún juez se ha pronunciado aún sobre el caso de Sara; dos distintos han dictado sentencias opuestas en el caso de Victoria- -cada uno le otorga la custodia a uno de los progenitores- Sara y Victoria sólo tienen una cosa en común, además de perplejidad: ser hijas de padres de distinta nacionalidad que ya no se entienden. Otros tres menores hijos de español y extranjero se encuentran en una situación similar, que ha obligado a intervenir al Ministerio de Asuntos Exteriores. Un rosario de casos Desde que ABC desvelara el caso de Sara Alí Moracho, secuestrada por su padre en Basora, se han ido conociendo otros sucesos similares. Así, se supo que hay una valenciana encarcelada en Estados Unidos por desacato y supuesto secuestro, y la Audiencia de Oviedo ha dictado esta semana una sentencia que obliga a cuatro niños hijos de una española y un israelí a regresar con el progenitor a ese país. La forma de actuar de las Embajadas difiere en función de que haya o no pronunciamiento de un juez Leticia Moracho muestra un retrato de su hija Sara, secuestrada en Basora por su padre iraquí las Embajadas difiere en función de que haya o no pronunciamiento de un juez explican desde la Dirección General de Comunicación Exterior. Como norma general, suele otorgarse la patria potestad al progenitor que viva en el país donde el menor ha pasado su vida. No obstante, en los países occidentales de tradición cristiana es usual, si no hay motivos graves que recomienden lo contrario, que se le conceda a la madre, mientras que en los países islámicos siempre se beneficia al padre. Las soluciones de estos conflictos, que en contadas ocasiones llegan a enfrentar a los países, pasan por tres vías genéricas: el procedimiento de cooperación judicial recogido en el Convenio sobre los aspectos civiles de la sustracción internacional de menores, más conocido como Convenio de La Haya de 1980. Se trata de la piedra angular en el caso de los países EFE Mucho tiempo Son los cinco casos más graves- jurídicamente graves -precisan desde la Dirección General de Comunicación Exterior. En busca de una solución, que no se avecina fácil en ninguno de los supuestos, se llevan a cabo negociaciones con Túnez, Argelia, Ecuador y como se ha dicho Irak y Estados Unidos, países de los que son originarios uno de los progenitores. Pese a que alguno de estos raptos es reciente como el de Sara Alí (1 de septiembre) todos se ajustan a un patrón: son conflictos que suelen prolongarse muchos años y no siempre se resuelven de modo favorable. La matización de Exteriores es más que pertinente dado que cada año se producen decenas de estos casos en nuestro país. El año pasado 178 niños fueron raptados en España por uno de sus progenitores, según datos facilitados por el Ministerio de Justicia. Esa abultada cifra engloba tanto padres españoles (ambos o uno de ellos) co- mo extranjeros. El denominador común es una separación de la pareja y una liza por la custodia o la patria potestad. Justicia se encarga de la mayoría de estas sustracciones, incluso cuando el niño sale del país, que suelen resolverse por vía de cooperación judicial, eso sí con mediación diplomática. La existencia o no de una resolución judicial también marca un punto de inflexión en el caso. La forma de actuar de acogidos a él y trata de garantizar la restitución inmediata del niño secuestrado y velar por sus intereses. Las sentencias dictadas por uno de los miembros deben ser respetadas por el otro. Las visitas de los niños también se rigen por este convenio marco. La segunda vía de negociación pasa por los acuerdos bilaterales que existen en materia de menores, como es el caso de Marruecos- -refugio en el pasado de más de un padre islamista en desacuerdo con la patria potestad- Convenio de Viena El convenio de La Haya No hay caso de menores raptados y sacados del país en el que el conocido como Convenio de la Haya de 1980 no salga a relucir. Es el eje y la guía para resolver conflictos donde a las sentencias y los recursos judiciales se superponen los sentimientos, las historias de matrimonios rotos e hijos obligados a separarse de uno de los padres, a veces miles de kilómetros. Durante los últimos días el Convenio ha salido a relucir un día sí y otro también y no sólo en la Prensa, sino también en las relaciones diplomáticas españolas. Por una parte, los ministerios de Asuntos Exteriores y Justicia le han recorda- do a Estados Unidos que ambos suscribieron este acuerdo y, por tanto, están obligados a respetar las sentencias judiciales que se dicten. En el caso de la abogada española encarcelada en Nueva Jersey por no entregar a su hija al padre (está en Valencia con los abuelos) existe un auto de la Audiencia de Valencia que impide la salida de la menor de España (de hecho se le ha retirado el pasaporte) En sentido contrario, un auto de la Audiencia de Oviedo, dictado esta semana, obliga a cuatro niños hijos de una española y un israelí a regresar con el progenitor a ese país. La Audiencia estima que es cierto que la mujer María Amor Rodríguez se fugó con sus hijos de aquel país en 2005 sin el cosentimiento paterno. Cuando las dos anteriores no se pueden aplicar o fallan, la diplomacia recurre al Convenio de Viena de relaciones consulares, el más complejo dado que parte de la premisa de que no hay dos casos iguales y los pasos que guían la actuación deben tener en cuenta la relación familiar- -también previa- la situación del país en el que el niño esté retenido, el Gobierno al frente y, en general, una amplia casuística que dificulta y alarga en el tiempo la resolución.