Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 ESPAÑA DOMINGO 21 s 1 s 2007 ABC Blanco utiliza la traición de los zaplanistas en la CAM para cuestionar a Camps El secretario de Organización del PSOE exculpa a Zaplana D. MARTÍNEZ ALICANTE. La visita ayer del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, a la ciudad de Alicante con motivo de un mitin para promocionar a la candidata socialista a la Alcaldía, la todavía subdelegada del Gobierno en la provincia, Etelvina Andreu, llegó en el momento más oportuno para la estrategia socialista. Blanco, al contrario de otras ocasiones, evitó realizar declaraciones al margen de su intervención en el mitin. No obstante, departió largo y tendido sobre la situación del PP en la Comunidad Valenciana, tras la presentación de dos listas para renovar parcialmente el consejo de administración de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) Tras desvelarse que el dirigente socialista se reunió con Eduardo Zaplana un día antes de que se fraguase la lista alternativa a la inicialmente pactada en las Cortes, Blanco aseguró durante su intervención que nunca he pactado nada con el portavoz del PP en el Congreso. Según el dirigente del PSOE, le resultaría imposible pactar nada con Zaplana o con el PP, por lo que achacó la crisis del partido en Valencia a una supuesta falta de liderazgo de su presidente, Francisco Camps- -al que se refirió como Gerardo, nombre del consejero de Economía- nómico entre 1995 y 2003, para afear la actual gestión de Camps. Ayer, la estrategia se repitió en el mitin alicantino. El secretario de Organización del PSOE absolvió expresamente a Zaplana de la pugna desatada en la renovación de consejeros en la CAM, y aseguró que su origen se encuentra en la incapacidad de Camps para dirigir su propio partido Según Blanco, la división del PP sería consecuencia de la obsesión por la confrontación de los populares, que se habría reproducido a nivel interno. Por su parte, el propio Zaplana negó anteayer, de nuevo, que estuviera al corriente de la maniobra, y dijo conocer la situación por lo que me dicen los compañeros Zaplana se expresó en estos términos durante un acto para apoyar al alcalde de la localidad alicantina de Altea, Miguel Ortiz, cercano al portavoz popular. Comparaciones Pese a la supuesta falta de entendimiento con el portavoz popular, que Blanco trasladó a todos los niveles- -con un especial énfasis en la política antiterrorista- lo cierto es que el dirigente socialista viene ensalzando de un tiempo a esta parte, cada vez que visita la Comunidad Valenciana, la labor de Zaplana como presidente auto- EFE Los primeros senegaleses con contrato Un primer contingente de 75 senegaleses, elegidos entre centenares de candidatos por el Ministerio para el Empleo, partió el viernes hacia España, donde les espera un permiso de residencia y un contrato de trabajo en Acciona. En la imagen, algunos de los con papeles en el aeropuerto de la capital senegalesa. ALTÍSIMO RIESGO Álvaro Delgado Gal nes pasado, no descartara la continuación del diálogo, encaja perfectamente en el diagnóstico. Ocurre otra tanto con la entrevista sorpresa con Ibarreche. Es preciso estirar la credulidad hasta extremos heroicos, para interpretar ese palique a dos como un acto institucional ordinario. El presidente ha vuelto por donde solía. Cuando las dificultades aprietan, intenta salir de apuros a paso de carga. Lo hizo con motivo del Estatut, y de la retirada de las tropas de Irak. En este segundo caso, contravino el calendario al que se había comprometido poco antes, durante el Debate de Investidura. Ahora está vaciando de contenido, salvo que cambie de nuevo sobre la marcha, su mensaje en el Congreso. Zapatero interpreta el Parlamento con la mentalidad de un jugador de mus. La institución se ha degradado tanto, que la determinación infausta de impedir que en él se discutan las propuestas del PP ofende por razones de índole estética, no práctica. Una herramienta que no se aplica a su fin natural, ya no es una herramienta. Es un elemento suntuario, un adorno, o quizá un estorbo. Sea como fuere, la disposición de las fichas en el tablero no admite lecturas equívocas. Punto número uno: no existe la menor esperanza de un avenimiento con el PP. Es más, el presidente necesitaba subrayar el enfrentamiento, entre otras cosas, porque es siempre más fácil apagar las disidencias internas cuando se libra una batalla campal contra un agente foráneo. El PP tampoco quería la concordia, de modo que se ha juntado el hambre con las ganas de comer. El rechazo de Rajoy a confiar en Zapatero es comprensible, y en este momento, saludable. Pero el PP deberá tender puentes hacia el PSOE tarde o temprano. Cometería un error histórico, si pensase sólo en ganar las elecciones. Punto dos: se negociará políticamente con ETA. Lo desean los aliados de Zapatero, y lo desea Zapatero. Punto número tres: será prioritario evitar una nueva bomba. Una bomba no sería letal para un Gobierno que contara con el respaldo del PP Se percibiría como un aten. tado más contra el Estado, no H a bastado una semana escasa, para que el debate del lunes en el Congreso parezca un hecho remoto, confuso, irrelevante. Todavía peor: para que rebote hasta nosotros como una especie de fraude. Está claro que el presidente, el día 15, había adoptado ya la decisión de reiniciar el diálogo con ETA. Es probable también que hubiese activado contactos y puesto algunas cosas en ejecución. La ruptura enunciada- -con poca convicción- -en el hemiciclo, era, por tanto, ficticia. El homenaje verbal y pasado de rosca al PNV no fue un gesto ten, tativo o exploratorio sino la confirmación de una amistad rápidamente anudada después de los días de desconcierto que siguieron al atentado. El hecho de que el PSE, el vier- contra la política del Ejecutivo. Pero en el contexto actual una nueva bomba, aun estando dirigida contra el Estado, sería registrada como un fracaso personal del presidente. Éste no la resistiría políticamente. La resultante de este juego de vectores es que Zapatero se queda sin margen de maniobra frente a los terroristas. Su única salida es sumar movimientos: asumir, desconocemos en qué porcentaje, las reclamaciones de los terroristas, a trueque de que los últimos den pasos firmes hacia su autodisolución. ¿En qué se diferenciaría esto de una victoria de ETA? Dejemos la pregunta, por así decirlo, en el aire. ¿Qué probabilidades tiene el presidente de mantenerse sobre un caballo que, desgraciadamente, se ha desbocado? Los factores son tantos, y se hallan sujetos a un cambio tan veloz, que las predicciones se han hecho muy, muy complicadas. El fallo del Tribunal Supremo contra Jarrai y compañía, no sólo impide a Zapatero atender a las exigencias inmediatas de ETA- -e Ibarreche- sino que revela que el aparato judicial es renuente a ponerse al servicio de una política cada vez más cuestionable. ¿Se atreverá el presidente a derogar, pongo por caso, la Ley de Partidos? Los observadores se resisten a estimarlo posible. ¿Con qué apoyos contaría para esa maniobra desesperada? Con los justos técnicamente. En principio, no con el de CiU, a la que, después de la desastrosa gestión del Gobierno en Cataluña, no puede dar lo único que le interesa. Es decir, la Generalitat. Si no les gusta el ejemplo de la Ley de Partidos, escojan otro cualquiera. Lo importante es que el trabajo decisivo, el gordo de verdad, se tendría que hacer antes de las legislativas, ya que los socios que tramaron la conspiración de Estella no pueden fiarlo todo a unas elecciones que empiezan a pintar mal para el inquilino de La Moncloa. Por supuesto, continúa perfilándose, al fondo, la Mesa de negociaciones, que ETA concibe como el motor de un proceso constituyente irrenunciable. Una fuga hacia delante nos suena a ciencia ficción. Se nos antoja una hipótesis desaforada, absurda. Y espero que lo sea. Recordemos, sin embargo, que se huye hacia delante cuando ha dejado de haber espacio atrás. La huída se produce por falta de alternativas. El presidente no se está dando la oportunidad de elegir con serenidad. Entramos en una fase de altísimo riesgo.