Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 21 s 1 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA OTRO ERROR DE ZAPATERO Hasta ahora, la moderación del PNV ha sido táctica- -ojalá no lo sea con Imaz- pero la radicalidad de Ibarretxe está probada, y conferir al lendakari y a su partido la condición de aliado estratégico es una temeridad por parte de Rodríguez Zapatero... AMIRO Pinilla es un escritor vasco que, después de ganar el premio Nadal y el de la Crítica en 1960, ha sido galardonado en 2006 con el de Literatura por una trilogía que bajo el título general de Verdes valles, colinas rojas traza la historia de una saga familiar vasca desde el siglo XIX al presente. Pinilla- -proclive a la política de Zapatero, no nacionalista, pero de indudable marchamo vasquista- -expresó con precisión el domingo pasado en ABC lo que muchos ciudadanos de allí y de fuera del País Vasco piensan. Decía el autor que la clave es el PNV Cuando decimos que parte del pue. blo vasco volvía la cabeza ante los crímenes nos hemos referido al PNV Y añadía: Bueno, no digamos de los abertzales de izquierda, que esos no es que volvían la cabeza, esos aplaudían Tras tan ajustada opinión, Ramiro Pinilla se une a los que creen que con Imaz el PNV ha cambiado: Hoy el PNV con Imaz, que no está ahí por casualidad, rechaza a ETA y eso significa la puntilla para ETA. El PNV ha decidido que desaparezca ETA y lo va a conseguir Ojalá nuestro escritor tenga razón, pero la albergue o no en su pronóstico, hay algo inapelable en su juicio que muchos comparten: si el Partido Nacionalista Vasco quisiera, la banda terrorista desaparecería. Acaso también sea ésta la reflexión del presidente del Gobierno al articular con los nacionalistas vascos un nuevo proceso para la eufemística solución dialogada a la violencia terrorista de ETA. asta el momento, el PNV ha formado siempre parte del problema y jamás de la posible solución. En su acervo estratégico- -y en el táctico- -los nacionalistas siguen manteniendo que existe un denominado conflicto vasco con el Estado español cuya expresión más radical es la lucha armada de ETA que no se solventará hasta tanto no se reconozca el derecho de autodeterminación y la territorialidad de Euskadi y se conforme una salida negociada con ETA. Este discurso- -incluido en el texto Reconocimiento del ser para decidir aprobado por la Asamblea General del PNV celebrada el 15 de enero de 2000- -ofrece una comunidad de fines políticos con la banda terrorista ETA que dice reivindicar objetivos similares a los del PNV aun, que éste se haya cuidado de utilizar la violencia rechazándola en los términos ambiguos tan bien descritos por Ramiro Pinilla. El viejo aserto de Arzalluz según el cual unos mueven el árbol y otros recogen las nueces ha sido una lacerante realidad en el País Vasco que se ha correspondido con hitos estrictamente históricos: los nacionalistas no respaldaron la Constitución en 1978; votaron el Estatuto de autonomía como un mal menor en 1979, siempre como una solución transitoria; han preconizado de forma permanente la negociación para acabar con ETA; se vincularon en un pacto- -el de Estella- -con la banda terrorista en 1998 y el 30 de diciembre de 2004, el PNV con Ibarretxe como presi, dente del Gobierno vasco, y con tres votos de los seis posibles de Batasuna en aquel momento en el Parlamento vasco, se aprobó la denominada propuesta de Comunidad Libre Asociada de Euskadi un texto derogatorio del actual Estatuto que establecía la cosoberanía y, tanto de hecho como de derecho, consumaba la secesión del País Vasco. se dio en llamar el espíritu del Arriaga En aquel teatro bilbaíno, el entonces líder del nacionalismo- -corría 1988- -afirmó: Euskadi es de todos los vascos. Y será libre en la medida en que todos los vascos sepamos respetarnos mutuamente. Y si un día es nacionalista, deberá serlo por la persuasión no por la imposición Aquel fervor le duró hasta 1993. En aquel año, en Tolosa, en una conferencia hizo explícitas referencias a las características craneales de los vascos- -los auténticos propugnó la asimilación de los de fuera y esgrimió la unidad de los nacionalistas como nuevo objetivo una vez superada la debilidad de la escisión del PNV sucedida en 1986 y de la que nació Eusko Alkartasuna. Luego, en 1996, el PNV le votó a Aznar en la investidura, su presidente se retrató con la gaviota popular en Génova y dos años después traicionó a socialistas y populares- -al PSE en Vitoria y al PP en Madrid- -para firmar en Estella el pacto con ETA después de calcular que el espíritu de Ermua podría arrollar al nacionalismo. O sea, que hasta ahora, la moderación del PNV ha sido táctica- -ojalá no lo sea con Imaz- pero la radicalidad de Ibarretxe está probada, y conferir al lendakari y a su partido la condición de aliado estratégico en un eventual nuevo proceso de paz (léase, de negociación) es una temeridad por parte de Rodríguez Zapatero. o es especialmente porque el final del terrorismo de ETA sólo puede ser negociado si interviene el PNV en la solución en la que, además, se dirimirá la primogenitura de Sabino Arana. El fin de la banda es indisociable de la carrera por la hegemonía entre las familias nacionalistas que siempre han sido banderizas y facciosas. De nuevo la historia: el PNV se escinde en 1921 y nace el radical Aberri Acción Nacionalista Vasca (ANV) surge en 1930 de las filas peneuvistas; Jagi- Jagi una radicalización nacionalista, se nutre del PNV en 1934; en 1959 nace ETA desde EKIN, grupo que procede de las juventudes nacionalistas y EA es la última de las escisiones, encabezada esta vez por Carlos Garaikoetxea en 1986. El presidente del Gobierno se equivoca al apoyarse en el PNV para rehabilitar el proceso de paz Se confunde- -como lo ha hecho antes- -en el socio estratégico y en la proyección de la que, previsiblemente, será su conducta política en relación con el fin negociado que se propone. El PNV no está por la derrota de ETA, sino por la negociación con la banda. Este movimiento en el tablero político que ha protagonizado Rodríguez Zapatero constituye una precipitación que deja en mal lugar a su partido en el País Vasco, hace evidente su intención de marginar al PP y, sobre todo, demuestra que el atentado de Barajas no le ha convencido de que ETA es un mafia a la que hay que combatir y con la que jamás hay que negociar. Dicho queda para cuando- -y ocurrirá a no tardar- -algunas cañas- -las del PNV- -se vuelvan lanzas. Que se volverán. R E H l PNV no ha rectificado explícitamente el pacto de Estella ni se ha desprendido de la pretensión secesionista de lo que se conoce ya como plan Ibarretxe rechazado por el Congreso de forma aplastantemente mayoritaria. Los nacionalistas vascos siguen reivindicando- -vuelvo a remitirme a la ponencia política Reconocimiento del ser para decidir -una forma inconstitucional de asociación libre de Euskadi con el Estado español; no secundaron la ley de partidos; el Parlamento vasco, dominado por el tripartito gobernante y la propia Batasuna, no disolvió el grupo parlamentario de los proetarras- -haya sido o no delito no haberlo hecho- -y aún después del atentado de Barajas del pasado día 30 de diciembre, persisten en reclamar una solución dialogada propugnan que cesen las agresiones judiciales y piden, sin más, la legalización del brazo político de ETA. Es cierto que el presidente de la Ejecutiva del PNV Josu Jon Imaz, presenta maneras y lenguajes diferentes a los de Ibarretxe, Arzalluz o Egibar. Pero, hasta el momento, no ha demostrado más que gestos, pero no ha reformulado estrategias, ni principios, ni ha manifestado rectificación alguna sobre las políticas tradicionales del partido. Además, su moderación- -que todos desearíamos fuese resultado de una reflexión ideológica y ética sincera- -se produce desde una posición interna en la organización un tanto inestable: cuenta con el apoyo del PNV de Vizcaya, pero no con el íntegro de la organización en Guipúzcoa en la que los más radicales se desmarcan de su discurso tantas cuantas veces les ha parecido conveniente. Arzalluz también fue un célebre moderado. Cuando el PNV necesitaba del PSE inauguró lo que L JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC