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6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE olor de esta embarcación? Con maderas de todos los continentes cedro de China y Virginia, sándalo de India, mirra de Somalia, pachulí de Sumatra, pino de Siberia y, como nota final, la flor del magnolio. DÍAS DE JÚBILO Carpe diem L Blas Matamoro El olor del éxito Desde hace más de quince años, este químico y perfumista catalán diseña los olores que impregnan todas las exposiciones organizadas por La Caixa. Ahora ha puesto su punto de mira en las empresas. Sostiene que el negocio de éxito huele bien y justifica el auge del sentido del olfato. Parece que en publicidad todo se reduce a la imagen y el sonido. Pero los olores no se olvidan. Es el sentido con mayor poder de memoria La clave está en dar con el adecuado y que guarde relación con la actividad empresarial. No puede ser que no venga a cuento. Constituiría un sinsentido que Ibermática oliese a plátano recalca. El aroma corporativo debe mantener un nexo de unión con algún aspecto relevante de la entidad. Ya sea el producto que comercializa, su ubicación, origen geográfico, razones históricas... ¿Y con el sexo del trabajador? -Pues no se me había ocurrido, pero podría ser. Hay olores, como el de mar o bosque húmedo, que se identifican lo mismo con el hombre que con la mujer. Sirerol reconoce que la composición es fundamental. Un perfume lo eliges tú, pero el olor corporativo envuelve el ambiente y a la persona. ¡Él te elige a ti! Un mal perfume en el aire desprestigia absolutamente. Debe ser agradable y gustar al mayor número de personas Asegura que este cometido le lleva meses, tiempo durante el cual no deja de preguntarse: ¿Y si no conecta con empleados o consumidores? El riesgo es constante admite. ¿Sale caro? -Sí. Lleva muchísimo tiempo dar con el tono adecuado. Poner en el aire un aroma compuesto de rosas, violetas y perejil, por ejemplo, y que huela muchos metros cúbicos en un espacio muy grande, constantemente, ocho horas diarias, durante semanas y que se perciba siempre con la misma intensidad y calidad... ¡Eso es muy, muy difícil! Requiere cientos de pruebas, acordes, ajustes... Y yo trabajo de forma muy artesanal. ¿Qué olor crearía para un periódico? ¡Hummm! El papel, la tinta, la impresión... Pienso en los árboles, en un olor amaderado, pero muy suave, verde y fresco. ¿Quizá parecido al que desprende un bosque recién talado? ¿Sugerente, no? El olfato para los negocios parece que tiene su base empírica JAVIER PRIETO Registro de marca olfativa No es una novedad que muchas tiendas, textiles sobre todo, mantienen desde hace años un olor identificativo. Cinco minutos antes de abrir las puertas al público, sus dependientas suelen echar mano de sprays y perfumar los establecimientos. Al convertirse en la primera compañía española en incorporar la percepción olfativa a su marca, Ibermática dio un paso más atrevido Sirerol intentó que los empleados no sólo pudieran oler, sino poseer el olor. Ahí radica la revolución de este proceso. El perfumista lo resolvió concentrando este olor sin nombre en un cono metálico que reposa sobre un portapapeles. Unos orificios en la parte inferior facilitan su propagación al levantarlo de la base. Además, el calor de las manos acelera la evaporación del aroma. El resultado ha satisfecho a la cúpula directiva de la compañía. Empezando por el presidente, José Luis Larrea, al creer que los clientes podrán percibir la esencia de la sociedad; siguiendo por su director general, Joseba Ruiz de Alegría, convencido de que en unos años a la empresa se le identificará por este olor y, finalmente, a su responsable de Comunicación, Juan Carlos Malet, porque cree que estos ambientadores especiales mantienen el olor corporativo- ¿Han quedado tan contentos que se plantean registrar su marca olfativa? -En España sólo lo ha patentado una empresa dedicada a la fabricación de pelotas de tenis que huelen a hierba recién cortada. El autor también se ha quedado contento. Considera el olor la mejor estrategia para crear la arquitectura de una marca. Los logotipos, las palabras, las tipografías... ¡se olvidan! Procesamos el 90 por ciento de la información que recibimos a través de la vista y el oído. Pero el recuerdo oloroso es imperecedero explica un profesional que jamás se perfuma y sólo se echa crema hidratante para cuidar su rostro y manos. os antiguos romanos aconsejaban aprovechar el día. No tanto la vida, que uno nunca sabe cuánto más va a durar, sino el día, que suponemos siempre al alcance de la mano. He tenido hace poco una experiencia modélica al respecto de este principio del carpe diem. Con mi amigo Telmo Cosials he visitado a otros amigos, los de la Asociación homónima del Retiro. Telmo ha sido piloto de Iberia, se ha pasado la vida en las alturas y ahora, desde que se jubiló, ama pisar en firme. Los Amigos del Retiro también. Se alojan en un antiguo refugio de jardineros, una novelesca choza de madera en medio de las frondas, ahora medio afeitadas por el invierno. Los Amigos hacen un poco de todo. Al fondo del local hay una nutrida biblioteca: libros y revistas de historia, las mejores novelas del siglo XX. Entre medias, mesitas para jugar al ajedrez. Si hace buen tiempo, se trasladan a la terraza. Fuera del sitio se organizan excursiones de senderistas por las poblaciones y sierras cercanas a Madrid, y se asiste a los ensayos generales de la orquesta de RTVE. Todo por una ínfima cuota anual y con una austera colaboración del municipio. Los contertulios van por amistad o curiosidad. Digamos que enchufados o espontáneos. Hacen nuevas relaciones, especialmente al calor de actividades que requieren compañía: el tablero, la excursión, el concierto, el comentario de lecturas comunes. A una edad en que descubrir o inventar amigos es difícil cuando no imposible, se recupera la afición adolescente a las personas novedosas. Los días de semana el personal es prácticamente maduro y masculino. Los sábados y domingos se incorporan jóvenes y mujeres. Hay aquí otra matización importante. Cuando creemos no tener nada que decirnos con los muchachos, son ellos quienes vienen a nuestro encuentro y comparten nuestras diversiones. A menudo, el jubilado se enfrenta con la vacuidad amenazante del día a día. Nada fatiga tanto como no tener nada que hacer. Los Amigos del Retiro proponen lo contrario: un programa cotidiano de quehaceres que son, a la vez un intenso ejercicio de convivencia. Ya no se trata de planear la vida sino la jornada. Lo cual se puede traducir: la vida está hecha de jornadas, siempre lo estuvo y, si no pierde la costumbre en el esnobismo de estos tiempos, seguirá estándolo.