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30 INTERNACIONAL Crimen político en Estambul SÁBADO 20 s 1 s 2007 ABC Juan Pedro Quiñonero Asesinado en Turquía un escritor que pedía reconocer el genocidio armenio Cuando la UE le está reclamando a Ankara que respete la libertad de expresión sobre la denuncia de las matanzas, el crimen de Hrant Dink saca a la luz las fuerzas oscuras del sistema ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. El primer ministro turco, Recip Tayip Erdogán, denunció ayer con razón que el asesinato del periodista armenio Hrant Dink es un atentado contra la unidad del país El crimen ha sido como un terremoto para un debate siempre sensible y que deja ahora abiertos enormes interrogantes sobre el futuro de la convivencia con la minoría armenia. La sociedad turca tardará en reponerse de un crimen como éste en momentos en los que el país estaba luchando por lograr su anclaje en Europa. Estoy impresionado y entristecido por este brutal acto de violencia dijo ayer en Bruselas el comisario de ampliación, Olli Rehn, encargado de la negociación con Turquía. Hrant Dink fue un respetado intelectual que defendió sus opiniones con convicción y contribuyó a un debate público abierto. Fue un defensor de la libertad de expresión en Turquía. Confío en que las autoridades turcas investiguen a fondo este crimen y lleven a sus autores ante la justicia LA DENUNCIA DEL DRAMATURGO E l asesinato de Hrant Dink, víctima de su condición de periodista armenio, presto a combatir con las palabras su visión de la historia de Turquía, recuerda de trágica manera los aldabonazos ensangrentados que se multiplican a las puertas de Europa, sin que la Unión, nuestra Unión, sea capaz de discernir con claridad su gravedad creciente. Parece obligado pensar que Dink ha sido asesinado por denunciar la matanza de millón y medio de armenios en Turquía entre 1915 y 1917. El Estado turco está dispuesto a perseguir judicialmente a los periodistas, escritores y artistas capaces de usar la palabra genocidio. Y una parte significativa de la sociedad turca rechaza con violencia tal proceso moral. Siendo trágica, tal realidad sólo es una parte de las hondísimas y diversas corrientes que irrigan la realidad demográfica turca. ¿Cómo influiría en la Unión Europea la entrada de un país de 70 millones de habitantes, masivamente musulmanes suníes? (En total, entre el 75 y el 85 por ciento de la población) Hay otras realidades étnicas. Una buena parte del 10 o el 12 por ciento de los turcos que son de origen kurdo se sienten mal representados en un Estado que, por otra parte, tampoco puede acoger a los kurdos iraquíes, sirios o iraníes. Las minorías, que son armenias, árabes, griegas, georgianas, suryaníescristianas, judías, alevíes, no plantean todas ellas los mismos problemas, ni mucho menos. Pero todavía está lejos de ser realidad el sueño de una Turquía definitivamente unitaria, laica e integrada a Europa. El asesinato de Dink recuerda, con brutalidad, que Turquía tiene graves problemas de integración que pudieran afectar hoy o mañana a la seguridad europea, donde residen grandes colonias de inmigrantes turcos. Sería hipócrita llegar a considerar que el ingreso en la Unión Europea permitiría enterrar unas divisiones ensangrentadas que perduran desde el fin del difunto Imperio Otomano. Un grupo de personas se concentró anoche como protesta en el lugar donde Dink fue asesinado me en parte en armenio y en parte en turco. La página web del semanario (www. agos. com. tr) fue suspendida, y únicamente muestra un retrato del asesinado orlado de negro. El Gobierno ha enviado un grupo de especialistas desde Ankara para que el esclarecimiento de los hechos pueda lograrse lo antes posible. En Turquía sobreviven unos 70.000 armenios de religión cristiana, descendientes de los millones que hasta principios del siglo pasado poblaban Anatolia. Actualmente, la frontera con Armenia permanece cerrada a causa de las susceptibilidades que provoca en Turquía EFE el recuerdo de los asesinatos masivos de armenios a principios del siglo XX. Su sola mención se considera un insulto a la patria turca. Edición electrónica de la revista de la que Dink era director: www. agos. com. tr HRANT DINK ESCRITOR Y PERIODISTA A las puertas de su revista Hrant Dink, de 52 años, fue asesinado a tiros por al menos dos jóvenes a las puertas del semanario Agos del que era director, en el barrio de Harbiye de Estambul, en la zona europea de la ciudad. Algunos empleados y redactores de la publicación fueron prácticamente testigos del asesinato. El cuerpo de Dink permaneció durante mucho tiempo tendido en el suelo. En menos de dos horas, el primer ministro Erdogán anunció en un discurso televisado que ya habían sido detenidos dos jóvenes a los que se considera los ejecutores del crimen. Horas después, la Policía detuvo a una tercera persona relacionada con el crimen, según confirmó el gobernador de Estambul, Muamar Huler. Agos es el semanario más importante de la comunidad armenia de Turquía y se impri- MI ORDENADOR ESTÁ LLENO DE AMENAZAS En su último artículo en la revista que dirigía, Agos el intelectual armenio más prestigioso de Turquía escribió palabras casi premonitorias E. S. BRUSELAS. En su último artículo en las páginas de Agos Dink escribió: La memoria de mi ordenador está llena de frases de odio y amenazas lamentándose de haberse hecho famoso por ser considerado enemigo de Turquía, un traidor para los nacionalistas. Hrant Dink era el intelectual armenio más prestigioso del país. Nacido en la región de Malatya, en el corazón de Anatolia, sus padres emigraron a Estambul a comienzos de los sesenta, como la mayoría de los armenios. Aunque de religuión cristiana, una minoría armenia forma parte de Turquía desde tiempos inmemoriales. En el colapso del imperio otomano se produjo sin embargo una matanza generalizada de armenios que muchos historiadores consideran un genocidio. Tras la revolución soviética se formó la república de Armenia (hoy independiente) y otros permanecieron en la actual Turquía hasta ahora. La sola mención del término genocidio se considera un delito en Turquía, que se equipara al insulto contra la dignidad de la patria. Igual que le sucedió al premio Nobel de literatura Orham Pamuk por admitir que debía hablarse de ello, Dink había sido juzgado y condenado varias veces por pedir que Turquía, heredera del imperio otomano, asumiese su responsabilidad. Dink escribía también en el diario turco Zaman actualmente el más influyente y considerado el más próximo al Gobierno del islamista moderado Erdogán. Su asesinato es la peor noticia para el Gobierno de Ankara en estos momentos en los que la UE le está forzando a que acepte al menos la consideración histórica del genocidio armenio.