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ABC SÁBADO 20 s 1 s 2007 Hacia un nuevo proceso s Los planes del PNV ESPAÑA 15 El lendakari, ayer, en su comparecencia para hablar de la reunión que mantuvo en la víspera con Rodríguez Zapatero REUTERS Ibarretxe y su circunstancia Llegó con la etiqueta de técnico a Ajuria Enea, pero pronto destapó un perfil muy político que le acercaba más a su juventud radical s Después, y pese al fracaso del Pacto de Estella, no ha cesado en la reivindicación soberanista. Para muestra, su Plan POR GERMAN YANKE MADRID. Cuando el PNV eligió a Juan José Ibarretxe para suceder a José Antonio Ardanza el actual presidente del Gobierno vasco tenía fama de técnico y habilidoso negociador. Economista, tres legislaturas en la Comisión de Economía y Presupuestos de la Cámara autonómica, que presidió, y, tras las elecciones de 1995, vicepresidente del Gobierno de Ardanza y consejero de Hacienda y Administración Pública. Negociaba el desarrollo del Estatuto y la renovación del Concierto Económico- -en el contexto de los acuerdos entre PNV y PP para la investidura de José María Aznar- -y gozaba de buena fama entre los funcionarios del ministerio de Rodrigo Rato: era un técnico al que no se le escapaba una que, hasta que formó parte del ejecutivo nacionalista, preparaba un viaje de estudios a EE. UU. Pero ya antes de ser elegido lendakari en las elecciones de octubre de 1998, Ibarretxe ofreció, como a lo largo de sus mandatos, un claro perfil político que, ciertamente, le acercaba más a su juventud, en la que estuvo próximo a los movimientos radicales, que a la moderación del técnico. Esas elecciones se celebraron apenas un mes después de que ETA declarara la tregua que seguía al Pacto de Estella. Un acuerdo que pretendía unir a los nacionalistas para conseguir una nueva formulación institucional del País Vasco y la exclusión de los partidos no nacionalistas. Y que si su apariencia inmediata era la tregua venía precedido del pacto de PNV y EA con ETA. Si ya se había presentado como candidato con la vieja cantinela del diálogo sin exclusiones pretendió dar la apariencia de que no tenía compromisos y engañó a los socialistas vascos en una larga negociación imposible para la formación de un posible Gobierno ya que su voluntad y sus compromisos estaban con EH. sentaba a Ibarretxe añadió que ya se vería como se aplicaba el acuerdo si los otros eran necesarios para la gobernabilidad. Pero el acuerdo de legislatura con EH representa bien el esquema mental y la estrategia política de Ibarretxe. Es necesario, porque en ello van las aspiraciones nacionalistas y de autodeterminación, el acuerdo con los proetarras. Es preciso, en este contexto, un proyecto que, rescatando propuestas de la banda y la coincidencia en los fines deje sin argumentos a los terroristas para mantener la violencia. Era la hora, repetía, de la política ETA hizo saltar por los aires la tregua en noviembre de 1999 acusando a PNV y EA de haber incumplido los acuerdos suscritos. El partido de Ibarretxe responde negando falta de valentía en la defensa de los proyectos soberanistas y acusando a la banda de perjudicar el acuerdo entre nacionalistas y favorecer el esfuerzo gubernamental por impedir esa colaboración. De hecho, Ibarretxe mantiene el acuerdo mientras puede: sólo lo suspende cuando ETA, en enero de 2000, asesina al teniente coronel Blanco y espera para romperlo hasta el asesinato, el mes siguiente, del socialista Fernando Buesa. Ni se rompió la colaboración en otras instituciones ni abandonó el Pacto de Estella. Y la manifestación convocada después en Vitoria se convirtió en uno de los hechos bochornosos de la carrera política de Ibarretxe al despreciar a la familia y al PSOE y querer convertirla en una muestra de apoyo a sus tesis. erradicar la violencia pero, también como siempre, el método no era otro que un programa de máximos, una suerte de síntesis entre los programas del PNV y Batasuna. Tras el triunfo socialista en las elecciones de 2004, el lendakari lo convirtió en una falsa reforma del Estatuto que no sólo desbordaba la Constitución, sino el elemental concepto de ciudadanía. Para aprobarlo en el Parlamento vasco negoció de nuevo con Batasuna, que le cedió parte de sus votos y que se reservó otros para, también como siempre, tutelar la buena voluntad que el PNV muestra para con ellos. Poco antes, Zapatero había intentado la escena del sofá en La Moncloa, convencido de que con buen talante le haría entrar en razón. Pero las razones de Ibarretxe eran otras. Para él, la batalla policial y legal del Estado de Derecho contra ETA dificulta la unidad la nacionalista y sus conquistas y lleva al País Vasco, so capa de la seguridad, a un túnel de autoritarismo como dijo al presentar su Plan. El aterrizaje en la política de Batasuna, la autodeterminación, la modificación del status juridico- político serían el camino de la paz Duros y blandos En una entrevista publicada en Avui en julio de 2006, Arzalluz describía dos corrientes en el PNV: Hay gentes más próximas a la izquierda abertzale, a las tesis de Batasuna, y personas dispuestas a hacer una coalición con los socialistas. Egibar, Agirre y yo no somos de los segundos Quizá lo sea Imaz que, en todo el periodo de alto el fuego, mantuvo una cautelosa prudencia sin renunciar al programa del PNV La batalla está abierta en el PNV e Ibarretxe se inclina, con iniciativas políticas, al grupo de Arzalluz: exigencias al Gobierno, encuentros con la ilegalizada Batasuna, propuestas soberanistas al hilo del diálogo anunciado, etc. Insistió en ello tras el atentado de Barajas, incluido el esperpento previo a la manifestación de Bilbao del día 13, y aportó al debate sobre política antiterrorista la petición de derogar la Ley de Partidos y modificar la política penitenciaria. Zapatero le recibe a continuación para solventar mediante una línea caliente las diferencias. Bastante caliente, sí. Sin apoyos Siguieron los momentos más duros de su mandato. Sin apoyo suficiente en el Parlamento vasco y con la contundente oposición de PP y PSOE, Ibarretxe tiene que convocar elecciones anticipadas en 2001 que salvó por los pelos- -a los no nacionalistas les faltaron unos miles de votos- -aunque sus listas obtuvieron un nutrido número de votos al recoger parte de los de la Batasuna ilegalizada. Hasta entonces, Ibarretxe se había opuesto radicalmente a la política antiterrorista del Gobierno y al Pacto suscrito por PP y PSOE. Su doctrina, útil para conseguir los votos radicales en esos comicios, se parecía cada vez más a lo que luego sería su famoso Plan. Con el Plan Ibarretxe se asegura pretender, como siempre, Apuntalado por batasunos Contó con el apoyo de esta versión de Batasuna en la investidura y poco después no dudó en negociar con EH un pacto de legislatura. Quedaban así unidos, bajo la presidencia de Ibarretxe, todos los que en los acuerdos con ETA eran definidos como los que pretendían la destrucción de Euskal Herria Entre el fanatismo y el posibilismo, el PNV que pre- Para él, la batalla policial y legal del Estado de Derecho contra ETA dificulta la unidad nacionalista y sus conquistas y lleva al País Vasco, so capa de la seguridad, a un túnel de autoritarismo como dijo al presentar su Plan