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Viernes 19 de Enero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.274. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno LA NIEVE Y LA NOVIA L Los niños que tendrán que volver a Israel, paseando ayer por las calles de Avilés con su abuela materna EFE María dirá adiós a sus hijos La Audiencia de Oviedo ha ordenado repatriar a cuatro menores a los que su madre sacó de Israel hace dos años sin el consentimiento de su marido, con el que aún permanece casada POR GONZALO DÍAZ RUBÍN ce dos sin el consentimiento de su marido, con el que aún permanece casada, aunque ya ha presentado los trámites para el divorcio. Llegó a Avilés, su localidad natal, con cuatro vidas (sus hijos) y cuatro maletas como ha repetido en la prensa, huyendo del calvario que dice que había vivido en el país hebreo. Atrás quedó su marido, con quien contrajo matrimonio a los 19 años ante un tribunal rabino y tras convertirse al judaísmo, y aquel inició un largo proceso legal para recuperar a sus hijos. Los dos progenitores han cruzado acusaciones en la prensa e iniciativas legales en los tribunales. Finalmente, la Audiencia Provincial de Oviedo ha ratificado el fallo del Juzgado de Instrucción Número 5 de Avilés, que ordenó la restitución de los menores a su padre y el traslado de los mismos a su lugar de residencia en Gan Yavneh (Israel) La abogada Ana María Belio no se cansa de repetir el argumento con el que ha defendido los intereses de la madre: No se ha tenido en cuenta la voluntad de los hijos de permanecer en España insiste. Esas serán las razones que expondrá en el recurso de amparo ante el Constitucional, que ya prepara. Ayer si se pudo oír a la mayor de los cuatro hijos del matrimonio, Sharon Elgozi, que la próxima semana cumplirá quince años. Nerviosa, tartamudeando, la joven trató de hacer entender que en Avilés tiene su vida: Me gustaría quedarme aquí, aquí tengo mi colegio, mis amigas, mi madre y todo lo que no podía hacer allá, que sí puedo hacer aquí. Solamente pido quedarme aquí con mi madre Para la abuela, el silencio de su nieta acerca de todo lo que no podía hacer allá responde al miedo a su vuelta a Israel. María del Amor González no ha perdido la esperanza, está convencida de que a medida que sus hijos alcancen la mayoría volverán uno a uno De momento quiere centrarse, según explicó la abuela, en mantener el contacto con sus hijos. La otra esperanza de esta madre está en manos de su abogada. El propio fallo de la Audiencia reconoce la capacidad de su madre para cuidarlos, pero es que, además, ha sido su única cuidadora dice. F ue la abuela materna, María del Amor Rodríguez, la que ayer acompañó en rueda de prensa a tres de los cuatro menores- -el pequeño, de ocho años, se quedó en casa- -a quienes la Audiencia Provincial de Oviedo ha ordenado repatriar a Israel, junto a su padre, Moshe Elgozi, antes de diez días. Mientras, la madre de los pequeños, María del Amor González, destrozada no pudo acudir ante la prensa. María del Amor González, de 37 años, sacó de Israel a sus cuatro hijo ha- os armiños tienen ya su pelo completamente blanco, aunque no haya caído toda la nieve sobre las montañas. En Biología no todo depende de la temperatura, se nos suele olvidar la luz, las horas y minutos de luz de los días, lo que se llama el fotoperiodo que, invariablemente, crece y decrece a su ritmo justo y por eso los armiños, aunque no haya nieve ni haga frío, han mudado ya como siempre, como si nada, todo su pelaje hacia el blanco más puro, menos el pincel final de la cola, que es negro todos los días del año. Para quien nunca haya visto de cerca un armiño, escribiré que lo que más sorprende es que sea tan pequeño pues en los recuerdos infantiles todo es más grande y grande era la capa de los reyes de los cuentos, orladas con piel blanca de armiño y sus pintas negras que se correspondían, cada una, con el pincel negro de la cola. De habernos detenido entonces a contarlas, hubiéramos sabido cuán diminuto es en realidad este carnívoro, cuántas pieles blancas, una por pinta negra, hacían falta para esa gran capa. En los Pirineos, donde la nieve no empieza hoy a blanquear la montaña hasta los dos mil cuatrocientos metros de altitud, se puede ver a los armiños algo más abajo, saltando de roca en roca vestidos de blanco mientras las piedras y las praderas tienen todavía los ocres de su pelaje de verano. Sería ilusorio creer que tantos años llenando el aire de humos no iba a tener consecuencias sobre nuestra salud y la de la Tierra, pero no se puede olvidar que el ritmo de la luz y de los días no ha cambiado y que, sencillamente, hay años en los que la nieve llega a la montaña como la novia a la iglesia: tarde y blanca.