Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 19- -1- -2007 Nadal salvó la jornada española en Australia, pero sufrió ante Kholschreiber En tercera ronda se medirá con el suizo Wawrinka, que será enemigo en la Davis 87 De esta Copa no beberá El Madrid se ofusca en un ataque previsible y el Betis se lleva la eliminatoria Real Madrid Betis 1 1 Real Madrid (4- 2- 3- 1) Diego López; Torres, Iván Helguera, Sergio Ramos, Raúl Bravo (Cannavaro, m. 46) Gago, Diarra (De la Red, m. 83) Reyes (Nieto, m. 68) Higuaín, Robinho; y Van Nistelrooy. Betis (4- 2- 3- 1) Doblas; Isidoro, Melli, Nano, Romero; Juande, Rivera; Maldonado (Robert, m. 67) Fernando, Xisco (Wagner, m. 61) y Dani (Edú, m. 73) Árbitro: Mejuto González. Mostró tarjeta amarilla a Sergio Ramos, Maldonado e Isidoro. Al final del partido, un objeto alcanzó a un juez de línea. Goles: 1- 0. m. 4: Robinho. 1- 1. m. 37: Dani. Ronaldo se va, el Madrid y el Milán regatean el precio E. O MADRID. Es cuestión de horas o de días, pero Ronaldo abandonará el Madrid para jugar en el Milán. Mucho se tendrían que torcer las negociaciones para que el brasileño se quedase. En el Bernabéu existe la certeza de que lo que mejor es su marcha... aunque luego se arrepientan. El brasileño y el club rossonero ya están de acuerdo: un contrato de 18 meses, seis millones netos y la totalidad de los derechos de imagen para el jugador. Después de este año y medio, Ronaldo podría tener abiertas las puertas del fútbol norteamericano, del Red Bulls, con el que han negociado sus agentes en los últimos días. El Milán ha pasado de no ofrecer nada a llegar a los 5 o 6 millones. El Madrid pide 10, que es lo que ayer mismo le ofreció el Al- Ittihad árabe, y la operación se puede cerrar en 8. La condición es cerrarlo cuanto antes y no esperar a fin de mes. El jugador y el Milán parecen no tener prisa y prefieren alargar el regateo. ENRIQUE ORTEGO MADRID. Una Copa de menos y una frustración más. El Real Madrid se despidió ayer de una competición que se le resiste y que se aventuraba como la posibilidad más factible de ganar ese título que tanto obsesiona en el club después de tres años de sequía. No se puede decir que no buscaron los blancos hasta el último segundo- -remate de Robinho- -de los casi ocho minutos de prolongación el tanto que les hubiera mantenido vivos, pero también habrá que considerar que el arreón final llegó demasiado tarde. Tenía el partido un amplio porcentaje de salir como salió. Sobre todo para el Real Madrid, que deparó en que le tocaba jugar poco antes de que Mejuto revisara los tacos de sus botas en el Bernabéu. Hasta entonces había tenido la cabeza en otro sitio. No es que el Betis, preocupado con la Liga, le hubiera dedicado mucha más atención, pero por lo menos llegaba con la mente menos confusa y esa tranquilidad le permitió afrontar la contienda con una filosofía más positiva. Tuvo cierto mérito, sin embargo, que después de todo lo que había pasado a su alrededor en las últimas cuarenta y ocho horas los hombres de Ca- DE SAN BERNARDO pello se metieran tan pronto en la faena y a los cuatro minutos ya encontraran la recompensa con un tanto de Robinho. Además del gol, jugaban bien. Con el mismo espíritu del domingo y Gago e Higuaín volvían a ser protagonistas. Cada uno en lo suyo. Como Mejuto no vio un penalti claro de Isidoro a Robin- ho (m. 22) el Betis, con calma, al paso, sin prisas, fue ganando metros y resultó respondón. Avisó y golpeó con un tanto de Dani que le ponía la eliminato- EL PÚBLICO LO PAGÓ CON EL COLEGIADO Demencial comportamiento de la grada, que inundó el césped de objetos por dos decisiones arbitrales acertadas s Calderón se acogió a la ley del silencio J. ÁVILA MADRID. Demencial, reprochable... El público del Bernabéu habló sobre la crisis. Pero se equivocó de objetivo. Se olvidó de Calderón, de Fabio Capello y de los jugadores. Descargó su ira y su rabia contenida en los últimos días contra el colegiado del partido. Mejuto González y uno de sus asistentes fueron el blanco porque anularon dos goles al Real Madrid en los noventa minutos. Dos acciones bien sancionadas. El teatro perdonó a Calderón. O quizá se olvidó de él. Ajeno a la verborrea del presidente optó por aplaudir a los jugadores antes de iniciar el partido. No hubo pañuelo verde para el mandatario. Tampoco hubo tiempo porque el Real Madrid se adelantó en el marcador en la primera jugada de ataque. Hoy, sorteo de cuartos A partir de las 12 en la Ciudad del Fútbol. Será puro entre los ocho clasificados: Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Deportivo, Osasuna, Getafe, Valladolid y Betis. Robinho, en colaboración con Doblas, desenredó la eliminatoria y dio una alegría a la parroquia. La celebración blanca habló por sí misma. Los jugadores se apiñaron alrededor de Robinho cuando éste intentaba reivindicarse con el típico gesto de señalar su número con los pulgares. Calderón respiró y sintió un alivio interno después de varios días de zozobra. Lo ha pasado mal y ha recibido alguna que otra reprimenda de las personas de su entorno. De hecho, el miércoles mantuvo una reunión con sus asesores y se acordó que lo más conveniente para el presidente era refugiarse en la ley del silencio. El tanto del empate del Betis rescató los viejos fantasmas del pasado. El final fue dantesco, pero la grada aplaudió el esfuerzo de los jugadores. ria a favor y obligaba al Madrid a comenzar de nuevo tras el descanso, pero menos fresco y presionado por el reloj. La lesión de Bravo propició la entrada de Cannavaro. Sergio pasó a la derecha y Torres, a la izquierda, donde se desenvolvió tan bien como en la otra banda. Salió el Betis descaradamente a que se jugara el menor tiempo posible y aunque quedaba un mundo le salió bien la jugada. El Madrid no volvió a recuperar la solvencia ni el buen manejo del balón de los primeros veinte minutos, entre otras razones porque Reyes y Robinho no tenían la frescura ni la presencia por los costados de entonces y Gago e Higuaín se terminaron contagiando de lo que les rodeaba. Como Capello tampoco quiso convocar a Ronaldo para este partido, la única alternativa de ataque en el banquillo era una chaval de 18 años llamado Nieto que entró a falta de veinte minutos, cuando su equipo más dudaba. De nada tuvo la culpa. Lo que no se puede decir de otros, que anteponen sus criterios a las necesidades del equipo.