Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 19- -1- -2007 Llega a España, rodeada de polémica, la película de Mel Gibson Apocalypto 73 Miguel Narros rescata de la memoria teatral Ay, Carmela Verónica Forqué, su intérprete original, y Santiago Ramos protagonizan la función JULIO BRAVO MADRID. El 6 de noviembre de 1987 se estrenó en Zaragoza Ay, Carmela una obra teatral que su autor, José Sanchis Sinisterra, sigue calificando ahora como un texto humilde y barato José Luis Gómez dirigió e interpretó junto a Verónica Forqué esta pieza, que narra la historia de dos cómicos en el frente de Belchite, en los últimos días de la guerra civil española. Casi veinte años después, Verónica Forqué vuelve a encarnar a Carmela, acompañada esta vez por Santiago Ramos (Paulino) y bajo la batuta de uno de los grandes directores españoles de las últimas décadas: Miguel Narros. Tras una gira con cerca de ciento cincuenta representaciones, la función llega hoy al teatro Fígaro, el mismo que la acogió en su estreno madrileño hace dos décadas. La actriz reconoce que su trabajo con Narros, con quien puedo comuncarme sin palabras le ha ayudado a profundizar en el personaje y a enriquecerlo; yo soy también otra persona, con otras vivencias y una experiencia que resulta insustituible. De aquel montaje guardo tan sólo el recuerdo Ay, Carmela es uno de los grandes fenómenos del teatro español reciente. Su autor dice que no deja de darle sorpresas, ya que se ha representado en varios países e idiomas (Sanchis Sinisterra recuerda con emoción una función en Sarajevo, en Serbocroata) Carlos Saura la llevó al cine en 1990 y se ha realizado también una adaptación televisiva, y hace apenas unas semanas se estrenó en Londres, Santiago Ramos dice que la clave de su éxito está en que es una obra muy bien escrita, ingeniosa y entretenida, Tiene patetismo y comicidad, y posee muchos elementos que están en la memoria de los españoles; también en la memoria musical, porque hay copla, zarzuela, un reflejo del teatro musical, de una miseria teatral que MAÑANA, EN ABCD Hace un siglo nacía Hergé, el creador de Tintín, una historieta que es historia por haber dibujado el sueño del siglo XX para millones de lectores de todas la edades www. abc. es abcd Terrorismo y trampas del lenguaje Estereotipos, manipulaciones e interesados eufemismos minan el lenguaje de políticos y medios de comunicación al hablar de paz y terrorismo Santiago Ramos y Verónica Forqué, en Ay, Carmela está en el recuerdo colectivo Ay, Carmela conecta con todos los públicos, llega al corazón de los espectadores- -añade Verónica Forqué- Es un auténtico regalo Sanchis Sinisterra ha dicho que cuando recibió tantas peticiones del extranjero para representar la obra, descubrió que no trataba tanto de la guerra civil española como de la situación en que unos artistas in- EFE tentan sobrevivir y mantener su dignidad durante la contienda Es una obra- -concluye Narros- -que no pertenece a ningún bando. retrata a la gente que se aferra a la vida y se conforma con lo que le viene, como Paulino, y a quienes se rebelan, como Carmela, que no busca sobrevivir, sino vivir o morir, pero en cualquier caso hacerlo con dignidad Fantasmagorías las nuevas fronteras del dibujo El dibujo, estático o en movimiento, es uno de los lenguajes con mayor proyección, como recoge la muestra Fantasmagorías en la Fundación ICO El pintor alemán Georg Baselitz se reinventa en una exposición en la Albertina de Viena ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. Hacer algo nuevo de lo viejo y utilizar la experiencia para seguir creando es lo que el pintor alemán Georg Baselitz hace en la muestra que la Albertina de Viena ofrece hasta el próximo 24 de abril. Una reinterpretación de su trabajo más legendario de los años 60 y 70 que ahora es revisado con más calma y con menos pathos en una exposición que, bajo el título de Remix recoge 28 pinturas y 60 trabajos en papel, principalmente acuarelas y entintados. Estas nuevas visiones realizadas entre 2005 y 2006 atacan los temas de su obra más revolucionaria de los 60 y 70 y sus series de Héroes y Tipos que ahora adquieren dimensiones monumentales. Baselitz utiliza las cualidades pictóricas de las acuarelas que pintó entonces para realizar grandes composiciones al óleo, a las que ha dotado de la levedad y transparencia que permite la acuarela. Al mismo tiempo, la exposición recoge numerosos ejemplos en los que los dibujos no son ya pasos previos y bosquejos de la obra principal, sino obras en sí y reinterpretaciones de sus cuadros originales. Con sus nuevas series de acuarelas y dibujos, Baselitz se sumerge en una tradición que recuerda a Monet, a Munch, a Picasso: un tema, modificado en numerosas obras a través de cambios mínimos en los colores o la perspectiva en una búsqueda de todos sus matices. su inmadurez sociopolítica se serena ahora e incluso se permite ironizar sobre su propio trabajo. El mismo autor ha justificado este autoplagio alegando que si se piensa que se ha pintado un buen cuadro, existe el legítimo derecho a tomar ese lienzo como modelo y volver a pintarlo. Baselitz llega a afirmar que esta nueva pintura es su pintura y que el ojo sigue en cada obra un nuevo sendero que nadie ha seguido antes. Ahí yace la aventura explica. Además, el pintor alemán no niega que su obra tiene que ver con sus recuerdos y su experiencia y, sobre todo, con la propia historia de su pintura. Apocalypto el ocaso de los dioses Los grandes imperios terminan devorándose a sí mismos. En su última película, Apocalypto Mel Gibson recrea el derrumbe de la civilización maya Más calma y levedad Esa mirada atrás de los dos últimos años ha sido realizada con una calma que da a las nuevas pinturas una frescura que sorprende en un pintor de 68 años. El estilo se aleja de la pesadez de las obras originales y adquiere transparencia, levedad y luminosidad. En definitiva, el Baselitz que revolucionó los 60 y fue expulsado de la Academia de Artes de Berlín Este por La Fura dels Baus asalta la Ópera de París con Janácek y Bartók La Fura dels Baus estrena en la Ópera de París su versión de Cartas de un desaparecido de Janácek, y El castillo de Barbazul de Bartók