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30 INTERNACIONAL El conflicto iraquí VIERNES 19 s 1 s 2007 ABC Rafael Bardají LA CUÑA DE IRÁN EN IRAK esde el comienzo de la intervención en Irak, el objetivo de los Estados Unidos ha sido el establecimiento de un gobierno de coalición, multiétnico, que hiciera posible la reconciliación nacional y que pusiera a Irak en el rumbo de llegar a ser una sociedad libre y plural. El temor a un Irak democrático, por lo revulsivo que era para los déspotas y teócratas de la zona, concentró el odio y las energías destructivas del yihadismo internacional, pero también de algunos vecinos del nuevo Irak, entre ellos Irán. El régimen de los ayatolás ha perseguido dos metas alternativas: la primera, que todo gobierno iraquí estuviera dominado por los chiíes, a los que considera teóricamente sus aliados naturales; la segunda, en el caso de que fuera imposible la primera, alimentar las fuertes tensiones internas, promover la guerra civil y asegurarse un Irak fragmentado en tres, el norte kurdo, el centro suní y el sur, la mayor extensión, chií. Los cálculos iraníes se basaban en dos premisas más que discutibles. En primer lugar, que la población chií de Irak preferirá ser un gobierno títere de Teherán, pero gobierno al fin y al cabo, a tener que hacer concesiones hacia los suníes, que les han masacrado a lo largo de los años. En segundo lugar, que frente a la violencia étnica, los americanos dirían adiós definitivamente al país y a sus intentos democratizadores en la zona. Así, la República Islámica de Irán ganaría de un solo tiro dos cosas muy relevantes, un Irak convertido de facto en una provincia más iraní y unos Estados Unidos en retirada del Golfo y, por tanto, un Irán sin trabas para llegar a ser el líder regional que ambiciona ser. Su visión puede ser errónea. No hay ningún indicio de que los chiíes iraquíes acepten de buena gana la hegemonía de Irán y el que los iraníes estén en Irak ayudando a matar tanto a unos como a otros no les vuelve más aceptables. Y el nuevo plan de Bush les ha dejado desconcertados. Es el momento de presionarles. Si se quiere ganar en Irak es necesario hacer frente a Irán. Hoy más que nunca. D La última jornada de violencia en Irak se saldó con 17 muertos por coches bomba en Bagdad, como el de la imagen REUTERS La estrategia de Bush, cuestionada a un tiempo en Washington y Bagdad Maliki quiere más armas y entrenamiento, mientras que senadores republicanos y demócratas empiezan a entenderse contra el envío de más tropas a Irak PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Con una tormenta perfecta de críticas tanto en Washington como en Bagdad, la Administración Bush sigue enfrentándose a redobladas dudas sobre su gestión bélica en Irak. Reproches cruzados y bipartidistas que se concentran sobre todo en la viabilidad del llamado gran empujón el plan de enviar 21.500 efectivos adicionales del Pentágono para hacer frente a la violencia sectaria e intentar pacificar, por lo menos, Bagdad. Con una escalada de tensiones cada vez más visible y vocal entre la Administración Bush y el gobierno de Irak dominado por chiíes, el primer ministro Nouri Al- Maliki ha indicado su preferencia por recibir más armas y entrenamiento para sus fuerzas de seguridad. Proceso que a su juicio permitiría que el número de efectivos de Estados Unidos en Irak se reduzca dramáticamente en el plazo de seis a tres meses. Llegando a plantear que quizá se hubieran salvado muchas vidas de iraquíes y estadounidenses si sus fuerzas estuvieran mejor equipadas. Al- Maliki, en declaraciones a la Prensa extranjera en Bagdad, también ha defendido la independencia y soberanía de Irak, exigiendo a EE. UU. que muestre fe en su capacidad para liderar. El primer ministro se ha mostrado especialmente contrariado por las críticas realizadas por Bush sobre la humillante ejecución de Sadam Husein y las presiones formuladas por el Departamento de Estado a través de una Condolezza Rice advirtiendo que el Gobierno de Irak está operando bajo tiempo prestado de refuerzos, requiriendo más diplomacia y una transferencia apropiadamente expedita al gobierno de Bagdad de las responsabilidades de seguridad en el territorio iraquí. Con votaciones en una o dos semanas en ambas Cámaras. Junto a este proyecto de censura no vinculante, otros congresistas destacados apuestran por medidas legislativas más duras para entorpecer por la vía presupuestaria las órdenes del presidente en su condición de comandante en jefe. La senadora Hillary Clinton- -que en su día votó a favor del uso de la fuerza- -está ahora proponiendo la alternativa de limitar el número de tropas del Pentágono en Irak a un tope de 135.000, enviar refuerzos a Afganistán y dar una ultimátum al gobierno de Bagdad y la Casa Blanca para solventar ya asignaturas pendientes como el desarme de las milicias sectarias. La Administración Bush insiste en que una resolución crítica del Congreso, aunque sea no vinculante, enviará un peligroso mensaje a las tropas, los terroristas, el pueblo iraquí y los aliados de Estados Unidos. Se espera que el presidente Bush vuelva a intentar la defensa de su plan el martes en el tradicional discurso sobre el estado de la Unión. Aziz, el emisario de Sadam, pide curarse en Moscú R. M. M. MOSCÚ. El ex viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, el emisario de Sadam que recorrió el mundo tratando de evitar las dos guerras de EE. UU. contra su país, ahora encarcelado en una base norteamericana en Bagdad, ha solicitado permiso para recibir tratamiento médico en Moscú. Su abogado, Giovanni Di Stéfano, en el diario Niezavísimaya Gazeta dijo que está gravemente enfermo y morirá este año si no recibe la asistencia que necesita. El único cristiano de la corte de Sadam desea someterse a tratamiento en la clínica de cirugía cardiovascular Bákulev de Moscú. Ayudan a los terroristas En la replica a su principal benefactor y protector, el primer ministro de Irak ha manifestado que este tipo de declaraciones provenientes de Washington son una inyección de moral para los terroristas y motivación para realizar esfuerzos adicionales al hacerles creer que pueden derrotar al gobierno de Estados Unidos A estas fricciones con el gobierno de Irak también se suma la creciente falta de respaldo en el Congreso de Estados Unidos. Un grupo bipartidista de senadores ha presentado una resolución contra el envío ABC. es Vídeo del envío del segundo portaaviones de EE. UU. al Golfo Pérsico en abc. es internacional