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16 ESPAÑA VIERNES 19 s 1 s 2007 ABC César Alonso de los Ríos El TS deniega la exhumación de los restos de un marino republicano ejecutado en 1939 N. COLLI MADRID. El Ministerio de Defensa no tiene la obligación- -porque no lo establece ninguna ley- -de exhumar e identificar los restos mortales de Alfonso Roca Cayuela, un marino republicano ejecutado el 31 de julio de 1939 tras ser sometido a un Consejo de Guerra. Así lo establece una sentencia con la que la Sala de lo Contencioso- Administrativo del Tribunal Supremo rechaza el recurso presentado por la familia del militar. Dos son los motivos en los que los herederos del marino basan su pretensión. En primer lugar, alegan que la negativa de Defensa no está suficientemente razonada y motivada; en segundo lugar, consideran vulnerado el derecho a la igualdad porque el Ministerio sí se hizo cargo de los gastos derivados de la identificación de los combatientes de la División Azul fallecidos durante la II Guerra Mundial. Asimismo, la familia asegura tener un documento según el cual los restos mortales de Roca Cayuela están enterrados en el Cementerio de Nuestra Señora de los Remedios de Cartagena bajo la lápida en la que se lee la inscripción restos de los fallecidos por consecuencia de la última guerra 1939 a 1945 El Supremo señala que la existencia de ese documento- -contradictorio con la certificación del cementerio según la cual no existen en los archivos datos identificativos sobre los restos que se encuentran en dicha fosa -no es determinante para dictar sentencia porque no tuvo incidencia alguna en la decisión ahora recurrida. MAESTRO GONZÁLEZ e las últimas declaraciones de Felipe González en relación con el atentado de Barajas y con las negociaciones de Zapatero con ETA, lo que más ha llamado la atención a los comentaristas ha sido su valoración sobre la confianza a la que se había entregado aquél. Desde luego, esa es la parte más morbosa desde el punto de vista de los personalismos políticos. Su crítica a la confianzaquehabía depositadoZapatero en ETA tiene que ver con la competitividad entre dos dirigentes socialistas. Decir que Zapatero debería haber tenido un plan alternativoporsi ETA decidía romper el alto el fuego es una forma dedecirqueelpresidenteesuningenuo y que él es un viejo zorro. Por otra parte, ¿acaso González tuvo un plan B en aquellos tiempos en los que él lo confió todo al terrorismo de Estado y a la inteligencia de los ejecutivos del GAL? A mí, en cambio, lo que me ha parecido más significativo y preocupante de las declaraciones de Gonzálezhasidotodoloquehadicho sobre su idea de España. Una vez más, el ex presidente ha insistido en que él no es nacionalista (españolista) yque, poresa razón, no le preocupa la existencia delosnacionalismosvascoycatalán. Él no considera condenable en los demás lo que sí debería ser criticable en él. Dicho de un modo directo: cualquiera puede ser nacionalista con tal de que no lo sea un español. Para González, el españolismo es el único nacionalismo perverso. Es evidente que Zapatero es una hechura de Felipe González a la altura de los tiempos que corren. Históricamente es la proyecciónlógicadeloquefueaquél. Por lo mismo no critica el proceso de paz sino, como mucho, la forma osada de plantearlo. Pero González dijo más. Para él, la consolidación de las diversas naciones ibéricas no debe ser tenida por un hecho peligroso ya que de ella no puede deducirse la ruptura de España. Para él, la configuración territorial es secundaria, de tal modo que la idea de España es algo ¿superior? o, en todo caso, algo distinto a lo que se entiende convencionalmente como tal. Oído esto, es evidente que la deducción que cabe hacer de estas palabras de Felipe González es que no sólo está por la paz sino por la autodeterminación que la haga posible. En definitiva, él es el maestro. D Zapatero, Revilla y el taxista que llevó al presidente de Cantabria a La Moncloa Zapatero, los dos Marianos y el estadista Revilla volvió a La Moncloa, donde llegó con latas de anchoas para Zapatero y salió con inversiones de 200 millones s Después, arremetió contra dirigentes del PP s Cree que si Rajoy llega a la Presidencia del Gobierno puede haber una guerra civil POR ÁLVARO MARTÍNEZ FOTO ERNESTO AGUDO MADRID. Las visitas a Madrid del presidente de Cantabria se han convertido en un clásico de ese typical spanish que aún conserva la política española. Naturalmente, ayer Miguel Ángel Revilla no se apartó del estereotipo en su entrevista con Rodríguez Zapatero, si bien el show del taxi fue preparado de manera más concienzuda a sabiendas de que el formato tradicional se estaba convirtiendo en aburrido. Así, compartió la carrera con dos reporteros para que diesen fe informativa de la rumbosa campechanía con la que hablaba con el taxista, a quien prometió un saludo con Zapatero al llegar al palacio presidencial que, naturalmente, se produjo. Se llama Mariano dijo Revilla en labores de chambelán entre el jefe del Ejecutivo y el afortunado taxista. El presidente de Cantabria- -que gracias al apoyo de los socialistas gobierna en una Comunidad con sólo 8 de los 39 diputados que representan a la voluntad popular- -completó el resto de los rituales de su peculiar comportamiento: beso a las banderas de la puerta y obsequio de productos regionales (en este caso anchoas del Cantábrico) Si Revilla cumplió con creces las expectativas a su llegada, tras la reunión amplió su currículum como meritorio de showman a la hora de completar el balance de la entrevista y los resultados obtenidos (esencialmente, una inversión de 200 millones para la llamada Autovía del Agua) mostrando siempre la especial sintonía que tiene con Zapatero. Así, mientras repartía elogios inmoderados al presidente del Gobierno y daba cuenta de las cantidades que el Estado invertirá en Cantabria, Revilla arremetió contra dirigentes del PP, a los que dedicó una variada gama de reproches. La incursión más gruesa como estadista la dedicó a otro Mariano, con el que se mostró menos simpático que con el taxista. Revilla se preguntó si en España no habría una guerra civil si Rajoy llegase a la Moncloa. Tan despreciativo se mostró el presidente del Partido Regionalista de Cantabria (ya con las inversiones comprometidas por Zapatero) que se refirió al líder del PP como ese señor Algo más explícito fue a la hora de acusar al presidente de La Rioja, Pedro Sanz, de haber sido quien filtró la intervención del jefe del Ejecutivo en la Conferencia de Presidentes en la que se refirió al atentado de la T- 4 como trágico accidente Dio tantas pistas (sin prueba alguna) a los periodistas que era imposible que nadie concluyese de que se trató del presidente riojano. Con la finura que le caracteriza, hizo bromas prostáticas de cuarto de baño sobre Sanz, de dudosa elegancia y tono tabernario, como ya hiciera en un plató de televisión cuando relató cómo orinó junto al Rey Harald de Noruega en la boda de los Príncipes de Asturias. Ayer, la acusación a Sanz la planteó con la audacia de una adivinanza escolar: Si nadie había salido de allí, más que el de La Rioja ¿quién lo contó? Blanco, en botella y lo dan las vacas, en este caso vino, porque es de La Rioja ironizó, comentando que supo que el lapsus de Zapatero se iba a utilizar cuando vio que los presidentes del PP cruzaron miradas como diciendo aquí hay carne Tras despachar otro par de críticas a los populares- -nada comparables con la de prever una confrontación bélica si llega al poder Rajoy (con cuyo partido gobernó en coalición en la pasada legislatura) Revilla se marchó como vino. No faltaron, eso sí, un par de ditirambos más a Zapatero. Casos diferentes Tampoco ve el alto Tribunal falta de motivación en la negativa de Defensa, pues contenía razonamientos jurídicos, ni trato discriminatorio alguno. De hecho, la actuación de Defensa en relación con los caídos de la División Azul respondió a un acuerdo suscrito por el Ministerio en 1995. Sin embargo, en el caso de Roca no hay un acuerdo similar ni tampoco una ley que establezca la obligación del Gobierno. No existe norma en nuestro ordenamiento que ampare la pretensión del recurrente- -dice la Sala- -y siendo así, en nada importan a los efectos de esta litis las razones humanitarias e incluso afectivas que se invocan, por mucho que sean dignas de todo respeto