Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 18 s 1 s 2007 INTERNACIONAL 35 La Casa Blanca se plantea rectificar su cerrazón ante el calentamiento global Pese a su rechazo a Kyoto, Bush aprovechará su discurso sobre el estado de la Unión para presentar nuevas iniciativas PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Despejado ya el gran misterio sobre la nueva estrategia de la Casa Blanca para Irak, el molino de las especulaciones gubernamentales en Washington se centra ahora en el contenido del discurso presidencial sobre el estado de la Unión previsto para el próximo martes. Ante esta oportunidad relevante para fijar prioridades de cara al último cuarto de su presidencia, se anticipa la posibilidad de que George W. Bush plantee una nueva política encaminada a combatir el cambio climático. Entre estas propuestas se espera una masiva apuesta por bio- combustibles como el etanol, más benigno para el medio ambiente que los derivados del petróleo. Con indicios de que la Casa Blanca podría fijar el objetivo de mezclar con gasolina un total 227.000 millones de litros de etanol para el año 2030. Cifra sustancialmente superior a la cuota de 28.000 millones de litros de etanol establecida por la legislación estadounidense para el 2012. ca ha optado solo por iniciativas encaminadas a estimular el desarrollo de fuentes alternativas de energía, como el hidrógeno y el etanol. Pero en los últimos meses se han sucedido los esfuerzos internacionales para que EE. UU. haga un esfuerzo mucho mayor por contener sus emisiones contaminantes. En su primera reunión con el presidente Bush, hasta el nuevo secretario general de la ONU ha repetido los argumentos utilizados por la canciller Ángela Merkel o el primer ministro Tony Blair al poner esta cuestión sobre la mesa. Según Ban Ki- Moon, el cambio climático es un problema global que requiere liderazgo global Desde comienzos del 2006 se ha venido produciendo una cierta evolución de las posiciones de la Casa Blanca sobre cuestiones medioambientales. En el discurso del 2006 sobre el estado de la Unión, Bush llegó a reconocer que la adicción del gigante americano al petróleo suponía una grave amenaza para su seguridad nacional. Y el pasado verano, el presidente también admitió que el problema del calentamiento global era exacerbado por el impacto de la humanidad. Pese a estas declaraciones, la nueva mayoría demócrata en el Congreso, respaldada por destacados republicanos, presiona para que la Casa Blanca pase de detalles como la protección de los osos polares a una política mucho más sustancial como la aplicada por la Unión Europea. Un limitado cambio Con todo, y pese a los rumores publicados por la Prensa británica y barajados por diferentes industrias, no se espera que la Administración Bush llegue hasta el punto de sumarse a la estrategia de reducciones obligatorias de las fuentes de contaminación vinculadas al calentamiento global. Tal y como consagra el tratado de Kyoto rechazado por el gobierno de Estados Unidos por su enorme coste para la mayor economía del mundo y las percibidas ventajas ofrecidas a otros competidores del Tercer Mundo. Según ha enfatizado el portavoz presidencial Tony Snow, las especulaciones sobre una imposición de límites de contaminación son falsas y se mantiene la retirada que la Administración Bush ordenó en el 2001 del Protocolo de Kyoto. Decisión, que acompañada de un inicial escepticismo sobre la gravedad del problema del calentamiento global, siempre ha sido criticada incluso por estrechos aliados de EE. UU. como Gran Bretaña y Alemania. Países que ahora presionan para un nuevo acuerdo mundial sobre cambio climático tras la expiración del Protocolo de Kyoto en cuestión de cinco años. Hasta la fecha, la Casa Blan- George W. Bush mira por un microscopio durante una visita que realizó ayer el Instituto de Salud de Bethesda, Maryland REUTERS Propuestas de senadores demócratas y un republicano para frenar el envío de tropas ABC BAGDAD. Un grupo de senadores demócratas de Estados Unidos, al que se ha sumado un republicano, anunció ayer un acuerdo para una resolución en la que rechazan el envío de más tropas a Irak propuesto por el presidente, George W. Bush. El texto de la resolución, que no es vinculante, señala que el compromiso de Estados Unidos en Irak sólo se puede mantener con el apoyo de los estadounidenses y del Congreso. Los congresistas que la han preparado solicitan además un mayor compromiso de otros países de la región para reconducir el conflicto y para asegurar la estabilización y la reconstrucción del país. El senador republicano de Nebraska, Chuck Hagel, se ha sumado a los demócratas que respaldan esta iniciativa porque, según explicó en rueda de prensa, haré todo lo que pueda para frenar la política que el presidente anunció el pasado día 10. Bush anunció entonces, en un discurso dirigido a la nación, el envío de 21.500 soldados adicionales a Irak para hacer frente a la creciente ola de violencia confesional en ese país. En opinión de Hagel, se trata de una propuesta peligrosamente irresponsable que no servirá para solucionar un conflicto que ha costado la vida de más de 3.000 soldados estadounidenses desde que comenzó en marzo de 2003. Además de Hagel, uno de los más críticos con la guerra en Irak desde el principio, la senadora republicana Olympia Snowe, también podría sumarse a los demócratas en esta iniciativa, una opción que ella misma reconoció estar sopesando. La Casa Blanca dejó claro que, con o sin resolución del Congreso, el presidente tiene la intención de seguir adelante y poner en marcha su plan. Mientras, Bush afirmó ayer que el Gobierno iraquí manejó torpemente la ejecución de Sadam Husein, en lo que pareció un asesinato por venganza y que eso hará que sea más difícil persuadir a sus compatriotas para que apoyen al Gobierno de Bagdad. En una entrevista con el canal de televisión PBS, Bush formuló algunas de sus críticas más duras hasta el momento con el Gobierno iraquí. Estoy complacido con que se hayan llevado a cabo los juicios dijo Bush, pero me ha desilusionado como han manejado torpemente las (tres) ejecuciones, en particular la de Sadam Husein añadió. Irak volvió a ser ayer escenario de graves atentados, con más de 20 muertos, mientras la capital estaba de luto por la jornada del martes, la más sangrienta de lo que va de año.