Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN JUEVES 18 s 1 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA PRUDENCIA DE MERKEL EN EUROPA S UN GOBIERNO ABDUCIDO POR EL PROCESO L A onda expansiva política del fracaso del proceso de diálogo con ETA ha puesto de manifiesto la falta de envergadura del equipo de gobierno que dirige Rodríguez Zapatero. El diálogo con los terroristas, el final de la violencia y la generación de expectativas sobre el alto el fuego- -todo ello trágicamente roto el 30- D- -han sido omnipresentes en la agenda política nacional. Todas las energías del Gobierno se concentraban en tales objetivos y daba la impresión de que los propios ministros- -excepto los miembros del Ejecutivo directamente relacionados con el proceso- -habían asumido un segundo plano pasivo, a la espera de que el buen fin del proyecto de Zapatero actuara de justificación colectiva. Aun así, muchos ciudadanos se preguntaban, y siguen haciéndolo, a qué se dedican los ministros de su Gobierno. Caído el tupido velo del proceso de diálogo con ETA, y cuando aún restan formalmente catorce meses- -mucho tiempo- -hasta las próximas elecciones generales, las carencias son inocultables. La impresión de que la mayoría de los ministros se habían hecho invisibles está confirmada por la evidencia de que la legislatura no tiene proyectos- -más allá de los meramente legislativos- -y de que el Ejecutivo no tiene crédito suficiente para aguantar hasta marzo de 2008. Como en otros problemas que lastran la actuación del Gobierno, el personalismo de Rodríguez Zapatero ha sido absoluto en la toma de decisiones, sólo asistido por un reducido grupo de ministros de confianza y de asesores- -algunos de los cuales se han hecho acreedores del finiquito- -reconvertidos en una especie de gabinete frente al resto del Ejecutivo. La fuga en masa de la candidatura a la Alcaldía de Madrid- -a cargo incluso de personas muy cercanas al presidente- -fue un mal síntoma del estado interno del equipo gubernamental. La salida en tromba de Zapatero desde el pasado fin de semana- -entrevista en dos entregas, comparecencia parla- mentaria, desayuno informativo- -es una recaída en el mal que le ha aquejado durante toda la legislatura y, especialmente, durante el proceso de diálogo con ETA. Un errático político reflejado en una excesiva autoestima que le ha llevado a monopolizar la acción de Gobierno y los principales y más temerarios proyectos políticos de su mandato- -como el Estatuto de Cataluña y el diálogo con los terroristas- desmereciendo el carácter colegiado del Ejecutivo y descartando de antemano la capacidad de sus ministros para cooperar en este momento de crisis política. Tampoco el Parlamento ha sido aquel centro de la vida política que prometió Zapatero, gracias al entramado de acuerdos a varias bandas con las minorías, auténtico blindaje frente a las exigencias de una verdadera democracia de discusión. O bien ha servido para dar carta de naturaleza a estrategias de partido o se ha limitado a intervenir por puro formalismo en decisiones políticas ya cerradas en otros ámbitos. Baste recordar que sólo el Partido Popular consideró necesario el pleno extraordinario del pasado lunes, frente al criterio de los demás grupos, y eso que se debatió el fracaso del proyecto más importante de este mandato. No es necesario citar a ministro alguno para personalizar la decadencia del Ejecutivo y la necesidad de un revulsivo que o bien permita a Rodríguez Zapatero asegurar a los españoles la existencia de un auténtico Gobierno que merezca este nombre o bien permita a los ciudadanos dar su opinión. No quedan más sorpresas legislativas. Se acabó el año de la política social sin que la Ley de Dependencia haya puesto a bullir el apoyo ciudadano al PSOE. La inmigración ilegal mantiene sus flujos. La política exterior, sencillamente, no existe. La inseguridad ciudadana vuelve a ser una preocupación general. La Justicia está desasistida y, de hecho, sin ministro desde hace meses. Lo que queda de Gobierno no es suficiente. ENDESA, TURNO DE LOS ACCIONISTAS UINIENTOS días han pasado desde que Gas Natural anunció su opa sobre Endesa, concertada con Iberdrola, para modificar el mapa energético español. Pero, pese a esos quinientos días, apenas ha despegado del suelo. La opa contaba con todas las bendiciones y apoyos- -hasta más allá de lo recomendable de los gobiernos central y catalán- -y quizá por eso mismo se planteó con poca consideración hacia la empresa opada y hacia el mercado. La legítima defensa de Endesa, que consideró la oferta devaluada y prepotente, ha sido pródiga en incidentes y ha propiciado nuevos episodios que han puesto en valor a la compañía y al conjunto del sector eléctrico español y europeo. En la secuencia de hechos han tenido especial relevancia la politización y la judicialización del caso, facetas ambas quizás inevitables en operaciones de este porte cuando tropiezan con gobiernos inexpertos y entrometidos. De la injerencia política han salido perjudicadas las instituciones regulatorias, desde la Comisión Nacional de la Energía al Tribunal de la Competencia, pasando por la propia CNMV y hasta el Consejo de Ministros, que entró en el caso como un elefante en una cacharrería. Todo ello, sin olvidar el rifirrafe con las autoridades de Bruselas, a las que el Gobierno español quiso hurtar cualquier competencia en la materia. De la peripecia judicial dan cuenta más de una decena de pleitos en España y en Estados Unidos. Los procesos van para largo, pero en estos momentos han dejado de ser un obstáculo insalvable para el desenvolvimiento de la operación. Las medidas judiciales cautelares han dejado de estar en vi- Q gor y, aunque los jueces puedan resolver en su momento sobre otros perfiles de la operación, ya no impiden su desarrollo en el escenario natural: el mercado y la voluntad de los accionistas. Tras las decisiones de los jueces, el turno corresponde a la CNMV que debe dar luz verde a la operación una vez verificadas las ofertas concurrentes. Y en ese turno tiene que actuar primero el Consejo de Administración, que ha defendido con tesón los intereses de los accionistas y que tiene que emitir su opinión y recomendación sobre las ofertas. Y, lo más importante: tiene que proponer a los accionistas el mantenimiento o modificación de las limitaciones estatutarias a la formación de mayorías naturales de las participaciones en el capital de Endesa. Si una mayoría de los accionistas no levanta los blindajes- -especialmente el que limita el voto al 10 por ciento a participaciones accionariales superiores a ese porcentaje- -las opas no podrán ir adelante y los accionistas perderían esa oportunidad. Ese es ahora el escenario de confrontación, en el que se ha colado Acciona con una participación cercana al 25 por ciento, límite antes de lanzar una opa forzosa, y desde el que trata de tomar posiciones para controlar la compañía. Superar ese obstáculo es condición previa para que la opa encare la recta final. En ese momento, los dos opantes tendrán que concretar sus precios definitivos en la subasta a una sola vuelta, en sobre cerrado, que presentarán a la CNMV El mercado anticipa una subida de precio, por encima del más alto de los ofertados; por eso las acciones de Endesa cotizaron ayer a 37,55 euros, 16 más que cuando empezó esta operación en septiembre del 2005. I hay una cualidad que caracteriza a la canciller alemana, Angela Merkel, es la prudencia. En la presentación de su programa de presidencia ante el Parlamento Europeo, volvió ayer a poner de manifiesto que las expectativas depositadas en su gestión están a la altura de los problemas que aquejan a la Unión, el más importante de los cuales es el fracaso del Tratado Constitucional. Son muchas las incógnitas aún abiertas, desde el resultado y la influencia de las elecciones francesas al método que se empleará para ratificar un proyecto que ha sido rechazado en dos consultas. Lo único claro es que la canciller alemana se ha convertido en la mejor esperanza de sacar a Europa de esta situación. Merkel no tiene intenciones de reabrir la discusión sobre la esencia del Tratado Constitucional, porque éste representa el mejor consenso posible, independientemente de que fuera rechazado por los electores franceses y holandeses, y también porque se trata de un proyecto hecho a la medida de Alemania, que desde la reunificación se encontraba claramente infravalorada en el reparto de poder en el seno de la Unión, ya que, desde el punto de vista institucional, se puede decir que la antigua República Democrática Alemana- -de la que Merkel procede- -aún no ha ingresado en la UE. Con este material y esa sabia mezcla de prudencia y pragmatismo, Merkel puede llegar muy lejos en el desarrollo político de la solución del problema. Desde sus primeras intervenciones en las cumbres europeas se puso de manifiesto su capacidad de convicción y la defensa resuelta de una gestión constructiva de los asuntos europeos. Alemania tiene la potencia política para liderar este proceso en momentos tan delicados y Merkel es el mejor timonel que podía haber encontrado la UE en estos tiempos de zozobra. Sus preferencias por basar cualquier solución en el acuerdo entre los países a través de una nueva Conferencia Intergubernamental son comprensibles: ya no hay tiempo para volver a abrir todas las ventanas de discusión como si se partiese de cero. Basándose en lo que ya está acordado, se trataría de condensarlo en una formulación simplificada, conservando los principios básicos, y para ello no parece conveniente volver a convocar una convención que añadiría solemnidad, pero restaría capacidad de maniobra. Tampoco puede intentar limitarse a cambiar el envoltorio del Tratado y hacer malabarismos con las palabras, esperando que los que votaron no se den cuenta de la maniobra. Muchos de los que se negaron a ratificar el acuerdo lo hicieron porque se sintieron ignorados en la discusión de un proyecto que afectará a la vida de todos los europeos. El peor error que podría cometer ahora Merkel sería caer en la tentación de pretender resolverlo todo en un conciliábulo de iniciados, porque el proyecto seguiría sin obtener la adhesión de la población, sin la que la idea de Europa nunca avanzará.