Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 17 s 1 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA NOTICIAS DEL DESENCANTO S EL RECUADRO FÁBULA DEL DOCTOR LIENDRE los enfermos que no les dan con la tecla de su mal, nada les inquieta y preocupa más que el médico les cambie inesperadamente el tratamiento. Les hace pensar que hacen experimentos con ellos, que soplan flautas terapéuticas, a ver si suenan por casualidad. Eso más o menos le ha pasado a España con la ETA. Con una diferencia: el tratamiento que España le estaba aplicando a la ETA le iba divinamente. Era el que Roberto Alcázar y Pedrín llamaban jarabe de palo. Nada había más efectivo que el tradicional y clásico Jarabe de Palo, ora Forte, ora Retard, que prescribía un médico infalible, el Estado de Derecho, y que se dispensaba en cualquier juzgado o comisaría de guardia, con receta del seguro. Del seguro fin de la ETA. Pero llegó un mediquito joven, recién salido del cascarón del MIR de las primarias de su partido, y dijo que la sabia eminencia que había recetado el Jarabe de Palo no sabía nada de Medicina. Que lo que necesitaba la enfermedad de toda malignidad que aquejaba a la nación era un cambio radical e inmediato de medicación. Que el Jarabe de Palo no conducía a nada, y que había que sustituirlo inmediataANTONIO mente por un tratamiento de diálogo, BURGOS en dosis de caballo. De caballo del Apocalipsis, naturalmente. Que la enfermedad sólo podía curarse mediante el Proceso de Salud. Así se explica todo lo sucedido y ahí tienen las claves secretas del Debate del Paripé del lunes. Lo que está pasando con la ETA y con los paños calientes a la ETA es como si usted estuviera malísimo, con un calenturón, afectado por un virus letal, y llegara un mediquito que le dijera que lo que hay es que dialogar con el virus para que se avenga a razones, en vez de pegarle chutes de medicinas. Que hay que abrir inmediatamente un Proceso de Salud. Estoy oyendo a ese médico tarambana, que va de sanador milagroso, en la cabecera del enfermo gravísimo: -Espere usted, buen hombre, no se preocupe, que esto que tiene es que a los virus no se les puede hacer la pu- A ñeta de la forma que el otro médico se la venía haciendo, inflándolos a jarabe de palo. A este virus que usted tiene hay que darle mucha charlita y mucha vitamina T: talante, tenacidad, temple. Y mucho diálogo. Si usted me autoriza a dialogar con este virus en cuanto deje de producirle el fiebrón que tiene ahora, verá cómo yo consigo curarle, mediante el Proceso de Salud. ¿Con qué medicina, dice usted? Ah, no, con ninguna medicina. Hay que olvidarse del Jarabe de Palo para siempre. La curación como se consigue bien es con el Proceso de Salud, con el diálogo, hablando se entiende la gente Hay que pactar con los virus, negociar con ellos. Diálogo para la Salud, no se olvide usted. Ya verá cómo logramos el fin de la enfermedad. Y suelta el médico, ante la perplejidad del enfermo, iniciando el Proceso de Salud, al entablar negociaciones con el virus: ¿Virus, estás ahí? Mira, virus, bonito, escúchame, sé bueno. No me hagas subir la fiebre de este enfermo, que voy a darte todo lo que tú quieres, pero con talante y con diálogo. Sí, ya sé, quieres destrozarle el hígado, encharcarle los pulmones y paralizarle la función renal. Tranquilo, que con tal de que no haya fiebre ni ningún síntoma escandaloso, con tal de que el enfermo ni me tosa, yo te voy a dar todo lo que reclamas, tus pulmones, tu hígado, tus riñones, todo lo que me pidas. Para eso, te prometo que desde hoy mismo queda suspendido el tratamiento de Jarabe de Palo que iba a acabar contigo. Nada, nada, todo sea por el Proceso de Salud. Lo que pide esta familia atribulada es la Salud, a cualquier precio. ¿De qué nos sirve tener hígado, riñones o pulmones si no tenemos la ansiada Salud? El enfermo, claro, pese a tanta charlita, siguió enfermísimo. Se le presentó una complicación circulatoria en una pierna. Se la tuvieron que amputar. El médico no se inmutó. Dijo en su optimista persistencia en el error: -La amputación de una pierna no es suficiente para que no continuemos en nuestro esfuerzo tenaz en el diálogo con el virus por el Proceso de Salud. En ésas estamos. En manos de un Doctor Liendre que de nada sabe y de todo entiende. E cayó del caballo nacionalista cuando el PNV se encabritó en Estella, y desde entonces es un outsider un habitante de la yerta tierra de nadie de la política vasca, bajo cuyo cielo gris ha encontrado el privilegio de ser sólo fiel a sí mismo. Elegante, racional, discreto, irónico, suelta la gabardina que trae de Bilbao y despliega una sonrisa para contar la paradoja cotidiana de su trabajo: da clases en euskera a un alumnado que apenas le entiende. Mira, yo la mayor decepción por el fracaso del Proceso la he encontrado IGNACIO en esa izquierda que apoCAMACHO yó el Pacto Antiterrorista, la operación de Mayor y Redondo, y ahora se había llegado a ilusionar con la posibilidad de un final pactado. Quizá por eso algunos se resisten a aceptar la evidencia y confían en que se trate tan sólo de un contratiempo. Diría que Eguiguren, o sea, Zapatero, va por ahí. ¿En Batasuna? No tanto. Más bien te diría lo contrario, en los últimos tiempos se detectaba por ese mundo una cierta zozobra, un miedo latente a quedarse sin la protección del Primo de Zumosol y tener que jugar en la política convencional a cara descubierta. Hay quien sostiene que ha sido Batasuna la que ha forzado el descarrile. Ya sabes que ahí arriba hay mucha gente que piensa que los que de verdad mandan en ETA son unos tipos que pasean muy bien trajeados por la Concha... Lo del PNV es más confuso, o más ambiguo. Hombre, no cabe duda de que Imaz es de otra pasta que Arzallus, y además tiene buena sintonía con Zapatero, pero en ese partido hay una mentalidad que sólo se puede comprender desde dentro. Fíjate que hubo un momento, en el 98, que teníamos pacto con Aznar en Madrid, con el PSOE en Vitoria... y nos fuimos a buscar a ETA- Batasuna en Estella. Nadie se planteaba que eso era un círculo cuadrado. El PNV quiere estar a todas, en todas partes, y hay que saberlo. No sé si el presidente es consciente o cree que podrá manejarlo como a los catalanes, con regates a corto plazo Para el nacionalismo sociológico, el final soñado, el utópico, sería llegar a un momento en que no sólo desapareciese ETA, sino que se pudiese llegar a creer que no ha existido nunca. Es un asunto psicológico, freudiano, de borrar el pasado. El nacionalista desea eliminar de su subconsciente a ETA, para no tener que preguntarse dónde estaba él mientras la gente moría a su lado. Y entretanto, actúa como si no existiese. Porque esto es lo dramático, que en el País Vasco el problema del terrorismo no impide una vida cotidiana feliz. Está asumido, interiorizado, absorbido. Bueno, hay gente que sufre, que lleva escolta, pero son dos o tres mil... recuerdo que una vez hubo un atentado en el centro de Bilbao y había gente que decía, asombrada: ¿pero es que ahora van a venir a por nosotros? Ésa es la cuestión, que hemos aprendido a convivir con la exclusión, de espaldas a la tragedia, y algunos se sienten cómodos y no tienen prisa. Ninguna prisa, entiéndelo, ninguna prisa...