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ABC MARTES 16- -1- -2007 Médicos estadounidenses buscan el primer éxito mundial en un trasplante de útero 83 sión evolutiva, o puede que sean el reflejo de una muestra paleontológica incompleta de la diversidad humana en el Paleolítico Medio Sin embargo este científico de la Universidad británica de Bristol se inclina por pensar que pueden constituir la prueba de que neandertales y hombres modernos se mezclaron. Rasgos morfológicos Los rasgos morfológicos que presenta el cráneo de Oase pudieron ser el resultado de características arcaicas conservadas de los neandertales, en forma de combinaciones especiales surgidas de la mezcla de rasgos procedentes de distintos conjuntos genéticos. En cualquier caso, Zilhao estima que este cráneo se suma a un conjunto, ya conocido, de pruebas fósiles, genéticas y arqueológicas que indican una importante interacción cultural, e incluso biológica, entre las poblaciones neandertales y los grupos de hombres modernos que accedieron a Europa hace 45.000 años. Su colega Trinkaus, por su parte, considera que técnicamente, el cráneo hallado en Oase es un cráneo humano, pero los hombres, tal como ahora somos, hemos evolucionado considerablemente desde entonces Tal vez, como piensa Zilhao, signifique mucho más. EL HOMBRE QUE TAMBIÉN PUDO SER, PERO SE QUEDÓ EN EL CAMINO Más fuertes y mejor adaptados al clima frío del Pleistoceno, casi tan hábiles y sociales como el Homo sapiens, los neandertales desaparecieron sin más S. B. MADRID. Diez mil años de convivencia en buena parte del territorio europeo pueden dar mucho de sí. Al menos para la creación literaria. El clan del oso cavernario la novela más clásica sobre el Pleistoceno, escrita por Jean M. Auel, recrea el drama vivido por una mujer de cromañón que sufre repetidas violaciones por parte de un neandertal, y que concibe y da a luz una abominable criatura con ambos espíritus mezclados Es fantasía literaria, pero ¿pudo darse en realidad un cruce entre ambas especies? La Ciencia no conoce aún la respuesta, pero sí sabe que el hombre de Neanderthal se extinguió. Cuando, cerca de la ciudad alemana de Düsseldorf, en el valle de Neander, se encontró en 1876 el esqueleto de un ser humano diferente de nuestra especie, se abrió el estudio de una clase evolucionada de hombres que conducía a un callejón sin salida, es decir, a la extinción. En la actualidad, los antropólogos disponen de restos más o menos significativos de algo más de medio millar de individuos pertenecientes a esta especie, hallados fundamentalmente en Europa, pero también en Oriente Próximo y Asia. Fueron humanos. Utilizaron el fuego, los vestidos y las herramientas. Cuidaron de sus familias. Enterraron a sus muertos. Presentaban casi todas nuestras habilidades... y tal vez estaban bastante alejados de esa imagen bestial que se ha transmitido de ellos a partir de sus características morfológicas. Evolucionados, hace 250.000 años, probablemente a partir de las poblaciones del Homo heidelbergensis, poseían un esqueleto grande, muy robusto, con profundos puntos de inserción para los músculos, y su anatomía parecía especialmente adaptada al clima frío que debieron soportar. El tamaño de sus cerebros es superior al del hombre moderno, pero también el resto de su cuerpo es de mayores dimensiones, por lo que la relación entre los tamaños del cerebro y el resto de su anatomía es favorable al Homo sapiens en términos comparativos. Poblaron Europa en solitario durante 200.000 años, convivieron más de 10.000 con el hombre moderno, y finalmente se extinguieron hace poco más de 30.000 años. Apenas dejaron rastro. Sólo las especies mejor adaptadas sobreviven. El Neanderthal pudo ser, pero no fue. Más información en: http: www. pnas. org El cráneo de Oase presenta tres rasgos neandertales, ajenos al Homo sapiens Los rasgos morfológicos generales que presentan los dos conjuntos de restos craneanos hallados, entre 2002 y 2005, en el yacimiento rumano de Petera Cu Oase corresponden sin duda a seres humanos modernos, como reconoce el profesor Erik Trinkau, de la Universidad de Washington, coautor del estudio. Sin embargo, reflejan al menos tres características que no son propias del hombre moderno, heredero del Homo sapiens, sino que corresponden enteramente con los rasgos propios del hombre de Neanderthal. El achatamiento frontal (muy claro en la vista anterior del cráneo) es característico de los neandertales, cuyo rostro presentaba un fuerte prognatismo, con la frente achatada, baja y proyectada hacia atrás. La protuberancia mastoidea que presenta el cráneo de Oase (puede apreciarse en su vista lateral) también remite al hombre de Neanderthal, al no aparecer en cualquiera de los fósiles hallados de cráneos de hombre moderno. En cuanto al tamaño que presentan los molares superiores, y al rastro de espacio retromolar, que tampoco existe en el ser humano, son otras dos características exclusivas de los neandertales. FOTOS: PNAS Vista frontal del conjunto craneal Oase 2 Vista lateral izquierda del mismo cráneo Fueron humanos, utilizaron el fuego, los vestidos, las herramientas... Vista posterior u occipital del cráneo del yacimiento de Oase Más información sobre la investigación: http: www. eurekalert. org Usuario: spainnewservice Clave: eureka