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16 ESPAÑA La estrategia antiterrorista s Análisis MARTES 16 s 1 s 2007 ABC Entre la derrota y la unidad El presidente, sobre todo en la primera respuesta a Mariano Rajoy, no parecía en buena forma, se mostraba un tanto confuso, sin nada en su rostro del famoso optimismo antropológico sin dar con los mejores argumentos repetir una y otra vez unas cuantas cosas: te lo voy a decir diez veces y, además, para que te enteres, te voy a hacer un dibujo. Cuando se escenifica la gravísima quiebra entre el Gobierno y el principal partido de la oposición- -y en materia tan grave- -la reiteración no hace más que acrecentar la desesperanza. Además, dan la impresión de que no se escuchan. Aunque su objetivo fundamental era subrayar que los errores del presidente han sido numerosos y no sólo el reconocido, Mariano Rajoy se había pasado un buen rato defendiendo el Pacto Antiterrorista, señalando algunas condiciones y gestos para acompañar al Gobierno y recelando que nuevos consensos acepten las propuestas de quienes no coinciden con los principios de aquel acuerdo. Y sube Rodríguez Zapatero y le reprocha que haya pasado por alto su propuesta de mejorar el alcance del Pacto y dar lugar a un nuevo gran consenso democrático Y, más tarde, el líder de la oposición critica que el presidente no haya contestado a la lista de ideas que le había brindado cuando lo importante, a mi juicio al menos, era se había referido, como si fuesen suyas, a algunas y, por el contrario, había obviado otras, en las que seguramente estaban las diferencias más patentes entre ambos. El presidente repitió en la tribuna la fórmula de que no concreto al caso Egunkaria) revocar la resolución del Congreso autorizando los contactos con ETA y, sobre todo, afirmar que podemos derrotar a ETA y actuar en consecuencia. De las muchas palabras del presidente se pueden destacar dos. Una, porque no se pronunció. Otra, porque se insistió en ella hasta la saciedad. La que faltó fue precisamente esa- derrota -y si lo destacó no es porque lo pidiera el presidente del PP sino porque consta ex, plícitamente, como doctrina básica, en el Pacto Antiterrorista. En este asunto, el del Pacto, Rodríguez Zapatero se mostró hasta puntilloso insistiendo una y otra vez en que fue su iniciativa. Incluso quiso corregir a Rajoy: no sólo lo había firmado, lo había propuesto. Pero aquel principio de derrotar a ETA no apareció en su discurso. Es más, en el permanente reproche al PP de no haber apoyado al Gobierno yo lo hice siempre cuando ustedes gobernaban incluyó una llamativa conjunción que hace referencia a dos alternativas, aunque fuesen complementarias: no ha habido apoyo en la lucha antiterrorista o en la búsqueda de terminar con la violencia Ahí está, a mi juicio, la diferencia entre el Pacto y el gran consenso que se propone ahora porque la palabra dominante del presidente fue unidad democrática Pero en esa búsqueda está, ciertamente, la dificultad de entenderse con el PP. Y el anzuelo con el que el presidente quiere llegar a acuerdos con el resto de grupos y separarse del principal partido de la oposición, con el que las diferencias se agrandan cada día, cada encuentro, cada debate parlamentario. De ahí que resulte curioso que, para hablar Germán Yanke El primer aplauso de los suyos al presidente Rodríguez Zapatero fue paradójico: sonó cuando, poco después de comenzar su intervención dijo reconocer, refiriéndose a su comparecencia del pasado 29 de diciembre, el claro error que cometí ante todos los ciudadanos españoles Aunque quizá era un aplauso de ánimo, de esos que los aficionados ofrecen a su equipo cuando acaba de encajar un gol, cuando se ve a los jugadores perplejos y preocupados. Porque el presidente, sobre todo en la primera respuesta a Mariano Rajoy (es decir, después de ese aplauso) no parecía en buena forma, se mostraba un tanto confuso, sin nada en su rostro del famoso optimismo antropológico sin dar con los mejores argumentos. Independientemente de esta impresión, estos debates parlamentarios no están pensados, al parecer, para suscitar el interés formal. Los discursos son más elementales que elegantes y, aunque se demoren en el tiempo, sólo sirven para Rubalcaba con Pep Guardiola, que hace un reportaje a Zapatero I. GIL Rajoy estuvo contundente, duro, sin ocultar esa suerte de desprecio intelectual que, al parecer, le produce el presidente Rodríguez Zapatero estuvo más inclinado a pedir cariño, comprensión y apoyo puede haber en ningún caso precio político subrayó la vigencia de la Ley de Partidos, resaltó el apoyo a las fuerzas de seguridad, la importancia de la cooperación internacional, habló de la Ley de Solidaridad con las víctimas. Pero no entró en otras materias planteadas por Mariano Rajoy: explicitar que el proceso estaba roto definitivamente aclarar en Estrasburgo que Batasuna es y será una organización ilegal, cambiar algunos planteamientos de la Fiscalía (se refirió en