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ABC MARTES 16 s 1 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA OBCECADO Y VICTIMISTA P MIENTRAS TANTO EN LA CAVERNA ETARRA L aparecer en el Diario de sesiones el debate parlamentario de ayer, la nueva ETA no estará pensando en cómo autodisolverse y entregar las armas, sino en cómo sobrevivir imponiendo sus objetivos. La ETA de Txeroki dispone de un cómodo periodo de reflexión en virtud de una perversa paradoja que las gentes de buena voluntad tienden a no valorar: es cuando más débil está ETA que se le tiende la mano negociadora, con lo que el terrorismo etarra no sólo respira con una buena dosis de oxígeno, sino que lo que era la confrontación debida entre un Estado y el terror se diluye en una fase sólo de apariencia terminal. Eso cambia indebidamente algunos puntos de referencia y deteriora la fuerza semántica del lenguaje antiterrorista. Habrá risotadas y chanzas en la caverna etarra. Por el contrario, como prueba en no poca medida el proceso norirlandés, no puede haber transacción alguna sin una derrota previa y explícita del terror. Gerry Adams se apalancó precisamente en una indefinición de los términos del fin del IRA, con lo que el terrorismo anduvo coleando. Parece que los etarras de la caverna son cada vez más jóvenes en una socieVALENTÍ dad cada vez más vieja. En las hipótesis PUIG de Papeles de Ermua sobre los costes de la secesión del País Vasco, tenía su buen peso la demografía. En comparación con el resto de España, en el País Vasco se cuentan actualmente menos jóvenes de 24 y un mayor número de mayores de 65. Sin inmigrantes y sin crecimiento demográfico, la economía vasca padecería profundamente los efectos de una secesión: no tan sólo iba a quedar al margen de la Unión Europea- -con gran coste arancelario- sino que vería por los suelos su capacidad asistencial de hoy por un previsible incremento del coste de las prestaciones sociales. Iba a ser un limbo sin Estado de Bienestar. Es la agenda de la caverna totalitaria para la No- España Un País Vasco en la No- España se alejaría más incluso de la Europa que envejece. Y, a más autarquía, más exilio. Mucho ha llovido desde el Consejo Territorial del A PSOE en agosto de 2003, cuando los socialistas decían que la igualdad en derechos y oportunidades debe prevalecer o manifestaban que su oposición frontal a todo segregacionismo o pseudo- soberanismo, ya venga del PNV o de CiU, lo es por razón de principios y no de interés partidario, coyuntural o propagandístico Ahora el PSOE y sus filiales vasca y navarra están por otra cosa, no sin sarpullidos y disidencias internas. Incluso los deslices verbales de Rodríguez Zapatero al definir la naturaleza de los atentados como accidentes trágicos contribuyen- -por deprisa que sean matizados- -a la contorsión semántica y a confundir a las franjas de electorado que no son unívocamente fieles al PSOE o al PP Han sido unas semanas de vértigo, con el atentado de la Terminal- 4. Esa nueva generación etarra, incluso enfrentada a Josu Ternera, nació y creció al cien por cien en el mundo abertzale No tuvo otro horizonte que las ikastolas forjó su concepción del mundo en las sesiones ilustradas de la herriko taberna y sus horas de asueto fueron para la kale borroka según expertos como Florencio Domínguez. En realidad llevan tiempo viviendo virtualmente en una no- España Un centenar de veinteañeros intelectualmente romos y tremendamente suspicaces, aunque la Guardia Civil les conoce poco, andan buscando armas y renegando de la menor presunción de tregua. Son etarras hijos de etarras. Su mundo es la caverna. No tienen otro horizonte mental que la capucha y la bomba- lapa. ETA es una de las hendiduras más macabras en la historia de la España moderna, y pocas veces como ahora había lastrado tanto el tono y la conducción de nuestra vida pública. Desde la transición democrática la sociedad no se había visto tan dividida como ahora. Un centenar de jóvenes fanáticos acosa una España próspera, activa y desacomplejada. Es algo inaudito y terrorífico. Fatiga mucho pretender rebobinar como hemos llegado a esto, pero lo que de verdad cuenta es que los nuevos y viejos etarras están ahí, en la caverna, con sus armas, dispuestos a atacar lo que sea y a la voladura de cualquier proceso de paz. vpuig abc. es ARECE el Capitán Achab de Moby Dick obcecado con un designio suicida, iluminado por una obsesión fantasma, enajenado hasta la inmolación por la estela de un desvarío. El presidente ha pasado dos semanas rumiando el fracaso, zarandeado por la realidad, revolcado en un ridículo patético, y al salir de ese silencio vergonzoso ante un país que esperaba la bitácora del liderazgo, se ha encogido de hombros y ha recitado en un murmullo, como un buda sonado, el vago mantra de la el diálogo y la unidad. O sea, lo de IGNACIO siempre: un firmísimo emCAMACHO peño de ambigüedad, una rocosa determinación de evanescencia, una gélida perseverancia de oquedades, una nube de eslóganes y tópicos que ocultan su contumaz convicción de avanzar hacia el diálogo con ETA y alejarse del pacto con el PP Imperturbable ante el descala. bro, señala un confuso horizonte de naderías y se lanza en busca de su esquiva, mortal ballena blanca. Por allí resopla. La novedad consiste en el victimismo. Machacado hasta la impiedad por un Rajoy de mano pétrea, Zapatero se ablandó como un saco buscando quizá provocar el efecto de simpatía compasiva. Se dejó vapulear como un muñeco, a la espera de que la gente crea que el líder del PP se pasa de rosca en el castigo. Arropado por la manifestación del sábado se presentó como un Siddartha incomprendido al que ETA le pone bombas en una mejilla mientras la oposición le abofetea la otra. Él, que sólo quiere dialogar. Él, que ofrece paz y obtiene incomprensiones. Él, el arcángel zen que sólo persigue como una utopía el sueño del fin de la violencia. Parecía un corderito flagelado. Encajaba la tunda como si estuviese forrado de betabloqueantes, sacando apenas la mano para amagar mientras el otro le zurraba con una contundencia demoledora. Rajoy era el malo, un tipo cruel que se ensañaba contra un punching ball castigándole el hígado, la mandíbula y los costados. Cuando acabó la somanta, se abrochó la americana como si fuese un monje tibetano estirándose la túnica naranja. Y volvió al mantra- -sabiendo que a partir de ahí tenía ventaja. Un 55 por ciento de ventaja: el resto de la Cámara, su amalgama de aliados nacionalistas y de izquierda, dispuestos a secundarle en el empeño a cambio de compartir el poder o sus migajas. Ésa es su elección. Una coalición del 55 por ciento para insistir en el diálogo con los terroristas en vez de una mayoría del 80 por 100 para derrotarlos. Nada que no supiéramos, nada que no esperásemos. Ninguna respuesta, ninguna aclaración, ninguna hoja de ruta definida. Victimismo barato, ambigüedad hueca y un designio cerrado para el que necesita ganar tiempo tras el fracaso de su primer proyecto. El Plan B consiste en endosarle a la oposición el descalabro del Plan A. Y el Plan C quizá contenga una evidencia desalentadora: la de que, en vez de acercarse al PP para vencer a ETA, el presidente parece decidido a dialogar con ETA para vencer al PP