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Lunes 15 de Enero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.270. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El pequeño Mozart extremeño Se llama Edwin y tiene nueve años. Con visos de convertirse en un gran músico, de momento encarna el prodigio de ser un niño y tocar con virtuosismo. Nacido en Cáceres, ha llegado a tocar ya en América POR CRISTINA NÚÑEZ FOTO: LORENZO CORDERO l pelo de Edwin es de los que llaman la atención. Toca, toca, ¿a que parece una peluca? comenta convencido de lo extraordinario de su cabellera. Y uno siente bajo la mano su cabello tupido, suave, tenaz. Como Beethoven o como Mozart, la suya es una silueta con carácter. Edwin Zúniga tiene 9 años y visos de convertirse en un gran músico. De momento, encarna el prodigio de ser un niño y tocar con virtuosismo. A los dos años y medio trepó tambaleante hasta lo alto de un piano y lo aporreó. Pocos años después es capaz de marcarse conciertos en solitario, domina varios instrumentos y hasta compone sus propias obras para piano y orquesta. Abierto, comunicativo, muy movido, con muchos amigos Sus padres- -también músicos- -describen así a un muchacho con un coeficiente intelectual por encima de la media y que desde el gateo demostró habilidades especiales para la música. Es que cuando estaba en la tripa mi madre me ponía música, y desde bebé he estado oyendo música justifica él, que aprende a la velocidad de la luz y tiene una curiosidad de fuego por las cosas que le rodean. Estudia en el conservatorio, pero el grueso de su formación la recibe en casa. Discos, partituras, varios instrumentos musicales, padres con inquietud y conocimientos y una pasión que le hace olvidarse del mundo cuando está tocando. Cuatro horas al día. Y más que podría estar. Le ponemos a prueba. ¿Cuál es el regalo que más ilusión te haría? Y no lo duda. Un piano de cola con el que tocar, tocar, tocar y tocar. Pero cuestan dinero, mucho, y de momento la economía familiar no da para esos dispendios. Edwin es un niño, pero está claramente consa- EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno A MI VIUDA C E Edwin Zúniga grado a la música, y ajeno a las tentaciones que asedian a otros muchachos de su edad. Pasa de consolas, ignora prácticamente la televisión. Entre sus lecturas figuran Don Quijote de la Mancha Las Mil y una Noches y La Biblia. Se considera un niño normal, pero tengo el don de la música reconoce abiertamente. Es zurdo, como los grandes músicos. Y sus de momento cortos dedos llegan a donde quiere. Su fuerte es el piano, aunque se defiende con el violín y otros elementos. Y los órganos le apasionan. Ha actuado dentro y fuera de Extremadura, y ha llegado a tocar en América: Miami y México. Conoce e interpreta las obras de los grandes músicos de la historia. ¿Si fuera a desaparecer toda la música del mundo y tú pudieras salvar una pieza, qué elegirías? Duda, le resulta muy difícil. Entre sus favoritas están la Tocata de Bach, la Marcha Turca o la Marcha Fúnebre de Beethoven. Pero la que salvaría sería la sinfonía del Nuevo Mundo, de Mozart ON los dedos ateridos y la letra temblando, escribió su carta de amor envuelto en la ventisca, sin más refugio que el de una tienda de campaña, a setenta grados bajo cero... el peor aspecto de esta situación es el pensamiento de que no te volveré a ver Hace más frío en el Polo Sur que en el Polo Norte porque el Polo Norte es un mar helado sin tierra, y el Polo Sur es un continente cubierto por el hielo, donde los termómetros tienen mucho más espacio por debajo del cero que por arriba, y donde han marcado las temperaturas más bajas de la Tierra. Y, a Robert Scott, se le acabó el verano. Ya era marzo cuando escribió su carta con el pesar de haber llegado tarde al Polo Sur, al que Amundsen se le adelantó por un mes y, cuando lo alcanzó el 17 de enero de 1912, se encontró con la bandera noruega y con una carta para el rey Haakon VI. Hay investigadores que sostienen que él y su equipo debían haber regresado con mayor premura pero, ya que no habían llegado los primeros al Polo Sur, al menos quisieron recolectar muestras geológicas, hasta catorce kilos arrastraban. La ventisca los envolvió y empezó Scott la carta en la que pide a su mujer que se case de nuevo y que su hijo estudie ciencias naturales. Le habla de sus fotos en una caja roja de Marruecos y le da cartas para que entregue con su diario, sabes que te amé, sabes que mis pensamientos deben haber estado constantemente en ti Todo quedó congelado. Esta semana se expone al público por vez primera en el Instituto Scott de Investigación Polar de la Universidad de Cambridge la última carta del explorador Robert Falcon Scott. La carta A mi viuda