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72 CIENCIAyFUTURO LUNES 15 s 1 s 2007 ABC Viene de la página anterior que el núcleo de un átomo de hidrógeno contiene un solo protón y un solo neutrón, mientras que un núcleo de hierro está formado por 58 protones y 58 neutrones. Cada número corresponde a un elemento diferente, y cada elemento encuentra su lugar correspondiente en una tabla (la tabla periódica) que pasa lista, de los más ligeros a los más pesados, a todos los elementos conocidos. Poderosas fuerzas mantienen unidos los núcleos atómicos, y a los electrones en sus órbitas (más propiamente, niveles de energía correspondientes. Comprender esas fuerzas nos ha permitido, por ejemplo, dominar y sacar provecho de la energía atómica y del electromagnetismo. Investigaciones recientes nos han desvelado un poco más sobre la composición íntima del Universo. El 30 de junio de 2001, la NASA lanzaba al espacio un satélite de 4 metros de alto por cinco de ancho y 840 kg de peso. El ingenio, llamado WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) tenía como objetivo realizar un mapa muy especial: un mapa que abarcara la totalidad de todo lo que existe, todo el Universo. La materia oscura no se ve, sólo se adivina observando sus efectos gravitatorios La energía oscura actúa como una fuerza antigravitatoria que expande el Universo Las irregularidades térmicas Un antecesor suyo, el satélite COBE, también lanzado por la NASA, había logrado, ya en 1992, medir con gran exactitud una serie de ligeras variaciones de temperatura (llamadas anisotropías) en el Universo primitivo. Fue un gran hallazgo, ya que precisamente alrededor de esas pequeñas irregularidades térmicas pudieron ir tomando forma las grandes estructuras, como las galaxias, que podemos ver en la actualidad. Aquella imagen del COBE (una especie de huevo cósmico con manchas y franjas de color) dio la vuelta al mundo como la primera foto que existe del conjunto del Universo Como reconocimiento a las aportaciones excepcionales obtenidas de de este satélite científico, sus dos investigadores principales, John C. Mather y George F. Smoot, han compartido el Nobel de Física de 2006. La primera luz Ahora, con una capacidad de resolución mil veces superior, el WMAP ha conseguido revelar detalles allí donde el COBE sólo mostraba manchas difusas. El nuevo satélite, inicialmente lanzado para una misión de 27 meses de duración, ha sido capaz de trazar un retrato mucho más preciso que su antecesor y captó, con toda claridad, la primera luz emitida por el Universo o, para ser más precisos, los primeros rayos luminosos que consiguieron viajar libremente por el espacio, apenas 380.000 años después del Big Bang. Explicado de otra manera, el WMAP consiguió fotografiar el brillo mismo de la Gran Explosión. Los patrones grabados en esa luz primigenia contienen toda la información necesaria para averiguar las condiciones de aquél Universo recién nacido. Condiciones que fueron las semillas a partir de las cuales pudo desarrollarse todo lo que hoy, miles de millones de años después, podemos ver cuando alzamos la vista al cielo nocturno. Y es a partir de los datos del WMAP la forma en que los científicos, por increíble que parezca, han podido aventurar una explicación para ese 96 de masa universal que hasta ahora escapaba a nuestra comprensión. Así, al exiguo 4 de materia ordinaria del Universo podemos sumar ahora otro 22 más. Un porcentaje constituido por lo que se ha dado en llamar materia oscura Intrínsecamente diferente Dicha materia, además de invisible para nosotros (de ahí su nombre) resulta ser intrínsecamente diferente a la materia constituida por átomos. Además, al no radiar luz como hace la materia ordinaria, resulta indetectable por los instrumentos convencionales. Su presencia sólo puede adivinarse midiendo los efectos gravitatorios que produce sobre los distintos cuerpos celestes. Todo un paso adelante, pero muy lejos de ser suficiente. De hecho, incluso sumando toda la materia ordinaria (4 con toda la materia oscura (22 apenas si conseguimos avanzar unos pasos más y reunir un 26 del total del Universo. El 74 restante, es decir, la mayor parte de él, sigue siendo un misterio todavía insondable para la Ciencia. Según los datos del WMAP, ese enorme porcentaje que queda por clasificar estaría constituido por una misteriosa forma de energía, bautizada como energía oscura de la que muy poco se sabe aún, salvo que actúa como una suerte de fuerza antigravitatoria que parece ser la responsable del actual estado de expansión del Universo. La ilustración, realizada por la Agencia Espacial Europea, muestra un Universo joven, con las estrellas en formación ESA Antimateria y partículas capaces de viajar en el tiempo Además de la que ya conocemos existe, por lo menos, otra clase de materia, y tan distinta de la ordinaria que resulta incompatible con ella. Se trata de la antimateria. La antimateria es, aparentemente, idéntica a la materia normal No se puede distinguir a simple vista. Pero, cuidado, es sólo una apariencia... Si un átomo de antimateria entrara por casualidad en contacto con otro de materia, ambos se aniquilarían en una fuerte explosión de energía. Si un hombre pusiera pie en un planeta hecho de antimateria, se desintegraría en apenas un instante. Un famoso experimento de física consiguió hace ya algunos años producir el primer átomo de antimateria creado en laboratorio. Se trataba de antihidrógeno y sobrevivió, antes de aniquilarse, durante un breve lapso de tiempo, apenas una fracción de segundo. Algunas teorías postulan universos completos hechos de antimateria. Universos que, si alguna vez llegaran a entrar en contacto con el nuestro, provocarían un cataclismo cósmico como jamás se ha visto. Otras extrañas partículas han sido detectadas o predichas por los cálculos de los teóricos. Partículas capaces de viajar en el tiempo o, como los taquiones, de moverse mucho más deprisa que la luz. ¿Existen realmente este tipo de partículas? ¿Nos depara el Universo muchas más sorpresas en este terreno? Todo parece indicar que sí. Más imágenes sobre el Universo: http: www. nasa. gov http: www. esa. int esaCP index