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ABC LUNES 15 s 1 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 69 Antonio El Pipa abre el ciclo Andalucía Flamenca Las grandes figuras del género se darán cita, desde mañana y hasta el 4 de marzo, en el Teatro Gran Vía MANUEL RÍOS RUIZ MADRID. El delegado de la Junta de Andalucía, José Antonio Espejo; la directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, Bibiana Aido, y el empresario del Teatro Gran Vía Enrique Salaverría, acompañados de los artistas Carmen Linares y Antonio El Pipa, han presentado el ciclo Andalucía Flamenca que se desarrollará desde mañana y hasta el 4 de de marzo, con la participación de significativas figuras del género, en un deseo institucional de promocionar y difundir los valores musicales del arte flamenco más genuino. El programa dará comienzo con el espectáculo De Tablao protagonizado por el bailaor Antonio El Pipa y su compañía, durante seis funciones, después de sus triunfos apoteósicos en México, Ecuador y Francia. Otras tantas veladas estarán a cargo de Diálogo del Amargo escenificación de estilos basados en la obra de García Lorca y dirigidos por el maestro Mario Maya. Los días 30 y 31 ocupará el escenario Pastora Galván, con su montaje La francesa A continuación, del 1 al 4 de febrero, se estrena la función La puerta abierta premio de la Bienal Ciudad de Sevilla, con la bailaora Isabel Bayón y el cantaor El Pele; y Antonio Canales presenta nuevo título: Los grandes del 8 al 11. Seguidamente, en la segunda parte de la programación, se da paso al cante con voces consagradas: el 13, mano a mano entre dos cantaores bien distintos: El Cabrero y Pansequito. Otro importante recital se anuncia para el 16, con Aurora Vargas y Calixto Sánchez. El 15, reaparición en Madrid de Alba Molina, acompañada de su padre, Manuel Molina. Mientras que la magistral Carmen Linares, a partir del 16 y hasta el 18, presentará su nuevo espectáculo, Desde el alma dedicado al cante de mujer, junto a las cantaoras punteras Carmeliya Montoya, Encarna Anillo y Ana María González. La guitarra tendrá su día Un homenaje a Claude Vivier abre el ciclo Músicadhoy El monográfico estará interpretado por el Proyecto Guerrero, dirigido por Beat Furrer S. G. MADRID. El ciclo Músicadhoy, que dirige Xavier Güell, se reencuentra un año más, y ya van once, con el público madrileño. Compuesto por un total de diez conciertos, la primera cita, que tendrá lugar el jueves 18 en el Auditorio Nacional, está protagonizada por un homenaje a Claude Vivier. Nacido en Montreal en 1948 y fallecido en París en 1983, el compositor canandiense fue alumno, entre otros, de Gilles Tremblay, Gottfried- Michael Koenig y Karlheinz Stockhausen. En los años 70, Vivier mostró su inclinación por la monodía y la voz, creando algunas de sus mejores obras al servicio de esta última. En este programa monográfico se podrán escuchar obras como Shiraz (1977) partitura de gran virtuosismo escrita para piano, o Lonely child (1980) para soprano y orquesta, calificada como una de sus creaciones más bellas y emotivas. Completan el homenaje Bouchara Zipangu y Wo bist du, Licht! que serán interpretadas por el Proyecto Guerrero, bajo la batuta de su nuevo titular, el director y compositor Beat Furrer. En citas sucesivas se podrá disfrutar de la Intregal de los Cuartetos de Cuerda de Wolfagang Rhim, por el Cuarteto Minguet (en tres sesiones) la presencia del Ensemble Comtrechamps, bajo la dirección de Heinz Holliger; el Neue Vocalsolisten de Stuttgart; un programa dedicado a la creación española más reciente con obras de Alberto Posadas, José María Sánchez- Verdú y César Camarero; y el Trío de Morton Feldman. El ciclo concluirá el 17 de mayo con Winterreise de Schubert, con el Proyecto Guerrero y Hans Zender. Antonio El Pipa, en el Festival de Jerez especial el 19, con un concierto del almeriense Tomatito. El baile volverá al escenario del Gran Vía con Romalí estampas indio- flamencas a estrenar de Manuela Carrasco, que levantará el telón los días 20 a 25. Finalmente, del 27 al 4 de marzo, cierra el festival el Ballet Flamenco de Andalucía, del que es directora Cristina PACO MARTÍN Hoyos, con Viaje al Sur y compuesto de tres partes: Alegría Tragedia y Pasión Serán siete semanas de arte flamenco en el Teatro Gran Vía de Madrid para introducir espectáculos de calidad, equiparables a los de cualquier otra modalidad de las artes escénicas según los organizadores. CLÁSICA XXIII Fest. de Canarias Orquesta Filarmónica de Múnich. sDirector: Christian Thielemann. sObras de Bruckner. sAuditorio Alfredo Kraus. Las Palmas de Gran Canaria. s 12 de enero. Bronca germana COSME MARINA La presencia de Christian Thielemann en el Festival de Canarias había levantado gran expectación. Lógico. Se trata de una de las batutas alemanas de mayor proyección internacional, más mediáticas del momento y, pese a su juventud, de mayor influencia. Además, sobre el terreno, dio sobradas muestras de no ser pusilánime ni tímido al encarar determinadas situaciones. Para la cita canaria apostó por dos obras emblemáticas para la orquesta, las sinfonías quinta y octava de Anton Bruckner, obras especialmente vinculadas a la Filarmónica de Múnich a través de uno de sus maestros más emblemáticos, Sergiu Celibidache. La formación germana es, desde cualquier punto de vista, excelente. La calidad del bloque es de una entidad máxima y el trabajo que exhibe es ejemplar. Thielemann se ha encontrado, en este sentido, con un elemento de trabajo en las mejores condiciones. Él, músico de talento, también aporta, en la búsqueda de una expresividad específica, en el cuidado del contraste y en una cierta exploración de un sonido a la antigua que no siempre consigue. Quizá sea la falta de balance entre momentos sensacionales y otros más estandarizados lo que desequilibró una versión de la Quinta Sinfonía en Si bemol mayor de la que se pudo esperar más. Y, sin embargo, fue la irregularidad en el desarrollo la nota característica de la velada. A ello debe añadirse una desagradable bronca que el director propinó al público en dos partes, tras el primero y el segundo movimiento. Pedir silencio ante las toses es, desde luego, algo elemental y necesario. No lo es tanto cuando se hace de una forma tan agresiva, mediante gestos hoscos, sobre todo ante un público que, en su inmensa mayoría, estaba siguiendo la obra con educación exquisita. En fin, una riña que consiguió que a la salida se hablase más de las toses que de la monumental obra de Bruckner. Una lástima.