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68 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 15 s 1 s 2007 ABC El jazz pierde, a los 57 años, al maestro del saxofón Michael Brecker LUIS MARTÍN MADRID. Ayer se conoció la noticia del fallecimiento del saxofonista Michael Brecker. De este hombre, a quien la leucemia ha impedido cumplir 58 años de edad el próximo 29 de marzo, cabe decir que, aunque su trabajo se decantó muchas veces por la opción más comercial del jazz, el aficionado puede encontrar en él a un personaje emblemático. Valga como ejemplo el hecho de que, experimentando con la aplicación de la electricidad al saxo, el famoso EWI, destapó una vía para este instrumento que encuentra equivalencias en Charlie Christian, realizando la misma hazaña con la guitarra. Antes de convertirse en uno de los avalistas de la fusión en las postrimerías de los 60, Michael Brecker, que había nacido en Filadelfia, dio sus primeros pasos en el seno de una familia singularmente dotada para la música; padre y hermana pianistas, y hermano trompetista. Mediada la década de los 60, empezó a frecuentar los clubes de jazz formando junto al baterista Eric Gravatt y a su hermano Randy. Para entonces, ya había trascendido el estudio del clarinete, doblando, primero, en saxo soprano y, después, en tenor, y tras algunos devaneos con el rhythm blues, su despegue profesional se produjo junto al baterista Billy Cobham y al guitarrista John Abercrombie. Dreams, nombre de esta formación, avanzó, de algún modo, la fusión del rock y el jazz, una filosofía sonora que, en lo sucesivo, no dejó nunca de impregnar cualquier material con el que trabajó Michael Brecker. Los tiempos aún le depararían numerosos éxitos junto a su hermano Randy, con quien formó los Brecker Brothers; con Steps Ahead; grabando y haciendo giras de conciertos junto a Charlie Haden, Horace Silver, James Taylor y Pat Metheny, y, por supuesto, liderando sus propias bandas. Michael Brecker, que a lo largo de su carrera ganó once Grammys, deja honda huella en un número abundante de alumnos que admiraban su limpia y fluida técnica. Y también un buen recuerdo entre la afición española; además de verle en los últimos años junto a Roy Hargrove y Herbie Hancock en el proyecto Directions in music y al frente de su Quindectet, no quiso perderse aparecer entre los créditos de los dos volúmenes discográficos de Jazzpaña Turistas visitando la sección de Badaling de la Gran Muralla China REUTERS Un año para medir la Gran Muralla El Gobierno chino llevará a cabo durante doce meses un concienzudo estudio de la Gran Muralla para comprobar su longitud exacta, estimada en unos 6.300 kilómetros, y protegerla mejor PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. ¿Cuánto mide exactamente la Gran Muralla? Esa es la pregunta que, desde hace décadas, se hacen los arqueólogos chinos, a quienes no les basta con los 6.300 kilómetros de longitud que tradicionalmente se atribuyen a este impresionante monumento. Contagiándose del mismo espíritu que ya llevó a revisar la altura del Everest en 2005, la Administración Estatal del Patrimonio Cultural y la Oficina Nacional de Mediciones y Mapas efectuarán un concienzudo estudio que podría ser tan masivo como la construcción de la Gran Muralla. De hecho, los resultados no se conocerán hasta 2008, por lo que los investigadores se pasarán 12 meses recorriendo el colosal monumento y recopilando datos. Desde luego, no les faltará trabajo, porque la Gran Muralla se extiende desde el paso de Jiayuguan, en la provincia noroccidental de Gansu y cerca de la frontera con Mongolia, hasta la Bahía de Bohai, a cien kilómetros de Pekín. Sin embargo, lo que los arqueólogos se encontrarán durante casi todo el trazado serán ruinas, ya que sólo el 20 por ciento de la construcción se mantiene en pie, un 30 por ciento se encuentra en malas condiciones y el resto ha desaparecido casi por completo. A partir de ahora, el Gobierno central multará con entre 5.000 y 50.000 euros a quien organice actividades comerciales en los tramos cerrados a los turistas y a quien haga pintadas o graffiti como los que abundan en las zonas más visitadas. También serán castigados con dureza, incluso con penas de hasta 10 años de cárcel, los numerosos expoliadores que roban sus piedras y ladrillos para utilizarlos como materiales de construcción. El régimen comunista chino ha tomado tan drástica decisión después de que cien metros de la Gran Muralla fueran desmantelados hace dos años para pavimentar una carretera y de que una multitudinaria fiesta rave organizada con la aprobación de las autoridades locales, causara graves daños al monumento. Todo, incluyendo la nueva medición, con tal de proteger la Gran Muralla, que data de la Dinastía Qin y se remonta al año 221 antes de Cristo, cuando el primer monarca que unificó China, Qin Shi Huang, restauró los diseminados muros de defensa procedentes de la Época de los Reinos Combatientes (476- 221 a. C. y los conectó en una nueva construcción de 4.800 kilómetros. En el 206 a. C. la Dinastía Han extendió el muro hasta el Desierto de Gobi, en Mongolia, para conjurar la amenaza de los hunos que acaudillaba el temido Atila. Pero la Gran Muralla que hoy conocemos procede, en gran medida, de la Dinastía Ming (1368- 1644) que introdujo ladrillos como los que se emplean actualmente y convirtió la obra en un prodigio de la ingeniería al extenderse por escarpadas montañas con pendientes de hasta 70 grados. Blindando el Muro Sólo el 20 por ciento de la construcción se mantiene en pie, un 30 por ciento se encuentra en malas condiciones y el resto ha desaparecido casi por completo El Muro de los 10.000 Li (cada día li son 500 metros) no estaba amparado por protección alguna Se multará con entre 5.000 y 50.000 euros a quien organice actividades comerciales en los tramos cerrados y a quien haga pintadas Protección estatal El paso del tiempo ha afectado a la Gran Muralla casi tanto como las incursiones de los bárbaros de Asia que pretendía frenar hace ya más de 2.000 años. Y es que, a pesar de su trascendencia histórica y de ser Patrimonio Cultural de la Humanidad, el Muro de los 10.000 Li (como se conoce en China a esta barrera, porque cada día li son 500 metros) no estaba amparado por ninguna norma de protección estatal hasta el pasado otoño.