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ABC LUNES 15 s 1 s 2007 INTERNACIONAL 33 La dura batalla contra el islamismo radical Las autoridades kurdas libran en Halabja y sus alrededores una dura batalla contra el islamismo radical. En 2003, tras la caída de Sadam, se llevaron a cabo fuertes ofensivas conjuntas entre EE. UU. y unidades de peshmerga contra las bases que Al Qaida estaba formando en el área ante la pasividad de los países vecinos. Fuentes de la Unión Patriótica del Kurdistán, partido del presidente iraquí, Jalal Talabani, que mantiene el control en esta parte de la región, aseguran que el mismísimo Al Zarkawi, número dos de la organización, vivía en Halabja. La semilla fundamentalista la plantó el Movimiento Islámico del Kurdistán, tercera fuerza más votada por los kurdos. Las lápidas de los numerosos kurdos gaseados por Sadam en la ciudad de Halabja dan testimonio de la tragedia vivida La ciudad que gaseó Sadam Se cumplen 19 años del ataque con armas químicas sobre Halabja, en el Kurdistán iraquí s Los vecinos viven entre los recuerdos del juicio y la ejecución del culpable, Sadam- -no juzgado por estos crímenes- y la indiferencia en una zona olvidada y sin desarrollo TEXTO Y FOTO MIKEL AYESTARAN ENVIADO ESPECIAL HALABJA (IRAK) Los ataques comenzaron el miércoles 16 y duraron tres días. Todos los pueblos de la zona fueron asolados. Primero artillería. Luego, cuando la gente ya se había escondido en los refugios o estaba en plena huida por la montaña, llegaron a Halabja y empezaron los gases y las bombas químicas. No había escapatoria. Sólo en la mañana del viernes hicieron más de veinte bombardeos Karwan Abdullah Qadir tenía siete años en aquel mes de marzo de 1988 y la ofensiva iraquí le sorprendió en la montaña, camino de Irán. Eso le salvó la vida. Halabja es la última gran ciudad del Kurdistán iraquí en la ruta hacia la República Islámica. Fue escenario de duros combates entre las tropas de Sadam y las de Jomeini, que encontraron en los peshmerga (ejército kurdo) unos buenos aliados para enfrentarse al ex dictador. Sólo las armas químicas pudieron con la resistencia kurda. Casi veinte años después, ABC ha comprobado que es aún una ciudad herida, mártir, en la que ni uno solo de sus vecinos puede decir que no tiene alguien a quien llorar. Sadam ordenó y su primo, Ali Hasan Al Majid, apodado el Químico ejecutó. Más de cinco mil personas perdieron la vida en pocas horas por el efecto de los gases de cianuro, mostaza y nerviosos, y de las bombas de racimo lanzadas. Esta misma semana se reabrió el juicio por este caso en Bagdad. Fueron dos sesiones en las que, aunque faltaba el gran protagonista, ya ahorcado, salieron testimonios importantes a la luz pública. Los voy a matar a todos con armas químicas se pudo escuchar en una grabación de una llamada entre Sadam y su primo. Husein fue ejecutado por la muerte de 148 chiíes en la aldea de Jbail, pero el caso del genocidio kurdo aún está dando sus primeros pasos. En Halabja lo siguen minuto a minuto, especialmente en la sede de la Asociación de Víctimas de las Armas Químicas. Queremos testificar, que nos dejen ir a Bagdad a mirarles a la cara y contarles lo que nos hicieron, lo que nos quitaron. Yo perdí a mi mujer y a mis cinco hijos. Deben pagar por ello exige Hikmat Faiq, antiguo peshmerga que no pudo constatar la muerte de su familia hasta pasados seis meses ya que tras el ataque el Ejército iraquí declaró Halabja zona prohibida. Hoy descansan en una de las numerosas fosas comunes del cementerio de la ciudad. La trampa de la amnistía Más de setenta mil ciudadanos de Halabja huyeron a los campos de refugiados que preparó Irán, de donde muchos nunca han vuelto. A los cinco meses del ataque concluyó la guerra entre Irán e Irak y poco después empezó difundirse el rumor de que Sadam concedería una amnistía a los kurdos huidos en la guerra. Algunos vecinos de Halabja cayeron en la trampa. Regresaron a una tierra enferma y fueron anfalizados La Operación Anfal se llevó a cabo entre los años 1986 y 1989 y, según las organizaciones humanitarias, afectó a 182.000 kurdos. El plan diseñado por Sadam se componía de diferentes acciones como bombardeos, asesinatos colectivos, deportaciones masivas, destrucción de pueblos... todo ello con el objetivo final de acabar con los kurdos por considerarles malos seguidores del Islam. Estar en la frontera nos marcó para lo bueno y para lo malo. Sadam nunca hubiera arrojado armas químicas cerca de Bagdad, pero aquí, en este extremo, poco le importaba. De paso seguro que algo le llegaba al eterno rival, como así fue. Pero además de atacarnos, nos esperó a nuestro regreso, y mientras aún llorábamos a nuestros muertos ordenó el inicio de la Operación Anfal recuerda Nukhman, responsable de la Asociación de Víctimas, que sufre una enfermedad que le va mermando la visión por las armas empleadas por Sadam. Resguardada bajo las faldas del monte Shram, la frontera de Irán se alcanza en pocas horas caminando. Allí se trasladaron la mayoría de supervivientes y allí tienen que seguir cruzando en 2007 los damnificados que quieren recibir tratamiento. No hay cifras oficiales- -la Asociación cuenta con 1.800 afiliados- -ni centros médicos, ni especialistas.