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ABC LUNES 15 s 1 s 2007 ESPAÑA 17 EL OBSERVATORIO Germán Yanke ¿QUIERE EL GOBIERNO CONTAR CON EL PP? AYAMOS por partes. En primer lugar, el presidente Rodríguez Zapatero se equivocó: ni ETA quería, en función de los contactos previos, dejar el terrorismo, ni estaba dispuesta a aceptar un final sin precio político ni incluso aceptaba el procedimiento teórico primero la paz, luego la política Todo el proceso basado en estas premisas, ha resultado un fracaso. No se trata ahora de juzgar las intenciones del presidente, sino, sencillamente, de constatar un error de percepción, de verificación y de estrategia. El Gobierno, como se sabe, no quiere reconocerlo y se escuda en su buena voluntad y en la constatación de que ETA es perversa. Pero es precisamente esa perversión la que ha estado ausente de la filosofía y de la praxis del proceso Quienes apoyan al presidente- -y el propio Gobierno- -critican, como ya hicieron antes, la falta de apoyo del PP pero tie, ne razón Fernando Savater al escribir que, si hubiera existido ese apoyo, ahora tendríamos dos equivocados en vez de uno (creo, de todos modos, que el término utilizado por Savater, no era equivocados Y hay, además, otra cuestión que no debería olvidarse y que, aunque se quiera negar por su lamentable calado, es evidente: el Gobierno no ha querido ese apoyo. No le convenía y no ha dudado en tratar- -con trampas, engaños, desprecios, insufribles llamamientos a la obediencia silenciosa, etcétera- -de excluir al principal partido de la Oposición. Si la manifestación de este fin de semana se ha fraguado para dejar a un lado al PP (ha habido quienes se han referido a un cordón sanitario que impidiera el contagio) es porque, de cara al futuro, se quiere cambiar la táctica pero manteniendo la estrategia V to Nunca antes, sin embargo, se habían producido las circunstancias y la ruptura de los consensos básicos que ha propiciado la actual política gubernamental. Y, además, se ha comprobado que el oponente no era el equivocado. Pero detengámonos en ese único cambio porque creíamos que la justificación de iniciar el proceso es que muchas cosas habían cambiado, y no precisamente el PP Se nos ha hablado de una voluntad de abandonar el terrorismo (incluso verificada oficialmente) de una Batasuna que estaba a favor de la política y que convertía a algunos de sus dirigentes en hombres de paz de una oportunidad que no habíamos tenido antes y había que aprovechar. Una iniciativa como la impulsada por el presidente se justificaba porque el PP estaba equivocado y era posible- -en vez de la anterior estrategia de derrotar a ETA- -convertir en realidad lo que dice la resolución del Congreso que autorizaba los contactos: A ETA sólo le queda un destino: disolverse y deponer las armas convenía porque uno de los fundamentos de su política y de los pactos que conlleva es, por llamarlo de alguna manera que tenga visos intelectuales, la ideología anti PP Con el PP serían imposibles los acuerdos que han dado lugar a las reformas que constituyen el acervo de este Gobierno. Le convenía, en el caso del terrorismo, porque el proceso no podía llevarse a cabo con el contenido del Pacto Antiterrorista (incluso con su articulado, dejando a un lado el famoso preámbulo) y la estrategia no podía ser otra que dar la impresión de que el PP era el que se desmarcaba. Solo únicamente solo otra vez autoexcluido fuera del consenso forman parte de la constante retórica de estos últimos meses. Le ETA- Batasuna lo sabían. Para que el proceso funcionase sólo cabía que el PP se equivocase también o que se le excluyera. De ahí la insistencia en que el Gobierno se desligase de una línea de actuación en la que, estuviese quien estuviese en el poder, se contaba con él. De ahí la constante comparación del actual Ejecutivo con el anterior, el reproche de no hacer sino lo que aquél hacía, o incluso menos. Hasta en el último comunicado de la banda terrorista se puede leer la recomendación de ETA: Las fuerzas democráticas deberían dejar a un lado al PPUPN y a la derecha fascista del Estado español y atreverse a realizar la segunda reforma del Estado español Cuando se le pregunta al presidente Rodríguez Zapatero sobre una posible autocrítica (entrevista en El País de ayer) insiste en la falta de apoyo del PP, añadiendo que la oposición al proceso es lo único que ha cambiado a lo largo de los más de 30 años en que se han producido varios procesos de diálogo que no han llegado a buen puer- Todo el proceso ha resultado un fracaso. No se trata ahora de juzgar las intenciones del presidente, sino de constatar un error de percepción, de verificación y de estrategia. El Gobierno no quiere reconocerlo y se escuda en su buena voluntad y en la constatación de que ETA es perversa es su voluntad, como se ha visto, ni es la única posibilidad porque los tan citados instrumentos del Estado de Derecho han demostrado en el pasado su eficacia y podrían hacerlo en el futuro. Si la manifestación de este fin de semana se ha fraguado para dejar a un lado al PP (ha habido quienes, interpretando a los que callan- -a lo mejor porque saben- -se han referido a un cordón sanitario que impidiera el contagio) es porque, de cara al futuro, se quiere cambiar la táctica pero manteniendo la estrategia. Ahora se trata de entenderse con el PNV de tratar con su ayuda de disminuir los apoyos a ETA en el País Vasco, de buscar el modo de que haya deserciones en Batasuna hacia otros planteamientos. Esta es la política que el presidente considera una exigencia junto a la fortaleza del Estado de Derecho como si ésta, pasmosamente, no sea política para Rodríguez Zapatero. Lo paradójico es que este planteamiento sólo es posible si se niega o se pretende ocultar una realidad, que ETA es terrorismo totalitario, que está en su entraña ideológica, que es su único lenguaje. Pero se sigue pretendiendo buscar escenarios para conseguir, en definitiva, la vieja aspiración del PNV (Plan Ardanza) de que se encuentre algo que ellos puedan interpretar como un incentivo político que los justifique ante su propia gente El aliado lógico es Josu Jon Imaz y sigue siendo necesario dejar a un lado al PP. Ni