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6 OPINIÓN LUNES 15 s 1 s 2007 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES EL PP QUIERE EL DEBATE PARA PRESIONAR A ZAPATERO Y EN EL PSOE PIENSAN QUE LO PUEDE SALVAR La bomba prueba que no se daba ninguna condición para abrir la negociación porque ETA exigía concesiones políticas, y el Gobierno ya les hizo bastantes ETA tiene en sus manos si decide volver a atacar a nada que actúen con éxito los jueces, las Fuerzas de Seguridad o si se impide que Batasuna participe en los comicios de la primavera. Precisamente, por miedo a la segunda embestida se niega Zapatero a enterrar la palabra diálogo y también para mantener encendida la llama del nuevo amor entre el PSOE y el PNV de Imaz, que es el mismo del pacto de Estella, el plan Ibarretxe y del Gobierno vasco, que mantiene bajo mínimos las libertades en una zona de España donde unos van con escolta y se juegan la vida por ser candidatos y otros, los nacionalistas, no. Zapatero no hace una excepción, frente a González o Aznar, acudiendo al Parlamento tras el atentado porque ha sido el único presidente que inició unas negociaciones con ETA sin el consenso del otro gran partido nacional. De ahí que el fracaso de la negociación sea exclusivamente suyo y deba explicar: qué garantías tuvo para abrir la negociación con una ETA que exigía contrapartidas políticas; a qué acuerdo llegó con la banda para que se anunciara el alto el fuego; por qué el 29 de diciembre dijo que todo iba bien y a mejor, y el 30 sólo suspendió la negociación. Rubalcaba dijo días atrás que dos no se pelean si uno no quiere Hace tiempo que el ministro de Interior vuela solo en contra del optimismo de Zapatero y ahora en pos del fin de negociación con ETA, nunca jamás declaró Pablo Sebastián L debate parlamentario, con el que el PP pretendía poner en evidencia al presidente Zapatero y exigirle explicaciones y responsabilidades por el fracaso del proceso de la negociación con ETA y su reacción posterior, respectivamente, se ha convertido en una oportunidad- -algunos nunca saben para quién trabajan- -para que el presidente recupere algo su deteriorado liderazgo y el vacío de poder que dejó tras el golpe de ETA, que ha destruido su principal objetivo de la legislatura, con el que intentaba compensar otros errores como la reforma autonómica. Buena culpa de esta oportunidad que se le brinda al ángel caído la tiene el PP por no haber acudido a la manifestación de Madrid, tras aceptarse en el lema la palabra libertad como había solicitado, y en solidaridad con las víctimas de la Terminal 4. Y todo ello a pesar de que la marcha incluía una trampa contra los populares, al grito de unidad y una cortina para ocultar el desvarío del presidente. Los estrategas del PP se han vuelto a equivocar, como lo ha demostrado el oportunista y fallido debate sobre el atentado de la Comunidad de Madrid, donde las cañas del PSOE se volvieron lanzas por causa de la sonora ausencia en la manifestación. La que llenará el discurso de Zapatero y le dará la oportunidad de intentar salir del estupor en el que se encuentra, a pesar de la suplantación de Rubalcaba y de la entrevista en El País con la que quisieron desactivar el debate y convencernos de que el presidente no está abrumado ni desbordado A Zapatero hubiera bastado dejarlo a solas con la cruda realidad, sin debate, sin exceso de crítica, e incluso con algún apoyo en lo personal, para que la inmensa mayoría de los ciudadanos entendiera que para gobernar España hace falta liderazgo, proyecto político y responsabilidad, en lugar de sonrisas, talante y ese fantasmagórico optimismo que ha quedado sepultado entre los escombros de Barajas. Porque los españoles saben que la lucha contra ETA empeoró desde que Zapatero llegó al poder y que este presidente no está en condiciones de concluir una legislatura que E Los españoles saben que la lucha contra ETA empeoró desde que Zapatero llegó al poder y que este presidente no está en condiciones de concluir una legislatura que ETA tiene en sus manos si decide volver a atacar al The New York Times. Diciendo lo que debió decir el presidente, ocupando el vacío de poder, físico y político, que dejó Zapatero en la crisis y asumiendo incluso la portavocía del Consejo de Ministros por encima de De la Vega. Y ya veremos si hoy no salta al ruedo para hacer algún quite al desangelado maestro. Habrá pelea porque Zapatero necesita un enfrentamiento con el PP para que le arropen los suyos, pidiendo mucho consenso pero buscando el cuerpo a cuerpo con Rajoy, al que acusará de usar el terrorismo como arma electoral, negar la unidad de los demócratas y mentir a los ciudadanos por haber dicho que se hicieron concesiones políticas a ETA, lo que en su opinión desmintió la banda con el atentado criminal de Barajas. Las respuestas son sencillas: el debate es obligado porque el presidente fracasó en la negociación sin la unidad con el PP; la utilización electoral del terrorismo la inventó el PSOE tras los atentados del 11- M; la unidad de los demócratas debe ser sobre todo la de los amenazados y víctimas de ETA; la bomba prueba que no se daba ninguna condición para abrir la negociación porque ETA exigía concesiones políticas, y el Gobierno ya les hizo bastantes con la ruptura del Pacto Antiterrorista, el reconocimiento de Batasuna, la neutralización del Fiscal General y encuentro con ETA en plena escalada de la violencia. Contradiciendo el mandato del Congreso de los Diputados, lo que es, con la bomba, un motivo suficiente para anular dicha decisión, mientras Zapatero nos explica dónde está su política antiterrorista- -si vuelve al Pacto y anuncia no negociar más- porque lo único que se sabe es que lo suyo es conversar bajo el bombardeo y hasta la eternidad.