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18 ESPAÑA Manifestaciones por el proceso de paz s La situación en el País Vasco DOMINGO 14 s 1 s 2007 ABC EHAK denuncia un pacto de PNV y PSE para la partición de Euskal Herria Asegura que los socialistas dialogaron con Batasuna con muertos sobre la mesa EP BILBAO. El parlamentario de EHAK Julián Martínez afirmó ayer que la izquierda abertzale está dispuesta a dar pasos firmes y atrevidos para la resolución del conflicto mediante el diálogo y señaló que, en este contexto, se enmarcaba la petición de Batasuna a ETA para que mantenga el alto el fuego y la intención de acudir a la manifestación convocada en Bilbao inicialmente bajo el lema Por la paz y el diálogo En este sentido, recordó que el PSE ha estado dialogando con Batasuna durante cinco años, con muertos encima de la mesa En una tertulia difundida por Radio Euskadi, Julián Martínez rechazó que la izquierda abertzale esté tutelada por ETA y acusó al PNV y al PSE de haber llegado- en la mesa política de discusión -a un acuerdo de reforma estatutaria con la partición de Euskal Herria Por su parte, el portavoz del PP del País Vasco, Leopoldo Barreda, exigió ayer al PNV que haga público el documento que estaba dispuesto a firmar con ETA- Batasuna cuya existencia desveló ayer el presidente del grupo parlamentario del PNV en la Cámara vasca, José Antonio Rubalkaba. En un comunicado difundido ayer por los populares, Barreda se refirió a unas declaraciones de Rubalkaba en la misma tertulia de Radio Euskadi, en las Josu Jon Imaz charla con Patxi López, detrás de Íñigo Urkullu, durante la manifestación de Bilbao que confirmó que existía un documento, aunque no con ese contenido, y añadió que incluso había una fecha para firmarlo con Batasuna, acordado con Batasuna El dirigente popular pidió explicaciones sobre este texto y reclamó al PNV que aclare qué estaba dispuesto a firmar con ETA- Batasuna y para qué Una vez más, después de una tregua o alto el fuego de ETA, el PNV se dispone a sellar un acuerdo con los terroristas a espaldas de los ciudadanos y de la opinión pública. Puso su sello junto al de ETA en la tregua- trampa de 1998 y elabora un documento ahora en la tregua- bomba. Lo que pedimos es que el PNV haga público ese texto sin esperar a que lo dé a conocer ETA, como es habitual TELEPRESS en estos casos agregó. Asimismo, exigió a Zapatero que explique qué saben los socialistas, interlocutores de ETA en el llamado proceso de paz, del citado documento y cuál es su grado de participación Tanto el PSE como el PNV deben aclarar a la opinión pública quiénes y qué habían accedido a firmar con ETA- Batasuna MALAS VIBRACIONES Muchos españoles que piensan que Zapatero se ha equivocado tendrán la sospecha de que es más urgente para el PP debilitar al Gobierno que hacer algo útil una democracia que ha dejado de funcionar normalmente desde hace tiempo. Echemos un tiento a lo ocurrido durante la segunda mitad de la semana. Hemos asistido a dos iniciativas distintas y muy confusas, orquestadas, respectivamente, en Vitoria y Madrid. Antes de que se produjera el comunicado de ETA, Ibarreche convocó una manifestación en Bilbao inequívocamente orientada a rescatar el llamado proceso de paz. Esto entraba dentro de lo previsible. No por penoso, lo previsible deja de ser previsible. Más raro fue que Patxi López anunciara la asistencia del PSE afirmando, a la vez, que el momento no era bueno ni la consigna tampoco. Cuando uno está disconforme con la consigna y el momento, lo normal es que se quede en casa. La contradicción autorizó a recelar que la determinación de estar en la marcha provenía más del presidente del Gobierno que del PSE, y que el objetivo consistía en confirmar una línea de alianzas que excluyera el retorno al Pacto Antiterrorista. El planteamiento de la manifestación sabatina gestionada en Madrid por la UGT reforzó esta impresión. Cuando uno anhela la unión de los demócratas, lo primero que hace es facilitarla. No la facilitaba el protagonismo de alguien como Rosa Regás, la inicialmente designada para leer la proclama de los manifestantes. La vocación, mejor aún, la vocación de Rosa Regás, ha consistido hasta la fecha, más aún que en dirigir la Biblioteca Nacional, en insultar al PP. Y no se comprendió en absoluto la resistencia a incluir en la pancarta de cabecera la palabra libertad Después todo se fue complicando, enmadejando, La noticia de que HB se sumaría a la marcha de Bilbao, produjo la retirada del PSE y, a continuación, un cambio en el lema de los convocantes: de la fórmula inicial, que hablaba sólo de paz, se pasó a otra que fuese incompatible con la participación material de HB. Ésta no ha acudido a la convocatoria, dejando franca la entrada al PSE. En Madrid, el panora- Álvaro Delgado Gal ras las manifestaciones que han tenido lugar ayer, cabe hacer un balance provisionalmente negativo: las tácticas de los partidos han confirmado la desunión absoluta y promovido algo muy próximo a un naufragio del Estado. No creo que ETA se haya acercado a sus objetivos. Pero ha causado un daño gigantesco al sistema. El PP, que se encontraba en posición dominante, experimenta también un desgaste importante. Esta constatación es compatible con la tesis de que existen trances en que no desgastarse es imposible... a menos que se haga algo audaz o que esté fuera de la rutina. Y el PP es un partido rutinario. Es un partido completamente normal dentro de T ma idílico ha empezado a estropearse para el PP. Se ha decidido incorporar, por fin, la palabra libertad y Almudena Grandes ha sustituido a Rosa Regás. Pero el PP, en lugar de sumarse, ha estimado más oportuno pedir la desconvocatoria de la manifestación. El PP sabe que la decisión de excluirle de la política antiterrorista será irrevocable mientras continúe Zapatero. Considero, sin embargo, que la opinión no adicta no va a entender muy bien por qué no participa en Madrid después de que haya desaparecido la razón que teóricamente le había disuadido de participar. Los adictos del Gobierno clamarán que se trata de un partido desleal o cosas peores. Esta descalificación entra igualmente en el terreno de lo previsible y no es, tampoco, demasiado interesante. Es más interesante el hecho de que muchos españoles que piensan que Zapatero se ha equivocado radicalmente, que piensan, incluso, que se trata una persona desautorizada para dirigir la lucha contra ETA, tendrán la sospecha, el sentimiento doloroso, de que es más urgente para el PP debilitar al Gobierno, que hacer algo útil. ¿Por qué no ha designado el PP a un representante de baja graduación? ¿Por qué se ha resistido a conceder una expresión mínima de sí mismo? No lo sé. Quizá haya estimado que sería incoherente estar en Madrid, y no hacerlo en el resto de España. Lo que está claro es que Rajoy no podrá impedir un deterioro grave de la imagen de su partido si no consigue combinar, durante el debate de mañana, la saludable negativa de la derecha a sumarse a la aventura irresponsable del presidente, con gestos creíbles de buena voluntad. Formulado de otra manera: tendrá que convencer a los no adictos de que los intereses de la formación que encabeza pesan menos que su compromiso con los intereses generales. Si no logra este equilibrio, el destrozo será recíproco, y todos, Gobierno y oposición, saldrán hechos jirones. ¿La mejor receta? Resistirse a escuchar el canto de sirena de los que sólo saben madrugar al rival. En estos momentos excepcionales, conviene recordar algo sencillísimo: y es que la única solución posible presupone un entendimiento de los dos partidos. Un entendimiento de verdad, no un entendimiento fingido y con trampas dentro. El mayor esfuerzo, por razones obvias, corresponde a los socialistas, iniciadores unilaterales de la ruptura que ahora está desangrando al Estado. Pero no sólo- -en absoluto sólo- -a los socialistas.