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10 LA ENTREVISTA www. abc. es la entrevista DOMINGO 14- -1- -2007 ABC ETA es una hidra con muchas cabezas y un único lenguaje: la violencia Ramiro Pinilla s Escritor El creador de Verdes valles, colinas rojas denuncia que la sociedad vasca ha sido una sociedad silenciada. Llamo silenciada a que en el tren o en la tasca no se hable de ETA, ni de política POR ANTONIO ASTORGA FOTO FERNANDO GÓMEZ GUECHO (BILBAO) Ramiro Pinilla aprendió la libertad en los veranos de Arrigunaga, aquí en la playa de Guecho, desembocadura de la Ría, acantilado, libro de arena y de roca. Era un paraíso... caminar medio desnudo por aquellas arenas, a tus 5, 6, 7, 8 años, con alpargatas, jugando, pescando, bañándote tres meses seguidos... recuerda desde su casa en Andra Mari, que edificó con su propio sudor. La libertad es para Ramiro Pinilla palabra sagrada. El contraste llegaba en invierno, rememora, cuando tenía que regresar al colegio de frailes en Bilbao, el Santiago Apóstol: Ese choque lo atribuyo al nacimiento de mi desesperado anhelo de libertad. Soy muy sensible a ello y sacrifico todo lo demás. Prefiero no comer a la pérdida de la libertad Sin probar bocado se encerró 20 años en un silencio- lo importante de la literatura es hacerlo en soledad -roto con la trilogía Verdes valles, colinas rojas (Tusquets) premios de la Crítica y de Literatura. Aquí, en tierras de Guecho, Pinilla asienta los primeros 48 caseríos de la Humanidad. Era cuando aún la hidra no había inoculado su veneno en la sociedad, cuando el estado de miedo el estado de silencio todavía no existían. algo científico. Se produjo en un tiempo remotísimo. Son 48 caseríos, el número de cromosomas de la especie humana. vantaría en armas, lo que no ha ocurrido, pero hubo niveles. La reacción del pueblo desde hace poco es otra: es una reacción contra ETA. Hoy el PNV con Imaz que no está ahí por casualidad, rechaza a ETA y eso significa la puntilla para ETA. El PNV ha decidido que desaparezca ETA y lo va a conseguir. Verdes valles... Ramiro Pinilla, que publicará próximamente Antonio B. el ruso se dio a conocer en 1960 cuando ganó los premios Nadal y de la Crítica con Las ciegas hormigas escrita mientras escribía frases para colecciones de cromos como la de Blancanieves. Luego quisieron dirigirle y abdicó de camarillas y editoriales: iba a ganar el Planeta y se lo dieron a Gironella. Y dijo que ese mundo no era para él. Perdió el ojo derecho, y luego el cabello en 48 horas. Pero se levantó y construyó con bic negro su monumental trilogía Verdes valles, colinas rojas que nace así: 1. La tierra convulsa: La historia arranca a finales del siglo XIX con el enfrentamiento entre Cristina Oiaindia, aristócrata casada con el rico industrial Camilo Baskardo, y Ella, una ambiciosa criada. Los niños Baskardo vivirán en propia piel la locura aranista de la madre. 2. Los cuerpos desnudos: Los empresarios del hierro auspician la hermandad de obreros vascos. 3. Las cenizas del hierro: Relato de las trincheras y posguerra en Guecho. Primer asesinato de ETA -Los Baskardo, saga protagonista de su trilogía, trata de destruir todo lo que crece a su alrededor: la rueda, el fuego... Creen que la esencia de la gran libertad estuvo en el Principio, cuando la vida saltó del mar a la tierra. ¿Ese es el instante feérico de libertad? -No sé, habría que haber estado allí: a lo mejor tampoco ellos no se sintieron libres, pero desde la distancia me gusta pensar que sí. Si hubo algún instante fue aquél y si no habría que acabar con todas las esperanzas de libertad. ¿Y con Arzallus? -No. Arzallus hablaba del nogal: unos sacudían el árbol y otros recogían las nueces. Era un complemento. -Pero ese PNV miraba a otro lado cuando se cometían crimenes. -Medio País vasco miraba y denunciaba los crímenes de ETA y el otro medio miraba a otro lado, no se comprometía: los nacionalistas, por un lado los abertzales de izquierda y luego los del PNV donde hay buena gente. Como entonces y ahora ETA perseguía lo mismo que ellos, decían: Son unos bárbaros y les comprendían un poco. La independencia es esa vinculación oculta... -Libertad: ¿por qué ahora se desprecia tan hermosa palabra? -El que propuso aplicar la palabra libertad a la manifestación tendría que explicar qué tipo de libertad: ¿Libertad para vivir? ¿Libertad para no llevar escoltas? Me parece poco eso. Podría haber sido una pancarta más larga: contra ETA, por la paz e incluso por la negociación, porque no se ha acabado. Lo que pasa es que el único lenguaje de los unos es la violencia. Harán más atentados, pero llegará un día en que ellos mismo dirán ¡basta! -En su reciente novela La higuera dice que ha alumbrado sobre hechos que muchísima gente desconocía... -Ocurrieron en Bilbao, Guecho, en toda España... Bandas de falangistas entraban en las casas, sacaban a las personas y los mataban en la cuneta. Yo tenía doce años y se contaba en las casas solapadamente. Había miedo a hablar. Asustaba aquello. Era tan terrible... De lo que verdaderamente ocurrió me enteré después al leer libros. En mi casa tampoco se hablaba demasiado de eso. Hay jóvenes que cuando descubren dónde están los huesos de su abuelo o bisabuelo les recriminan al anciano que tienen en casa: ¿Por qué no nos hablaste ¿Usted cree? -Es muy difícil porque ETA es una hidra con muchas cabezas. Viene una nueva generación de jóvenes y sigue lo mismo. El PNV es la clave. Cuando decimos que parte del pueblo vasco volvía la cabeza ante los crímenes todos nos hemos referido al PNV. Bueno, no digamos los abertzales de izquierda, que esos no es que no volvían la cabeza: esos aplaudían. Los terroristas creían que al final todo el pueblo vasco se le- de esto? No les hablaban por MI- E- DO. ¿Qué no les harían para que existiera ese miedo? -Un MI- E- DO tan criminal y mafioso como el que la serpiente ha inoculado en la sociedad vasca. -Esta sociedad vasca ha sido una sociedad silenciada. Llamo silenciada a que en el tren, en las tascas no se hable de política, no se hable de ETA. Esa es una sociedad silenciada. que te asesinaran. Era auténtico miedo. Sabías que estabas rodeado de gente afín a ETA, al nacionalismo. No podías hablar libremente. ¿Persiste hoy ese miedo en la sociedad vasca? -No, hoy no. Hoy se habla con más libertad. La gente que tiene un mínimo de dignidad y de sentido cívico habla. Quizás no hayamos llegado todavía a la perfección, pero sí ha cambiado mucho el clima. ¿Quién imponía ese estado de silencio, ese estado de miedo? -El propio miedo. Lo menos que te podía ocurrir es que te dieran una paliza en la calle o -La kale borroka hizo explotar hace un lustro una bomba en el local de su revista vecinal Galea ¿Ha escrito usted los cien años de soledad vasca? -Como habrá visto, Guecho existe y Macondo no. De forma demencial hago nacer la Humanidad aquí, en Arrigunaga. Esta trilogía es una cosa mítica sobre mi concepto filosófico del hombre. Pura imaginación, que no se despega del suelo, y no una fantasía alocada. Hago nacer la vida y el salto de la vida de la mar a la tierra. Es Lo de Sabino Arana fue un delirio, una ensoñación patriotera que nos ha envenenado, y aún pagamos -Con Verdes valles... se enfrenta a la casta biológica y cultural pregonada por Sabino Arana. ¿Cómo sentó ese órdago en estas colinas rojas? -Mi trilogía no es un panfleto. Nadie se ha ofendido. Yo no insulto, trato de comprender. Mi verdad está ahí. Lo de Sabino Arana fue un delirio, claro. Lo estamos pagando todavía. -Una ensoñación patriotera que ha envenenado a todas las generaciones posteriores. Es muy difícil ser independiente y libre. Ahora estoy leyendo un libro publicado aquí sobre los maquetos, que sufrieron mucho porque no eran aceptados. No podemos vivir solos. -Y enriquecieron estas tierras los llamados despectivamente maquetos. ¡Y cómo las enriquecieron! Y no se habla apenas de ello ni de ellos. Y ahí lo digo yo, ¿Qué tipo de disparate? en el primer tomo de Verdes valles, colinas rojas Venían a miles a las minas. De Asturias, León, Galicía. Llegaba a trabajar esa pobre gente y la explotaban. La riqueza vasca se fundamentó en los maquetos. Estuvieron aquí décadas, explotados, muriendo en accidentes continuos, en las minas, como esclavos y ellos levantaron esto. ¿De dónde salíó el hierro? Ellos lo sacaron. Luego, claro, los jerifaltes de la gran élite, los grandes nombres son los que han quedado en los libros. Aquí hay mucho orgullo vasco que es legítimo, pero no hay que olvidar a quienes levantaron esto: los maquetos.