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10- 11 S 6 LOS SÁBADOS DE existido. Pero yo prefiero soñar con la poesía, la música o el fondo del mar. ¿Siempre debe la moda impresionar de una manera especial? -Debe aportar conceptos que reflejen las necesidades sociales. Si en un momento determinado el impacto y la sorpresa son necesarios, entonces sí. ¿Qué hay de revolucionario en la moda actual? -La libertad de expresión. La moda ya no es dictatorial, como en décadas anteriores. -Sus creaciones orbitan, principalmente, en el mundo de la noche. ¿Por qué? -Porque me permite ciertas licencias que el día me niega. Me gusta trabajar de forma artesanal, con materiales nobles y acabados exquisitos. ¿Y qué hay de su dedicación a los vestidos de novia? ¿Qué es lo que le gusta de este terreno? -Vestir a una mujer en un momento tan especial, es una gran responsabilidad: pasas a formar parte de la historia de su vida. ¿Qué tipo de vestido de ceremonia es su ideal? -No existe el traje perfecto, pero sí el resultado perfecto. La novia siempre tiene que ser ella misma; de lo contrario, parecería disfrazada. ¿Cuál es su prenda fetiche? -Cualquiera cortada al bies. ¿Es el público español receptivo a las propuestas que salgan de lo estándar? -Cada día más. -Zara, Mango, HM... Son modelos de negocio verdaderamente prodigiosos al vender tendencia a precios asequibles. Pero, ¿cree que es justo el concepto de democratización que acompaña a estas marcas? -Creo en la democratización de la moda, pero desconozco si eso es lo que hacen estos industriales que ha citado. ¿Qué es elegante? -Vestirse desde dentro. Primero hay que vestir el alma y luego, el cuerpo. ¿Y de mal gusto? -Todo lo contrario. ¿Qué prenda, accesorio, tela, color o lo que sea no utiliza nunca? -Precisamente eso, lo que sea Me gusta que las materias tengan nombre y apellidos, y si es posible, hasta árbol genealógico. ¿Qué épocas del pasado consideras realmente inspiradoras a la hora de hacer moda? -El siglo XX, sin duda alguna. ¿Qué le inspira? -La luz, las sombras, el fondo del mar, la gente que me rodea y, sobre todo, lo que gusta o no de mis trabajos anteriores. ¿Y quién o quiénes le inspiran? LUGAR DE LA VIDA Cierra la librería Colón C Mónica FernándezAceytuno Me gusta trabajar con materiales nobles y acabados exquisitos dice Laguna -El cine y sus protagonistas. ¿Qué mujer ha lucido mejor un Hannibal Laguna? -Es una lista interminable. ¿Es la calle una buena fábrica de ideas? -La calle es un buen reclamo de necesidades. ¿Hasta qué punto las tendencias liberan o esclavizan al diseñador? -Si el creador es fiel a sí mismo, no esclavizan. Tamizar las tendencias forma parte de nuestro trabajo. ¿Hasta dónde le gustaría llegar en la comercialización de sus propuestas? -Hasta donde la industria lo permita sin desvirtuar el espíritu delicado y artesanal de mis colecciones. ¿Quiénes, entre los diseñadores españoles o internacionales, podrían entrar en la categoría de genios? -Para mí, hoy en día los genios son los que contribuyen a paliar los males del mundo. Los diseñadores sólo decoramos la sociedad, aunque claro que hay muchos maestros dentro de esta categoría: Balenciaga, Dior, Madame Vionnet o Jesús del Pozo, entre otros. ¿Es acertado hablar del binomio moda- anorexia? -La moda es sólo uno de los referentes estéticos de la sociedad. El cine, la música, el deporte y otros ámbitos tienen más peso. ¿Qué otras cosas, además de la moda, le apasionan? -Escudriñar en otras culturas y descubrir sus costumbres e inquietudes. Viajo muchísimo y me gusta ver la vida desde otras perspectivas. -Y a su trabajo, ¿qué le aporta ese bagaje multicultural? -Todo, es el motor estético de mi generación. ¿Alguna vez ha caído en el desánimo? -Sí, pero forma parte del trabajo diario: tenemos que descubrir las cosas que no sabemos hacer para valorar mucho más aquellas para las que tenemos un don especial. ¿Cómo contempla el futuro? -Apasionante. ierra la librería Colón, la más antigua de La Coruña. Estaba abierta todo el día en la calle Real por donde siempre hay gente andando, y más gente aún en los días de lluvia. Todo el mundo sale a pasear y a tomar un café como si las casas tuvieran goteras, o como si la lluvia les llamara para mojarse en ella, porque yo no he visto una cosa parecida, es llover, y llenarse la calle de gente. No se ven las piedras del suelo, sólo el oleaje de los paraguas. La librería está siempre abierta, con ese calor que desprenden los libros en los días de lluvia, como si los libros respirasen y su aliento tibio, nada más entrar, nos rodeara. Este calor unido a su luz acogedora, un poco amarillenta, con olor a tarde de lluvia, hace que sea entrar como en la felicidad, o mejor aún, en su promesa. Los escritores de verdad describirían los anaqueles de madera pero a mí siempre me ha llamado la atención el suelo de la librería, hecho de baldosas hidráulicas en mosaico, blancas y rojas, que le dan un aire de convento o de colegio muy bueno. Hay algo infantil en este suelo tan antiguo, tan limpio, serio y alegre. Se podría decir que el suelo contagia su forma de ser a toda la librería, que es un largo pasillo. Así es en realidad cada libro, y así son todos los libros juntos, un túnel, un pasillo, un largo camino que no se ve dónde acaba. Tienen en esta librería las novedades, por supuesto, pero hay un fondo de libros tan a la vista, de esos que son imprescindibles, que una tarde, yo, que no uso tarjeta, no tuve suficiente dinero para pagar todo lo que quería llevarme. Sus dependientas, si es que se puede llamar de esta manera a las mujeres que venden libros, tienen los nombres de los autores en su cabeza. El último libro que les pedí era de Thoreau, y yo quise deletrearles pero no hizo falta, me daban ellas de memoria el título, Desobediencia civil y el nombre de la editorial. Desde una ocasión en la que fui con mi madre, que se interesa por todo el mundo, supe que Begoña era como yo africana, y me recomendó a Kapuscinski. Cierra la librería Colón. En la calle Real, los días de lluvia, hará más frío.