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6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE DÍAS DE JÚBILO El nuevo James Bond A 4 Blas Matamoro 3 1. Mari Carmen Vélez (La Sirena, Petrel) 2. Bernd Knöller (Riff, Valencia) 3. Vicente Patiño (Sal de Mar, Denia) 4. Raúl Aleixandre (Ca Sento, Valencia) 5. Quique Dacosta (El Poblet, Denia) 6. Pepa Romans (Casa Pepa, Ondara) 5 6 con El Rodat, donde Sergio Torres elabora platos de vanguardia en los que se respetan al máximo los sabores. La gran revelación en el último año ha sido Vicente Patiño, que en Sal de Mar, de Denia, apuesta por sabores nítidos y texturas delicadas, fiel a las raíces de su tierra. Hay más sitios: L Escaleta, en Cocentaina, donde Kiko Moya y Alberto Redrado han relevado a sus padres para modernizar el recetario tradicional; Torrijos, en Valencia, con el buen trabajo de Josep Quintana; o Riff, donde Bernd Knoller ha sabido adaptar su cocina a la de su tierra de acogida. Capítulo aparte merecen las mujeres alicantinas. Tres de ellas practicando la alta cocina, algo poco habitual en España. Se trata de Mari Carmen Vélez, que en La Sirena, de Petrel, ofrece una cocina marinera muy delicada, con platos arriesgados de los que sale siempre airosa; de Susy Díaz, de La Finca, en Elche, con su sugerente cocina de producto; y de María José San Román, en Monastrell, con platos vanguardistas muy personales en los que están presentes los sabores de su tierra. A ellas hay que sumar a Pepa Romans, de Casa Pepa, en Ondara, que practica una cocina algo más tradicional, basada en la materia prima. Pepa elabora también muy buenos arroces melosos. Y hablando de arroces, hay una larga lista de restaurantes clásicos, donde se mantiene con mucha calidad el recetario tradicional. Para arroces, por ejemplo, Casa Salvador (Cullera) Casa Carmina (El Saler) Dársena (Alicante) o Paco Gandía (Pinoso) con su célebre arroz de conejo y caracoles. También arroces, pero además magníficos pescados y mariscos, en Rafael (El Grao, Castellón) El Langostino de Oro (Vinaroz) o Casa Jaime (Peñíscola) Sin olvidar a otros clásicos como el valenciano Albacar, el alicantino Nou Manolín o el asador Askua (Valencia) La lista inacabable da fe del momento dulce por el que pasa la cocina de la Comunidad Valenciana. mediados de los sesenta del siglo pasado, cuando también mediábamos la veintena, se nos apareció James Bond. Rompía algunas tradiciones detectivescas. No era un investigador medio sumergido en la mala vida, como los que pergeñó Dashiell Hammet, ni un razonador pasivo encerrado en un despacho por la gordura, como Rex Stout, o la cocaína, como Sherlock Holmes. Era un chico de buena educación inglesa, sabedor de sastres, hoteles, cosechas de Jerez y de Dom Perignon. Tampoco exhibía una sumisión al trabajo que conducía a la castidad. Sabía seducir y obtener información de la complicidad que le ofrecían unas tías imponentes, bien vestidas (es un decir) y mejor perfumadas (bastaba ver cómo las olía el señor) Sean Connery, además, probaba su madurez. Era corpulento y velludo pero ocultaba sus calvas con un bisoñé. Connery creó el tipo del galán experto, que va más allá de sus buenas pintas. Luego, vinieron los suplentes. En mi modesta opinión, inferiores. Roger Moore es un joven apolíneo y machacado. Brosnan, un carilindo impasible. Ahora, el sustituto se llama Daniel Craig y desplaza lo moreno por lo rubio. ¿Será capaz de ofrecernos alguna clave sobre la política mundial? Connery fue el Bond de la guerra fría, que acabó cuando le dieron al OO7 el Premio Lenin. Inauguró por anticipado la perestroika, al unirse soviéticos y anglosajones contra el Doctor No, encarnación del aniquilamiento. Craig es un figurín de gimnasio, de cuerpo esculpido, depilado y frotado con aceite. Es un hombre maduro que rehuye la madurez y quiere mantenerse lozano como un chico. Además, en lugar de ocultar su historia y mantenerla en un seductor misterio, como Connery lo hacía, intenta ligar a una muchacha contándole su vida en clave de autoanálisis freudiano. La chica, más lista que él, ya se lo sabe y lo noquea como una psicoanalista argentina. ¿Estamos ante un Bond posmoderno? ¿O es que Bond no resiste el paso de la historia y necesita ser suplantado por otro Bond? Para los que ciframos la edad de sus descubridores, el auténtico, insustituible, es Connery, capaz de derrotar a los malos en la eterna lucha contra el invulnerable señorío del Mal.