Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 13- -1- -2007 Velada crítica de Felipe González a la política exterior de Zapatero 29 Un juez argentino acusa a la ex mandataria de responsabilidad en dos casos de desaparición y torturas bajo su mandato Si Isabelita se niega a la extradición, el Gobierno español deberá tomar una decisión en 40 días La encrucijada de Isabelita después del exilio español Entre Madrid y la Costa del Sol y enclaustrada. Así han transcurrido los treinta años de la viuda de Perón en nuestro país POR CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN doza el 25 de febrero de 1976, un mes antes del golpe. El registro de su detención informa que tras pasar por instalaciones del Ejército fue liberado el 10 de marzo de ese año, cuando en realidad está desaparecido. También se la acusa por el secuestro y la aplicación de torturas al menor de edad Jorge Verón, en 1976. Con 17 años, Verón pasó por diversas prisiones hasta ser liberado en 1977. Esto es lo soñado, hemos tenido suerte de que el juez se haya movido con mucha cordura, con mucho respeto dijo ayer a los periodistas Elsa Marta Sosa, la viuda de Fagetti Gallego, con quien tuvo un hijo que hoy tiene 32 años. Ambos viven hoy en la provincia de Córdoba. También a sus ministros Acosta basó su decisión de perseguir a Isabelita en tres decretos gubernamentales del 6 de octubre de 1975 en torno a los que se enmarcan los casos Fagetti y Verón. El número 2770 creaba un Consejo de Seguridad Interior ante la necesidad de afrontar la actividad de elementos subversivos El 2771 colocaba a las policías provinciales bajo control del gobierno nacional para luchar contra la llamada subversión. Y el 2772, disponía que las Fuerzas Armadas, bajo control del presidente, ejecutaran las operaciones militares y de seguridad necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el país Acosta confirmó que también investigará a los ex ministros de Isabel Perón que aún viven: el actual diputado nacional Carlos Ruckauf, el ex senador Antonio Cafiero, y el presidente provisional del senado Italo Luder, quien gobernaba el país de manera interina en el momento de firmarse los tres decretos. Entonces, Isabelita según ella misma, estaba recluida en una clínica cordobesa para volver a Buenos Aires con kilos y bríos renovados MADRID. El juez Garzón persiguió a militares al otro lado del mar pero, a pesar de tener aquí a la ex presidenta, nunca detuvo a María Estela Martínez de Perón, nom de guerre Isabelita por los crímenes perpetrados bajo su gobierno. Y ahora Raúl Acosta, juez de San Rafael, Mendoza, ordena detener a la viuda de Perón en Madrid por su responsabilidad en la desaparición de un ciudadano en febrero de 1976. Resulta chocante que un juez de España, con la historia de este país, decida inspeccionar violaciones de los derechos humanos en otra parte. Y es asombroso que, pasados más de treinta años, la justicia argentina haya decidido darse cuenta de que hubo una banda parapolicial llamada Triple A. Isabelita siempre negó su vinculación con la banda, comandada por el Brujo López Rega, jefe de la Policía. Su pasado era el de una bailarina en un local panameño: allí se cruzó Perón en su vida, de allí al exilio madrileño en Puerta de Hierro, a Buenos Aires en 1973 y a la presidencia tras la muerte del general en julio de 1974. Videla la sacaría de la Casa Rosada en marzo de 1976 y, tras unos años de detención, volvería a España. El chófer de Isabelita a su llegada al domicilio de la viuda de Perón en Villafranca del Castillo sivos No lo firmó ella, que se había retirado a la coqueta localidad cordobesa de Ascochinga, sino el presidente interino Ítalo Lúder y el gabinete, pero es imposible que no supiera lo que pasaba. Respaldó a Lúder, y el 17 de octubre (la fecha clásica del peronismo) de ese año proclamó la necesidad de luchar para erradicar definitivamente la reacción terrorista La politización e ideologización de estos asuntos, en ambas orillas del Atlántico, resulta evidente, y sus consecuencias pueden ser ilustrativas. Por ejemplo, después de años de protestar por los desaparecidos por los militares, algunos se caerán del guindo al comprobar que los desaparecidos empezaron antes, bajo la democrática Isabelita El ministro del Interior argentino presumió ayer en Buenos Aires, en Radio 10, de neutralidad: con Kirchner y sus secuaces no hay pactos de impunidad con nadie Pero Fernando Laborda se refirió en La Nación a una decisión política por encima de las resoluciones judiciales; y no se trata sólo de una cortina de humo: Hay que ver una idea refundadora, vinculada con la constitución de un movimiento político superador del peronismo, con un tinte más progresista, o de centro- izquierda Esto en- AFP Vidas distintas y discretas En sus dos exilios, Isabelita vivió vidas distintas, pero discretas, sobre todo en las últimas décadas, en las que prácticamente no concedió entrevistas y se dejaba ver poquísimo, en Madrid y en la Costa del Sol, donde pasó largas temporadas. Comentó en una oportunidad que escribía para su coleto personal unos Pensamientos del alma El juez Acosta la quiere interrogar no por sus pensamientos, sino por el decreto de su Gobierno de septiembre de 1975 que encomendaba a las Fuerzas Armadas aniquilar el accionar de los elementos subver- cajaría también con la característica cainita habitual de la política, y sobresaliente en el peronismo: los enemigos más feroces son los más cercanos, y los peronistas se han matado entre sí desde la época de los siniestros montoneros hasta hace nada. Hablando de los montoneros, la última asimetría, el último guindo del que parece que nadie se caerá, es la completa ignorancia de quién estaba detrás de los males argentinos: los terroristas, que asesinaron a cientos de personas, que dieron pie a la Triple A y a la dictadura militar, y a los que ningún juez de ninguna parte nunca pregunta nada.