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ABC VIERNES 12- -1- -2007 79 el cine independiente Paperback Hero y Erskineville Kings fueron dos de sus trabajos) como en el teatro, especialmente en la comedia musical. Interpretó títulos como La bella y la bestia Carousel Oklahoma o Sunset Boulevard y actuó tanto en Londres como en Nueva York. Su aparición en X- Men donde interpretaba a Lobezno, le convirtió en una estrella, y en uno de los actores más solicitados de nuestros días. El truco final EE. UU. 2006 128 minutos Género- -Intriga Director- -Christopher Nolan Actores- -Hugh Jackman, Christian Bale, Michael Caine, Scarlett Johansson, David Bowie La linterna mágica FEDERICO MARÍN BELLÓN El británico Christopher Nolan es uno de los grandes y escasos jóvenes talentos del cine europeo. Causó asombro con Memento y, tras la estupenda película de género Insomnio cuentan que se dejó las pestañas para escribir una obra maestra sobre Howard Hughes. Hasta que apareció Scorsese con su aviador y el londinense aterrizó su orgullo en el fondo de algún cajón. A cambio, emprendió con Batman Begins una fructífera carrera comercial. Esta vez no parece ha- Pasión por la interpretación Mi padre era contable- -recuerda Jackman- Era una persona muy ahorradora, y nuestra situación económica no era extraordinaria; sin embargo, si un día llegaba a casa y le decía: Papá, quiero tocar el saxofón al día siguiente aparecía en mi casa un saxofón. O, por ejemplo, íbamos a un colegio muy bueno, así que todo nuestro dinero se gastaba en educación. A mi padre le preocupaba mucho nuestra educación. Cuando miro a mis hermanos y hermanas, veo que es algo que todos tenemos en común. Y, en mi caso, me costó lo mío decidirme en eso de ser actor, para ser sincero. Era simplemente un hobby, pero no empecé a dar clases de interpretación hasta que tenía, creo, 23 años. Y es uno de los grandes retos de mi vida. He sido una persona que ha tenido gran facilidad para hacer muchas cosas. No era evidente que fuera a ser un cirujano súper inteligente o un prestigioso científico o un abogado o lo que fuera. Era bastante bueno en muchas cosas diferentes. Y lo de ser actor va un poco de eso. Me encantaba. Y también supongo que me influyó la insistencia de mi padre, que nos animaba a apasionarnos con lo que hacíamos, a encontrar lo que realmente nos hacía felices. Eso es lo que significa actuar para mí. Y lo bueno del negocio ha sido siempre el darte cuenta de todas las puertas que puedes abrir; soy completamente consciente de que en algún momento esas puertas van a cerrarse, pero hasta que llegue ese momento, seguiré intentando abrirlas Asegura Jackman que los magos eran en el siglo XIX como las estrellas de rock de nuestros días y que la magia tiene muchos puntos en común con la interpretación. Me sorprendió muchísimo comprobar hasta qué punto tienen que ver estas dos artes. Cuando trabajaba con Ricky Jay y Michael Weber preparando el papel, me decían que, en realidad, la mitad del truco consistía en convencerse a uno mismo de que el balón que acababas de hacer desaparecer de tu mano derecha está... ¿Adónde ha ido? Y me de- berle importado el estreno casi simultáneo de la fantástica El ilusionista que saca sus palomas de la misma chistera, quizá porque Neil Burger no intimida tanto ni era, hasta ahora, uno de los nuestros. Como los mejores ejemplos de cine dentro del cine, El truco final aspira a iluminar con su magia la mismísima linterna mágica. La película entera está concebida como un inmenso número de prestidigitación. Algún engaño se intuye, otras falsas presciencias ejercen de anzuelo y aunque el final no llena el hueco que le habíamos cedido a la sorpresa, el espectador disfrutará como un niño si se entrega a este fascinante juego de rivalidades entre dos de los mejores magos que apuraron el XIX. Se puede plantear ahora una batalla similar entre este título y El ilusionista pero sería tan peligrosa como la que sostienen Christian Bale y el omnipresente Hugh Jackman, con Scarlett Johansson como insuperable conejito en un discreto segundo plano, quizá escondida en un doble fondo de armario. Tiene tantas virtudes la película que no merece la pena repasar sus errores o calibrar las exageraciones. Con todo lo bueno que lleva dentro, sería tan torpe como cuestionarse la labor de los Reyes Magos antes de tiempo. Las interpretaciones son fabulosas y la puesta en escena derrocha elegancia. El guión, hilo invisible que sostiene el número, lleva la firma de los hermanos Nolan, que no trabajaban juntos desde Memento Que ambos no esconden la influencia de David Mamet lo prueba la fugaz aparición del orondo Ricky Jay, ilusionista profesional además de actor, fijo en las alineaciones del director de Casa de juegos y asesor de estos dos títulos mágicos que son El ilusionista y El truco final cían que una cosa era la técnica para poder hacerlo desaparecer, pero que si realmente querías impresionar al público, lo que tenías que hacer era creértelo tú mismo: ¿Dónde está el balón? ¿Qué ha pasado con el balón? Y esa atención, de hecho, es lo que confunde al públi- ABC bros sobre trucos de magia. A partir del año 1800 ya puedes encontrar libros y ahora hasta Penn Teller tienen esas series que desacreditan una gran cantidad de actuaciones de magia. De alguna manera, la magia pierde un poco de importancia, y éste es uno de los temas de la película. Así que fui a ver todos los espectáculos, y en todas las ocasiones me fascinó, más que cómo habían hecho los trucos, cómo los habían ejecutado, la manera que tenían de entretener, de llevar el espectáculo. Esto era de lo más importante para mi papel, porque mi personaje es alguien muy natural en el escenario, un buen mago. No un mago fantástico, pero un artista maravilloso. Eso es lo que realmente me fascinó Hugh Jackman comenzó su carrera en Australia, tanto en Los magos eran en el siglo XIX como las estrellas de rock de nuestros días. Son gente muy introvertida por naturaleza. Van por su cuenta e hipotecan su juventud para practicar juegos de manos en los baños co, mucho más que las luces de colores. Es algo increíble. Supongo que es la misma premisa básica que seguimos a la hora de actuar: tienes que convencerte a ti mismo, supongo Además de las decenas de libros que confiesa haber leído para meterse en el papel de Robert Angier, también le ha ayudado la redacción de un diario (que también escribe su personaje) Como actor, ya lo había utilizado un par de veces, y ha sido de veras un manera muy eficaz de meterme en la forma de pensar de un mago, que son gente muy introvertida por naturaleza. Van por su cuenta. Realmente hipotecan su juventud para practicar juegos de manos en los baños, así que son personas muy profundas. Y lo que les motiva es algo que me parece muy misterioso y fascinante. Así que escribir un diario fue una manera genial de meterme realmente en la piel de mi perso- naje y, luego, utilizarlo con cabeza, de manera que si en algún momento, mientras grabábamos, lo necesitaba, podía consultarlo y leer mi propio diario, siempre que tuviera sentido Un mago mediocre Confiesa el actor que durante el rodaje aprendió varios trucos, pero se reconoce un mago regular. El primer truco que hice en la película no tuvo mucho éxito. En el guión no aparecía en ningún momento que tuviera que hacer algo, pero Chris Nolan me dijo que sería genial que hiciera algún truco en la primera escena. Yo le respondí que no había aprendido más que lo que necesitaba para la película, porque además los magos con los que trabajábamos no querían enseñarnos más que lo imprescindible. Fueron inflexibles en eso. Yo tenía que conseguir que algo desapareciera de mi mano, volviera a aparecer y luego a desaparecer. Así que durante dos días estuve practicándolo de manera obsesiva. En el momento de grabarlo, estaba tan nervioso como la primera vez que canté en público. Lo hice, y escuché: Corten, está bien. Creo que lo tenemos Y para mí fue la leche. Pero luego he visto la película, y aquellas tomas no aparecen, así que no debieron de quedar tan bien Y tampoco tuvo éxito cuando practicó ante su hijo, de cinco años. Me dijo aburrido: papá, lo tienes en la otra mano Así que no se puede decir que las cosas fueran particularmente bien Chris Nolan: Es importante jugar limpio con los espectadores Christian Nolan es el director de El truco final (El prestigio) A pesar de tratarse de un filme sobre magia, no ha querido ocultarle al público todas las pistas. Creo que es muy importante- -dice- -que una película que intenta y que ha reconocido su intención de utilizar trucos con el público o incluso de engañar al público, juegue limpio con los espectadores. Me gustan las películas que no suscitan una respuesta unánime ni un consenso entre el público. Cada uno ve la película de forma diferente. Pero lo fundamental es (y ésta es mi regla general para este tipo de producciones cinematográficas) que si vas a ver la película por segunda vez, ¿te parece que han jugado limpio contigo? ¿las pistas están en su sitio? De hecho, a menudo estas cosas se repiten demasiado, precisamente por esa razón. Y éste ha sido en gran medida el enfoque que hemos adoptado con El truco final (El prestigio) Más información sobre la película: wwws. warnerbros. es theprestige