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46 MADRID VIERNES 12 s 1 s 2007 ABC AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano IN ALBIS l delegado de Juventud y Deportes del Ayuntamiento de Sevilla ha adquirido para su ciudad el método cubano de alfabetización. Si consiguiera, además, adquirir el método chileno de prosperidad, a Sevilla no la reconocería ni la madre que la parió, por emplear la unidad de medida progresista del Guerra, su ilustre hijo, el de más progreso. El método cubano de alfabetización se llama Yo, sí puedo y todos los dirigentes políticos de la flamante Realidad Nacional se han apuntado al programa. En Madrid, por lo que nos toca, todos nos hemos acordado de Simancas, cuya santa madre no sabe leer ni escribir, razón por la cual a punto estuvo el chiquillo de ser presidente de la Comunidad, cuando todos los analfabetos madrileños simpatizaron con su causa. Ninguno de ellos había oído hablar del Yo, sí puedo ya que a Cuba nadie viaja para leer y escribir, sino para hombrear. Sin embargo, ahí está ahora ese lince sevillano, el delegado municipal de Juventud y Deporte, que puede haber dado con el Yo, sí puedo un pelotazo cultural más gordo que el del Pilates. Bienaventurados los que no saben leer ni escribir porque serán llamados analfabetos fue la oración de Bergamín en 1930 en la madrileña Residencia de Estudiantes para denunciar con una conferencia la decadencia del analfabetismo. Él oponía los valores alfabéticos, por estériles, a los valores analfabéticos, por creadores. Cuando Jesús era niño, escribe Bergamín, y como niño analfabeto o analfabeto como niño (que analfabeto lo fue siempre: como niño, como hombre y como Dios) cuando era niño Jesús, se perdió, y fue hallado en el templo. Allí enseñaba a los doctores de la ley, doctores de la ley escrita, doctores de la letra legal (los mismos que después lo crucificaron por eso: por analfabeto) allí les enseñó esta doctrina espiritual de la ignorancia, que ellos no escucharon, ni aprendieron. Y concluye: la Iglesia Católica de Cristo canta el analfabetismo cuando celebra la Pascua de Resurrección diciendo: Como el niño recién nacido apeteced la leche alba del espíritu: la razón inmaculada, la razón pura A este mismo domingo, en que se canta el Aleluya del analfabetismo, llama también la Iglesia domingo in albis E La capital cuenta en la actualidad con 166 kilómetros de vía ciclista existentes o en ejecución YOLANDA CARDO Casi 500 kilómetros de vías ciclistas atravesarán la capital en el año 2016 Se estudia que las bicicletas puedan entrar en Metro y autobuses s Cada año se construirán 30 kilómetros, y se invertirá en ello 12 millones de euros S. MEDIALDEA MADRID. Ir al colegio, al trabajo o a hacer la compra- -si es pequeña- -en bicicleta por las calles de Madrid será posible, según los planes municipales, en unos años: en 2016 calculan que habrá 457 kilómetros de vías ciclistas atravesando la ciudad de norte a sur y de este a oeste. La iniciativa se incluye en el Plan Director de Movilidad Ciclista, que tiene como objetivo incrementar el uso de la bicicleta como medio de transporte, y no sólo de deporte u ocio. Un millón de residentes en Madrid trabajan también en el municipio; el 40 por ciento de los desplazamientos en automóvil en el interior de la ciudad recorren menos de 5 kilómetros. Con estos argumentos, los responsables municipales quieren poner los medios materiales para que los viajes en bici se incrementen en la capital: ahora, mientras en París o Londres llegan al 2 por ciento del total, y en Berlín superan el 10 por ciento, en Madrid son apenas residuales: menos del 0,1 por ciento. Habrá vías ciclistas, explico el alcalde Alberto Ruiz- Gallardón, en lugares emblemáticos como el paseo de la Castellana, Recoletos o Atocha- -salvando, eso sí, el eje del Prado- en la Puerta del Sol, la avenida de la Albufera, Arturo Soria, Costa Rica... por todo lo largo y ancho de la ciudad habrá conexiones entre vías, y de todas ellas con el anillo ciclista de 60,7 kilómetros que recorre perimetralmente la ciudad. Según los datos municipales, el Plan Director de Movilidad prevé construir una red básica de 274 kilómetros, a la que se unirán los 166 kilómetros de vías ciclistas que ya existen o se están ejecutando. Habrá, para 2016 y sumando la red principal, los enlaces con vías existentes y la red complementaria, un total de 457 kilómetros, pocos menos que los 500 que prevé tener para entonces París. Para conseguirlo, se construirán de media 30 kilómetros de redes ciclistas cada año, lo que supondrá una inversión de 12 millones de euros por ejercicio. En bicicleta, dijo ayer el alcalde Alberto Ruiz- Gallardón, se puede circular a una velocidad de 12 kilómetros por hora; más que los 9 kilómetros hora de media de los coches que circulan por el primer cinturón. Como medidas incentivadoras del uso de la bici, se estudian otras como la construcción de espacios para aparcar estos vehículos en las viviendas, campañas de promoción de la bicicleta como medio de transporte o la puesta en marcha de sistemas de préstamo de bicis, Se estudia también, con el Consorcio de Transportes, la posibilidad de que estos vehículos puedan transportarse en autobús o Metro, algo para la que todavía quedan muchos aspectos por cerrar, pero según el alcalde es el objetivo Sobre dos ruedas La ciudad cuenta, dicen en el Ayuntamiento, con 166 kilómetros de vías ciclistas existentes o en ejecución. Para 2016 piensan tener otros 274 kilómetros, a un ritmo de 30 kilómetros por año: 147 serán ejes principales, 32,6 enlaces con vías existentes, y 94 de red complementaria. Este mandato estarán terminados los 60,7 kilómetros del Anillo Verde Ciclista, que rodea toda la ciudad. Sobre calzadas En algunas ocasiones, los viales para bicicletas se pondrán sobre las aceras, o en los bulevares centrales, e incluso eliminando las bandas de aparcamiento en algunas zonas- -donde se sustituirán por otros estacionamientos- pero con carácter general se pretende que estén sobre las calzadas. Una de las cuestiones por resolver es dónde dejar las bicicletas cuando las utilizas como medio de transporte. Las ideas que se manejan van desde la construcción de aparcamientos vigilados o, al menos, seguros a poder utilizar bicicletas públicas que se recojan en un punto y se entreguen al llegar al destino. En París o Londres, los viajes en bicicleta son el 2 del total; en Madrid apenas alcanzan el 0,1