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30 VIERNES 12- -1- -2007 ABC INTERNACIONAL www. abc. es internacional El secretario de Defensa, Gates, habla a la Prensa sobre los planes en Irak. Detrás, la secretaria de Estado, Rice, y el jefe del Estado Mayor, Pace REUTERS El Pentágono aumentará en 92.000 sus militares para afrontar sus retos globales El pulso sobre cuestiones de Defensa entre la Casa Blanca y el Congreso es el más significativo desde la guerra de Vietnam PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. En mitad de toda la controversia por los nuevos proyectos para Irak, el Departamento de Defensa ha confirmado sus planes para aumentar la plantilla permanente del Ejército de Tierra y la Infantería de Marina con 92.000 efectivos durante los próximos cinco años. La nueva estrategia de la Casa Blanca para salvar lo que el propio presidente Bush ha reconocido como una situación inaceptable en Irak ha conseguido reavivar el viejo debate en Washington sobre compartidas responsabilidades constitucionales en tiempos de guerra. Con un presidente que no duda en hacer uso de sus prerrogativas como comandante en jefe y un Congreso que, tras el cambio radical generado por las legislativas de noviembre, insiste en cuestionar la sabiduría de sacrificar más dinero y soldados en lo que los líderes de la nueva mayoría demócrata empiezan a calificar como una ajena guerra civil entre iraquíes. De la panoplia de iniciativas ofrecidas por el presidente Bush, junto a una limitada dosis de contrición por errores en su gestión bélica, con diferencia la más contenciosa es el envío de 21.500 efectivos adicionales del Pentágono con el objetivo prioritario de poner orden en Bagdad. Una escalada militar rechazada por los demócratas y algunos republicanos, además de los cada vez más activos grupos pacifistas. Este pulso, calificado por algunos analistas como la más significativa confrontación entre la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos sobre cuestiones militares desde la guerra de Vietnam, ha sido escenificado ayer en la colina del Capitolio durante un maratón de audiencias parlamentarias con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el secretario de Defensa, Robert Gates. Foros que han servido para destilar el profundo escepticismo y duras críticas que rodean la nueva estrategia iraquí formulada por la Administración Bush. ra no fallar en Irak como parte de esta confrontación política se prevén votaciones de reprobación para la semana que viene. Además de renovadas amenazas de obstaculizar por la vía presupuestaria los planes de la Casa Blanca. Todo dentro de una estrategia orquestada por la mayoría demócrata en el Congreso con el objetivo de aislar políticamente al presidente Bush y forzar una retirada gradual pero inmediata de los efectivos militares del Pentágono en Irak. La división de opiniones entre los propios correligionarios políticos del presidente Bush ha quedado en evidencia en las deliberaciones del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. El republicano Chuck Hagel no ha dudado en advertir que si la nueva estrategia de la Casa Blanca se hace realidad será el desastre más peligroso de nuestra política internacional desde Vietnam Mientras otros senadores republicanos como George Voinovich han indicado el final de su respaldo hasta ahora casi incondicional a las acciones del presidente Bush en Irak. Para defender y vender su nueva estrategia, Bush se rodeó ayer de militares. Primero en la Casa Blanca, el presidente entregó la Medalla de Honor a la familia del cabo de los marines Jason Dunham, muerto heroicamente durante combates en Irak. Desde el 11- S, el Pentágono solamente ha concedido a título póstumo un par de estas máximas condecoraciones. Posteriormente, Bush se trasladó hasta a la base de Fort Benning, en Georgia, donde recalcó una vez más que fallar en Irak sería un desastre para nuestro futuro Imperativo nacional A pesar de que Condoleezza Rice ha insistido en la existencia de un imperativo nacional pa- ABC. es Vídeo de la intervención de Bush en abc. es internacional