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20 ESPAÑA Tribuna Abierta VIERNES 12 s 1 s 2007 ABC Mikel Iriondo Escritor FOTO FIJA D ESPUÉSdelterribleatentado de Barajas ha faltado tiempo para asistir a todo tipo de declaraciones tipo ya lo decía yo... y similares. Era evidente que existían voces, no precisamente enemigas de la paz como se las tildaba, que vaticinaban lo peor, pero el problema con el que ahora nos encontramos no estriba en cotejar los aciertos en los vaticinios, sino en restaurar cierta confianza, cierto consenso, la lucha solidaria contra un enemigo común. Siempre han existido políticos y expertos esperanzados y benevolentes con el mundo etarra. No en vano nos han repetido por doquier y durante años aquello de que algo se mueve en el mundo abertzale parece que esta vez sí, que quieren dejarlo etcétera. El espejismo de otear movilidad en ese terrenocenagoso del fanatismo termina siemprepor producir movimiento, pero no entre ellos sino en el seno de las fuerzas democráticas y la ciudadaníaen general. Nonosengañemos, el atentado y el reciente comunicado de ETA lo dejan meridianamente claro: los batasunos y etarras están en el mismo lugar de siempre, exigen lo mismo, proceden imponiendo el miedo y el terror y consiguen, a la postre, que las gentes en el País Vasco callen y se ocupen de otras cosas. Si durante el tristemente llamado proceso de paz los vecinos, antes silenciosos, eran capacesdeindignarsepúblicamente por la extorsión y los actos de kale borroka la misma tarde del atentado de Barajas, cerraron nuevamente la boca. Mientras paseaba por la Parte Vieja donostiarra, atestada de gente, pude poner la oreja en bares y corrillos de alegres txiquiteros que comenzaban a despedir el año, y no escuché en dos largas horas una sola conversación que hiciera referencia al brutal atentado de la mañana. Una familiar adolescente que había pasado el día con sus amigos, se enteró del atentado al llegar a casa, a las 9,30 de la noche. Nadie en la cuadrilla había dicho nada. El Gobierno de Zapatero ha pecado, y peca, de soberbia al proceder como un grupo de iluminados en resolución de conflictos. Tengo la convicción de que el Gobierno actual, a través de sus interlocutores, hizo abrigar esperanzas en la organización terrorista de que algunos de sus objetivos históricos (autodeterminación, presos, Navarra... se podían gestionar y canalizar a satisfacción de ambas partes y de muchos de los españoles cansados de este asunto poco menos que imposible, además Rubalcaba ya ha presentado el atentado de Barajas como evidencia de que el Gobierno no ha cedido, tratando así de propinar un batacazo a la oposición y a sus continuas denuncias de rendición frente a las exigencias de ETA. A pesar de ello, el atentado es sencillamente otra vuelta de tuerca más, una exigencia al Gobierno de que ha de dar pasos en la dirección exigida por la banda, una muestra de que los terroristashanvenidoescuchandobonitas palabras de futuro pero no han visto nada palpable concretado. La bomba y el comunicado de la banda, son nuevamente una apelación al movimiento: muévase señor Zapatero que nosotros seguimos en lo mismo. Es se muevan habríamos de movernos nosotros primero, reafirmando que no se puede romper el proceso, que la sociedad vasca quiere soluciones, que el Gobierno tenía que haber hecho algún gesto, que la posición inmovilista del PP tiene parte de culpa, etcétera. En consecuencia, y como claro ejemplo de lo dicho, el lendakari Ibarreche tiene la osadía de culminar estos despropósitos convocando una manifestación por la paz y el diálogo terlocutores, hizo abrigar esperanzas en la organización terrorista dequealgunosdesusobjetivos históricos (autodeterminación, presos, Navarra, etc. se podían gestionar y canalizar a satisfacción de ambas partes y de muchos de los españoles cansados de este asunto. Así, de soslayo, se pretendía ganar tiempo y dando largas a los terroristas conseguir que un dilatado plazo sin bombas ni asesinatos (evidentemente persistían otros inequívocos signos de violencia, no lo olvido) impidiera a los etarras volver a atentar. A medida que pasaba el tiempo parecía más difícil que algo como lo de Barajas pudiera ocurrir y, mientras tanto, se hablaba con los terroristas dirigiéndoles alentadoras palabras respecto a sus reivindicaciones. Pero hay cosas que no pueden ser, por mucho que uno gobierne, y la realidad termina por poner las cosas en su sitio. Existen estamentos judiciales independientes, o por lo menos hay jueces que lo son, que creen firmemente en su labor y continúan dictando sentencias poco gratas para los De Juana y compañía. Existen poderes económicos y políticos en Navarra, y existen evidentemente los propios navarros, que no están dispuestos a tragar con componendas espurias gestionadas a sus espaldas. Conviene recordar nuevamente y comprender, que el carácter antidemocráticoytotalitariodelmundoabertzale radical (y algunas veces del no tan radical) suele llevarles a pensarqueelquegobiernalopuede todo y que un gobierno democrático es capaz de sujetar a jueces, instituciones, empresarios, bancos y a todo quisque. Pero esto no es así y hay muchas cosas que están por encima, afortunadamente, de cualquier negociador avalado por el presidente de Gobierno. Demostrar queeste Gobierno ha pecado de esta curiosa mezcla de prepotencia e ingenuidad es Antelopeorsiemprenosen- Así pues, parece que actuemos según el estado de ánimo de los terroristas. Cuando están débiles y flaqueando, muchos ingenuos piensan que los etarras tienen clara intención de dejarlo y apuestan por el entendimiento y el diálogo porque supuestamente se han movido de sitio. Cuando ocurre lo peor, el atentado y o asesinato, se evidencia que la foto es fija, que siguen donde siempre, que han aprovechado para reorganizarse y volver a mostrar su carácter criminal. A pesar de ello, los más comprensivos consideran todavía que para que contraremos con los pacificadores integrados aquellos que están dispuestos a ver vestigios de respeto democrático en este entorno de canallas totalitarios y retrógrados, recordándonos: Es que el comunicado dice que no han roto la tregua aseguran que no querían matar Hasta el propio ministro del Interior, en una entrevista concedida al New York Times (9- 1- 07) afirma que el atentado les ha pillado por sorpresa yañade: ETA tomó la decisión en el 2003 de dejar de matar, lo que nos preguntamos ahora es si estadecisión estásiendo reconsiderada. No lo sabemos Parece que la simple evidencia de la bomba, los dos asesinatos y el amonal encontrado en Vizcaya no son datos suficientes para el Gobierno, se necesita saber lo que dicen los terroristas, seles sigueconcediendoiniciativapolítica. Pues bien, ahora que hemos conocido este último comunicado de ETA, sospecho que el Gobierno sigue confiando en el proceso. Será interesante comprobar cómo nos lo venden. Por todo lo dicho, pienso que el Gobierno de Zapatero ha pecado, y peca, no de ingenuidad sino de soberbia al proceder como un grupo de iluminados en resolución de conflictos. Me explicaré. Tengo la convicción de que el Gobierno actual, a través de sus in- sabido que el presidente de Gobierno había escuchado incontables veces, y no precisamente de la oposición, estas advertencias de que el mundo abertzale es siempre el mismo y que no cambia, pues a los críticos los matan o los depuran. Sin embargo, ha preferido optar por moverse, por dar esperanzas a los batasunos, y se ha equivocado. Pero, desgraciadamente, el movimiento del Gobierno en este sentido nos ha removido a todos, hasta a los que dicen haber permanecido firmes, e incluso ha provocado el encono entre muchos amigos en la lucha contra ETA. Es ésta otra tragedia y provecho para los terroristas. ¿Dónde estamos ahora? ¿Cómo vamos a proceder frente a esta lacra? ¿Es posible rehacer la respuesta cívica y algunos movimientos organizados en su seno? ¿Tiene intención el Gobierno de retomar el Pacto Antiterrorista? El consenso de todos los partidos está muy bien, pero de seguro provocará la inagotable emergencia de los pacificadores a toda costa, una mayor escalada, si cabe, en el lanzamiento de trastos entre Gobierno y oposición y, la pelea entre las expertas voces de los tertulianos y creadores de opinión. Una merienda indigerible, que hará bramar de satisfacción a los etarras: Los hemos movido de nuevo dirán. No parece por otra parte difícil de lograr, utilizando cientos de kilos de explosivos y matando a dos personas, mientras los demás no nos ponemos mínimamente de acuerdo. Hay cosas que son evidentes, y en este caso conviene no olvidar que cuanto más nos movamos, alejemos, del pacto antiterrorista, más oxígeno reciben los totalitarios. En lo sustancial, conviene permanecer firmes y aplicar la Ley hasta que abandonen definitivamente las armas. Esta es la base inequívoca de cualquier posible diálogo.