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14 ESPAÑA ETA amenaza al GobiernosLas manifestaciones VIERNES 12 s 1 s 2007 ABC César Alonso de los Ríos EL SOFISMA C orre la idea de que todo gobierno debe contar con el apoyo de la oposición en política antiterrorista. Es uno de esos tremendos disparates derivados de la creencia en el consenso como tal al margen de los contenidos. Zapatero quiso aprovecharse de esa falacia hasta el punto de que llegó a creer que su proceso de paz debería ser secundado acríticamente por Rajoy. A estas alturas del fracaso trágico del proceso de paz hay que decir que, a pesar de sus indecisiones, Rajoy no cayó en la trampa de la fidelidad al Gobierno a cualquier precio. A pesar de las llamadas a la unidad de acción, el PP supo ver con claridad que la principal obligación de la oposición es analizar la política antiterrorista del Gobierno y, a partir de ahí, apoyarla, corregirla o condenarla. Es cierto también que no era muy aventurado rechazar el proyecto de Zapatero, ya que el llamado proceso de paz estaba basado en la solución del terrorismo a partir de la negociación con ETA sin que ésta fuera precedida por la entrega de las armas. No sólo esto: el proceso de paz se convirtió inmediatamente en motivo de alarma pública al traducirse en una política de convivencia cotidiana con la ilegal Batasuna con grave daño para el Estado de Derecho: aceptación del terrorismo callejero, hegemonía social de las fuerzas independentistas, renuncia a las obligadas acciones fiscales y policiales, rearme descarado de la banda... ¿Cómo en estas circunstancias se podría defender una política antiterrorista común? ¿O acaso no era evidente que la estrategia de ZP tenía tan sólo el objetivo de convertir la autonomía del País Vasco en la soñada Euskal Herría, esto es, en la paz El terrible castigo de Barajas es la advertencia salvaje que ETA hace al Gobierno a partir de los acuerdos a los que han podido llegar, desconocidos no sólo por la sociedad, sino por gentes muy próximas a Zapatero... Así que habrá más Barajas sin que por ello alguien pueda concluir que se ha roto el alto el fuego. En estas circunstancias, el PP estaba obligado a oponerse a la política antiterrorista del Gobierno. La unidad de acción habría sido la aceptación de un sofisma que conduce al infierno. Ibarretxe cambia el lema de la marcha para expulsar de ella a Batasuna Tras confirmar la coalición su intención de acudir, introdujo la frase exigimos a ETA el fin de la violencia lo que permitió que finalmente el PSE accediera a participar M. LUISA G. FRANCO BILBAO. El lendakari, Juan José Ibarretxe, decidió ayer cambiar el lema de la manifestación que recorrerá mañana las calles de Bilbao. Exigimos a ETA el fin de la violencia precederá al lema anterior Por la paz y el diálogo de forma que, según advirtió el lendakari, todos los que participen en la marcha tendrán que hacerlo detrás de esa pancarta. Ibarretxe anunció su decisión a las ocho de la tarde, después de esperar infructuosamente durante siete horas una respuesta de Batasuna a la pregunta de la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azcarate, sobre si con el anuncio de su presencia en la manifestación pretendía reclamar el final de la violencia de ETA. Ese anuncio de que secundaba la marcha, realizado a primera hora de la mañana por Pernando Barrena, rompió el difícil equilibrio en el que se sustentaba el apoyo a dicha manifestación del PNV y del PSE. Tras la autoinvitación de Batasuna, los socialistas anunciaron a las cinco de la tarde que se retiraban de la convocatoria y pasadas las nueve volvían a apoyarla, al considerar que el lendakari había rectificado y había quedado meridianamente claro que la manifestación era contra ETA y para pedir el cese de la violencia, según manifestaron a ABC fuentes próximas a la ejecutiva del PSE. El presidente del PNV Josu Jon Imaz, había advertido previamente al lendakari que no hiciera una convocatoria unilateral, sino fruto del consenso entre los partidos. A pesar de ello, el PNV apoyó la convocatoria de Ibarretxe en su página web, nada más realizarla el lendakari, aunque Josu Jon Imaz en ningún momento solicitó a sus afiliados que acudieran. Imaz no estaba de acuerdo con el lema, porque temía la participación de Batasuna ante una convocatoria Por la paz y el diálogo El jueves, el presidente de la ejecutiva del PNV llegó a decir públicamente que habría que impedir la presencia de Batasuna en la manifestación de Ibarretxe, ya que, según señaló, en ningún caso deberíamos admitir que personas que no han alzado su voz ni exigido a ETA el final de la violencia puedan estar manifestándose por las calles de Bilbao reclamando la paz se manifestaría el mismo día en Madrid contra el terrorismo de ETA. López acusó a Ibarretxe de la ruptura de la unidad que el PSE había querido preservar apoyando la convocatoria a pesar de no estar de acuerdo con el lema. Y no estaba de acuerdo porque, en su opinión, propiciaba una burla al sistema democrático es decir, la participación de quienes siguen actuando como portavoces de ETA en la misma manifestación en la que ellos iban a reclamar el fin del terrorismo etarra. El secretario general del PSE dijo que los socialistas vascos pedían al lendakari lo mismo que el presidente de su partido que se tomen medidas para impedir la presencia de Batasuna en la manifestación. Pero el lendakari no dijo que respondía a la petición de los socialistas al cambiar horas después el lema de la convocatoria, ya que les invitó incluso a ausentarse de donde no quisieran estar. Tampoco reconoció responder al presidente de su partido, cuyo llamamiento a impedir la presencia de Batasuna en la manifestación no fue públicamente tenido en cuenta. La crispación en la formación nacionalista debió de ser ayer intensa, ya que hasta su portavoz en el Congreso, Josu Erkoreka, dijo que el PNV al igual que había anunciado el PSE, tampoco desfilaría por Las condiciones socialistas El apoyo del PSE a la marcha anunciado por Patxi López el pasado sábado, antes de que se reuniera el martes la ejecutiva del partido, quedaba también en el aire tras el anuncio de Batasuna de que acudiría a la manifestación. López ya había adelantado que si se producía esa circunstancia, su partido retiraría el apoyo. A las cinco de la tarde, el secretario general del PSE convocaba rueda de prensa en Bilbao para confirmar que a no ser que se rectifique profundamente la convocatoria el PSE no asistiría a la marcha, sino que El lendakari aguardó todo el día una respuesta de la coalición ilegal, después de que se le emplazara a que aclarara si su presencia significaba que exigía a la banda su desaparición