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74 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos JUEVES 11- -1- -2007 ABC Man Ray, en versión original Bajo el título Luces y sueños la Fundación Carlos de Amberes reúne 85 obras de la colección Goldberg D Afflitto, con vintages y muchas piezas inéditas NATIVIDAD PULIDO MADRID. Soy un fotógrafo de mi propia imaginación Así definía Man Ray (pseudónimo con el que ha pasado a la Historia del Arte Emmanuel Ranitzky) una de las múltiples aristas de su carrera artística: fue también pintor, diseñador, cineasta, constructor de objetos... Su vida estuvo a caballo entre el surrealismo y el dadaísmo, entre París y Nueva York, rodeado de amigos como Duchamp, Éluard, Breton o Picasso. Una selección de 85 obras (casi todas son fotografías, a las que acompañan algunos objetos) procedentes de la colección Goldberg D Afflitto de Nueva York, puede verse desde mañana en la Fundación Carlos de Amberes de Madrid. Uno de los grandes atractivos de la muestra es que la mayoría de las imágenes son vintages (tiradas originales del artista) y muchas piezas inéditas. Man Ray pertenece a una generación de artistas que no separaron su experiencia vital de la creativa. Por eso, recorrer esta exposición es, en cierta medida, rememorar su vida y su obra, ambas apasionantes. La comisaria de la muestra, Pilar Parcerisas, ha buceado en esta colección poco conocida- -adquirida en gran parte a Juliet, última mujer del artista- de la que ha extraído a un Man Ray íntimo, personal. Es como si nos abrieran de par en par su álbum familiar. Concebida como un archivo fotográfico, en la primera sección de la muestra cuelgan tres autorretratos, espléndidos retratos de personajes como Erik Satie, André Derain, Tristan Tzara, Juan Gris (se centra en su mirada) y Edward Steichen, o estampas divertidas con amigos en un baile de disfraces o en un carro en Saint Paul de Vence con Éluard haciendo de mulo. Luces y sueños es el evocador título escogido por la comisaria para la exposición. Muy acertado, pues Man Ray viaja del negro al blanco, y del blanco al negro, con paradas en innumerables gamas de grises, jugando a placer con luces y sombras, con sueños y realida- Jugando al ajedrez con Duchamp Su amistad con Marcel Duchamp merece capítulo aparte. Se conocieron en Estados Unidos en 1915. Fueron muchas las aventuras que emprendieron juntos: fundaron una Sociedad de Artistas Independientes en Nueva York y otra para crear el primer museo de arte moderno en la Gran Manzana. Man Ray no sólo fotografió a Duchamp, sino muchas de sus obras. Compartieron pasiones, como el cine, los experimentos ópticos y el ajedrez, que adquirió para los surrealistas una dimensión simbólica, como metáfora de la vida: era ésta una partida entre el nacimiento y la muerte. En 1917, Duchamp enseñó a jugar al ajedrez a Man Ray. Entre sus contrincantes, Coco Chanel, Gala y Dalí, a quien visitaron ambos en Portlligat y, entre blancas y negras, pasaron animadas veladas. Man Ray pintaba aquello que no podía fotografiar y fotografiaba las cosas que no quería pintar Autorretrato de Man Ray (sin fecha) des. Los sueños no tienen título solía decir. Pintaba aquello que no podía fotografiar. Y fotografiaba las cosas que no quería pintar. Ady, una joven bailarina mulata de la isla de Guadalupe, que fue su pareja unos años, se desnuda para él, cual Venus de carne y hueso, en una serie inédita que se exhibe en la Carlos de Amberes. tografiarlo obsesivamente, envuelto en un halo de misterio, como metáfora poética de la vida, al igual que después han hecho artistas como Chema Madoz o Joan Brossa. Man Ray supo capturar el alma de esos objetos. En ocasiones, incluso sin cámara: en sus rayogramas plasma a través de la luz el negativo del objeto. Cuenta Parcerisas que cuando Man Ray no tenía cristal en el objetivo de la cámara, utilizaba sus gafas (así lo hizo en un retrato de Matisse) si no tenía foco de proyección, usaba una bombilla; cuando no tenía a mano un cuarto oscuro de revelado, se servía de la noche. Genio e ingenio no le faltaban. La muestra, que incluye los filmes de Man Ray, continúa con algunos ejemplos de su incursión en el mundo de la moda (trabajó para Vogue o Harper s Bazaar y de su imaginario dadá y surrealista. En este último se exhiben algunas de las instantáneas más sugerentes de la exposición. Como el desnudo de Nusch Éluard que ilustró Facile poemario que Paul Éluard dedicó a su amante; Mañana (desnudo con doble exposición sobre un cilindro de cartón) o la fotografía de un dibujo efímero que Ernst hizo en la arena de la playa. Su fascinación por las artes primitivas (al igual que Picasso, Brancusi o Modigliani) por ese mundo mágico, inexplorado, onírico... le llevó a crear obras como la mítica Noire et blanche en la que Kiki de Montparnasse posa con una máscara. No están en la muestra ni éste ni otros de los iconos de este mago de la luz, como le definió Breton, pero no se echan en falta. Más información sobre la exposición: http: www. fcamberes. org Pasión por los objetos La atracción que sentía por el objeto cotidiano, sin valor artístico a mí lo que me interesa es un objeto que no parezca una obra de arte le llevó a fo-