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ABC JUEVES 11 s 1 s 2007 ETA amenaza al Gobierno s Los compromisos ESPAÑA 15 ETA comunicó a sus bases que la tregua era un alto el fuego bilateral La banda preparó a su entorno para una eventual ruptura, que sería consecuencia de los incumplimientos del Gobierno ABC MADRID. La banda terrorista ETA hizo desde el primer momento un intenso trabajo de concienciación entre sus bases para el caso de que rompiera el alto el fuego permanente que anunció el 24 de marzo del pasado año. Los terroristas trasladaron el mensaje de que en realidad la citada decisión era un alto el fuego bilateral lo que implicaba el cumplimiento de una serie de condiciones previamente acordadas por las partes Con este mensaje, ya entonces la cúpula de la banda trasladaba al Gobierno toda la responsabilidad en el caso que hubiera un nuevo atentado, que sería por tanto consecuencia de que el Ejecutivo había roto el pacto en su conjunto, o al menos incumplido alguno de sus puntos. Precisamente, esa es la tesis que mantienen los pistoleros en su último comunicado. Buena parte de ese trabajo de adoctrinamiento, según las fuentes consultadas por ABC, ha sido realizado por los responsables locales herrialdes de Batasuna, que cuentan con gran influencia en los núcleos rurales. Durante todo este tiempo, han advertido a las bases de la izquierda proetarra de que si continuaban los ataques es decir, las detenciones de terroristas, la banda respondería. En su comunicado de agosto la banda criminal insistió en esta misma tesis. vias. En este punto, no obstante, el Ejecutivo sí se mostró dispuesto a instruir a la Fiscalía General del Estado para que el Ministerio Público solicitara en los juicios las penas más bajas o incluso absoluciones, al tiempo que expresó su confianza en que el Tribunal Constitucional anulara la doctrina Parot que supone la inaplicación de los beneficios penitenciarios en determinadas circunstancias. Las fuentes consultadas consideran que resulta evidente que para la banda lo importante era garantizar su impunidad, que no hubiera nuevas detenciones y que se aliviara la presión judicial. El resto, sus reivindicaciones políticas, ya habría tiempo de exigirlas Como ya adelantó ABC el 16 de octubre del pasado año, las conversaciones entre el Gobierno, el PSE, el PNV y Batasuna por una parte, y el diálogo de los enviados del Ejecutivo con la propia ETA, por otra, habían permitido llegar a un preacuerdo sobre buena parte de las reivindicaciones planteadas salvo, lógicamente, en lo que se refería a la impunidad de los pistoleros y de Batasuna. De hecho, se esperaba un paso definitivo de ETA para hacer avances significativos en el llamado proceso Así, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero estaba dispuesto a abordar el derecho de autodeterminación en el nuevo Estatuto político del País Vasco que debe ser sometida a referéndum y que se recogería en el preámbulo con el eufemismo de derecho a decidir Una fórmula lo suficientemente ambigua como para ser aceptada tanto por los nacionalistas como por Batasuna. La segunda de las reivindicaciones tradicionales es la cuestión de la territorialidad y en ese punto también se había conseguido un acercamiento. Ante la imposibilidad del Gobierno de dar satisfac- ción a esta cuestión, se optó por la creación de una eurorregión que incluiría el País Vasco, Navarra y las tres provincias del Departamento francés de los Pirineos Atlánticos: Lapurdi, Benavarra y Zuberoa. Comprensión de Francia Para crear esta institución, que sería similar a la que ya tiene Cataluña, el Ejecutivo estaba convencido de que contaría con la comprensión del Gobierno francés, y en cuanto a Navarra se confiaba en que los socialistas pudieran desbancar en la Comunidad Foral a UPN. El asunto de Navarra se completaría con la creación de un órgano común de cooperación que apoyaría tanto el PSE como el PNV Todos estos asuntos, según el preacuerdo, se debatirían en la mesa de partidos, que se formaría en el momento en el que la banda anunciara que el alto el fuego pasaba de ser permanente a definitivo Algo que nunca sucedió. Lo prioritario, la impunidad Para los terroristas, tal como ha informado ABC durante los últimos meses, la principal preocupación antes de declarar el alto el fuego permanente como se le pedía desde el Ejecutivo como paso previo para el diálogo, era garantizar su impunidad. Por ello, exigió desde un principio que no hubiera detenciones así como que se paralizaran los procesos judiciales, entre ellos los que afectaban a Batasuna. Asimismo, era condición imprescindible la rápida legalización de la coalición proetarra. A cambio, la banda se comprometía a no atacar a personas ni bienes y a no perpetrar acciones para abastecerse de armas ni de explosivos. El Gobierno, según trasladaron a la banda sus mediadores, accedió a la segunda de las condiciones pero dejó claro a los terroristas que no podía garantizar la primera, por razones ob- Pintada de los proetarras aparecida en la localidad navarra de Alsasua AP LA BANDA SIEMPRE DESENFUNDA LAS ACTAS Con Felipe González las utilizó para vender que en Argel se había hablado de la Constitución. Con Aznar, para admitir que no hubo negociación política ABC MADRID. Los dirigentes de ETA, que lo escriben todo, como lunáticos seguros de pasar a la historia, elaboran actas de cuantas reuniones mantienen con terceros- -el Gobierno de turno, el PNV Tarde o temprano acaban por desenfundarlas si conviene a sus intereses, y las utilizan como arma arrojadiza. Lo hicieron tras el fracaso de las conversaciones de Argel, de 1989, para hacer ver que el interlocutor de ETA, Eugenio Etxebeste, Antxon y el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, habían abordado cuestiones políticas, que se tradujeron en una serie de acuerdos genéricos. Al final, el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, no tuvo más remedio que poner freno. La banda rompió la tregua y, además, como venganza, disparó sus actas hasta vaciar el cargador. Usó Egin que difundió hasta tres cuadernillos especiales en otras tantas entregas. Más recientemente, la banda desenfundó las actas de la reunión que su interlocutor, Mikel Antza mantuvo con los emisarios del presidente José María Aznar durante la tregua de 1998- 1999. Pero en este caso, el arma arrojadiza no pudo dirigirla contra el Ejecutivo del PP, ya que las citadas actas reflejaban que en aquel contacto la delegación gubernamental dejó claro que no iba a haber negociación política. Ahora, se esperan las actas de las reuniones entre ETA y los enviados de Zapatero, entre ellas las celebradas entre Ternera y Eguiguren.