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Miércoles 10 de Enero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.265. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany DIÁLOGOS A Richard Nixon y Elvis Presley se saludan tras la entrevista que mantuvieron el 21 de diciembre de 1970 en la Casa Blanca REUTERS El presidente y el rey La surrealista pero icónica reunión mantenida hace 37 años por Richard Nixon y Elvis Presley en el despacho oval de la Casa Blanca sigue capturando la imaginación de los estadounidenses POR PEDRO RODRÍGUEZ entre dos personajes situados en las antípodas de la cultura popular de Estados Unidos, además de haber inspirado algunas películas y libros, sigue fascinando hasta el punto de que la Biblioteca- Museo de Richard Nixon en California acaba de inaugurar una detallada exposición con toda clase de recuerdos sobre el cara a cara que el presidente del Watergate y el campeador del rock and roll mantuvieron el 21 de diciembre de 1970 en el despacho oval. El encuentro fue solicitado personalmente por Elvis a través de una improvisada pero prolija carta manuscrita, en la que el artista ya con problemas de adicción farmacéutica expresaba con vehemencia su deseo de convertirse en agente federal plenipotenciario en la lucha contra el narcotráfico. Declarándose un estudioso de los problemas de la droga y de las técnicas comunistas de lavado de cerebro La solicitud de audiencia fue debatida con intensidad por los ayudantes de Nixon pero al final se impuso el supuesto interés presidencial en reunirse con gente joven brillante fuera del gobierno Bud Krogh, entonces un treintañero asesor de la Casa Blanca y admirador del king recuerda que recibió el encargo de escribir una serie de temas de conversación para el presidente. Durante la cita, Elvis no ocultó su sorpresa por haber llegado hasta el despacho oval y regaló a Nixon un revólver Colt 45 con balas de plata. Tanto el presidente republicano como el cantante eclipsado por otras ofertas musicales coincidieron en que las drogas- -mucho más que la guerra de Vietnam- -se encontraban en la vanguardia de las protestas que sufría EE. UU. a comienzos de los setenta. Pero esa peculiar sintonía no llegó a traducirse en ningún nombramiento policiaco. Al final de la reunión, Elvis Presley sorprendió a Richard Nixon con un muy poco protocolario abrazo. Y por un momento, el siempre calculador político, vestido con un traje gris, y el revolucionario de la música disfrazado de sí mismo con toques dorados y de terciopelo negro se fundieron en una imagen imborrable, que durante un año se mantuvo en secreto. S e podría pensar que los documentos más solicitados a los Archivos Nacionales de EE. UU. fuesen copias de algunas de sus grandes reliquias democráticas como la Declaración de Independencia o la Constitución. Pero en realidad, la pieza más requerida entre esos fondos documentales no es otra que la foto oficial de la surrealista pero icónica reunión mantenida hace 37 años por Richard Nixon y Elvis Presley en la Casa Blanca. Esa inefable cumbre de media hora ZP, lo que verdaderamente le gusta es dialogar. Esa costumbre tan española de la cháchara que lo mismo sirve para matar las horas en un café que para hablar de muertos en La Moncloa. Hay que reconocer que el diálogo es una costumbre saludable. Una gimnasia intelectual que te obliga, de vez en cuando, a visitar los parques de la duda o a darle un aire nuevo a tu certeza. Como en el ejercicio del amor, se conoce gente. Es fácil, presta mundo y le sienta de perlas a un talante. ZP se ha pasado la legislatura charla que te charla. Con los distintos partidos que podían brindarle un apoyo a cambio de cualquier fruslería financiera o identitaria, con la ETA, que ya se sabe lo mansamente que cultiva el arte de la oratoria, y ahora, por evitar agravios comparativos, con el PP. Ya lo ha dicho en rueda de prensa María Teresa Fernández de la Vega. Que ellos están abiertos al diálogo. Que están absolutamente decididos a escuchar lo que Rajoy tenga que decir sobre la nueva y misteriosa estrategia antiterrorista- -ahora que la otra, ésa un poco autista que se traían, ha fracasado- -y no menos dispuestos a oírle como el que oye llover. Lo irritante del diálogo es que, en sí mismo, no aporta nada. Para que de un diálogo nazca el entendimiento, los interlocutores tienen que estar de acuerdo, como mínimo, en la necesidad de llegar a un acuerdo. Mientras el Gobierno se niegue a volver al redil del Pacto Antiterrorista, y el PP considere inaceptable una negociación política con ETA, no hay mucho de qué hablar. Aquí ya sólo cabe una elocuencia: la de las urnas. Nadie engaña ya a nadie. Por más comunicados que florezcan, la Zeta Paz está dinamitada y a ZP se le hunde la mayéutica.