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ABC MIÉRCOLES 10 s 1 s 2007 Tribuna Abierta ESPAÑA 17 Germán Yanke EL VÉRTIGO DE RODRÍGUEZ ZAPATERO L OS últimos días del presidente Rodríguez Zapatero demuestran que se puede salir de un charco, aunque sea manchado y maltrecho, y caer a continuación en otro. O dejar atrás una fantasmagoría, aunque sea con un susto de muerte, y meterse un chute para seguir en las nubes. Si era Bambi, dijo Alfonso Guerra que no era de peluche, sino un bambi de acero un tipo duro, vamos, resistente y ágil, con pegada fuerte y sorprendente. Pero estos últimos días, el presidente pasea como un boxeador sonado, se esconde en el lugar de sus vacaciones (sorprendentes con todo lo que ha ocurrido) llega tarde a todos los sitios y la realidad le debe parecer, por impactante, demasiado inhóspita. Hace declaraciones distintas y entrecortadas un día de cada dos, y todas ellas tienen un punto de ambigüedad que le devuelven al charco y al mundo de sus fantasmas. Se ha llamado la atención sobre su resistencia, incluso después de que el ministro del Interior lo diera por roto al decir claramente que estaba finiquitado el desgraciado proceso El sábado afirmó que el diálogo, roto por ETA, era el fundamento del proceso y por eso había llegado a su punto final Pero a continuación señala que no ha habido errores y que el empeño porque en España no haya bombas es una tarea muy arriesgada en términos políticos, lo que nos vuelve a la ceremonia de la confusión retórica, como si el asunto, el del diálogo y el proceso, pudiera retomarse más adelante, lo que no niega, sino que denomina otro debate La vicepresidenta, el lunes, denomina esta posibilidad hipótesis con la que el Gobierno no trabaja ahora. ¿A qué viene ahora, después del atentado, de los muertos y de las otras bombas preparadas, dejar en el aire que aún se puede volver a confiar en un nuevo final dialogado como si el roto y finiquitado fuese sólo este proceso? Volver al entendimiento sincero con el PP- -en vez de la retórica de un diálogo que es sumarse a la mayoría según la vicepresidenta- -es cambiar al partido por las instituciones, un proyecto sin duda saludable, pero difícil si se quiere mantener la deriva intelectual impulsada por Rodríguez Zapatero que no se niega que se vaya a volver, tienen un sentido en la estrategia política general del presidente. Y que la decisión de salir de ellos impondría un cambio de proyecto que el presidente, desgraciadamente, no parece dispuesto a asumir por ahora con la claridad que sería de esperar. Una política distinta a la del proceso implica el entendimiento con el PP, como ocurrió durante la vigencia del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Ahora se renuevan los llamamientos a la unidad, pero ésta no es una suma heterogénea, sino una coincidencia coherente, ni tampoco la ridícula solicitud a que el PP, simplemente, se pliegue, que es lo que da la impresión de que se pidió en La Moncloa a Rajoy. El cambio, por el contrario, llevaría a la discrepancia radical con quienes insisten en que el proceso debe ser retomado, descubriendo así que no se trataba de aprovechar una oportunidad para que ETA desapareciera, sino de aprovechar a ETA para ciertos logros políticos. Algunos de estos son los socios, en el Congreso o en algunas comunidades autónomas, del PSOE. falta de reconocimiento de errores pudiera parecer un punto de vista contrario al del secretario de Organización del PSOE, que habló poco antes- -con una terminología escalofriante- -de problema de comunicación o de interlocución entre el Gobierno y ETA, asunto que habría que re- La visar para no reincidir en errores en el futuro ¿Pero es que se va a intentar algo similar evitando los errores que ya no se sabe si son del Gobierno o de ETA? Y mientras se buscaba un segundo cadáver se plantea un nuevo pacto contra el terrorismo desdiciéndose los socialistas a sí mismos, ya que se venía insistiendo en que el Acuerdo de diciembre de 2000 estaba vigente y todo eran monsergas del PP. Ahora, han pasado muchas cosas y es necesaria una reflexión ¿A qué se debe tanta pusilanimidad, tanta palabra vana, tanta confusión e incongruencia? Habrá que ver qué pasa en el seno del PSOE, aunque ya estamos acostumbrados a que los partidos, en España, sean cajas de resonancia más que lugares de debate. Pero el asunto es grave. José Bono ha terciado asegurando que volver a dialogar con ETA es faltar el respeto a los muertos Está bien, si se entiende, claro, que el respeto a los muertos no es una ceremonia funeraria o un periodo de luto, sino el respeto a lo que las víctimas significan, que permanece en el tiempo: que hay muertos inocentes porque hay verdugos que, con la violencia y el terror, tratan de imponer sus postulados totalitarios. Con estos no se puede dialogar ni ahora ni nunca. Elpresidentehahablado, co- mo digo ambiguamente, de punto final pero lo que no ha dicho, y creo que es lo que sería deseable, es que no cabe diálogo alguno con los asesinos y que la batalla del Estado de Derecho no es otra- -no va a ser otra- -que la aniquilación legal de ETA. Es tan evidente que ese es el camino, que la falta de una declaración formal y contundente hace pensar que quizás el charco y la fantasmagoría, de los que se sale y a los a la que obliga la rectificación de lo que se ha venido haciendo supone un cambio de criterio con respecto a determinados partidos nacionalistas. No debe olvidarse que la exclusión del PP, que ha sido el deporte socialista por excelencia- -incluso en la política antiterrorista- -hace del PSOE, que busca la presencia en todos los gobiernos regionales, sea con quien sea, la única amalgama de lo que antes era la arquitectura constitucional. Volver al entendimiento sincero con el PP- -en vez de la retórica de un diálogo que es sumarse a la mayoría según la vicepresidenta- -es cambiar al partido por las instituciones, un proyecto sin duda saludable, pero difícil si se quiere mantener la deriva intelectual impulsada por Rodríguez Zapatero. ¿Qué sentido tendría, por otra parte, insistir en la memoria histórica si se ha inventado para identificar al PP con el franquismo? El éxito del proceso -es decir, una Navidad sin bombas de las que desconocemos su contenido político final- -era la justificación de todo lo demás. Reconocer que el fantasma ha desaparecido lleva necesariamente a replantearse el resto de una política más radical que socialista. Se comprende el vértigo de Rodríguez Zapatero, pero no se debería comprender sin horror que prefiriera permanecer en el charco. Laopción