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ABC MARTES 9- -1- -2007 ETA rompe la tregua s Análisis ESPAÑA 15 rrotar a ETA. Ni es lo mismo la unidad de los partidos que un pacto de Estado contra el terrorismo. El pacto de Estado requiere del acuerdo entre el partido que gobierna y el partido que es su alternativa. El pacto de Estado tiene esa condicióni imprescindible, la única que garantiza que la alternancia en el gobierno no modificará la política pactada. Los demás partidos se pueden sumar a cualquier pacto de Estado; es lo deseable. Pero imprescindibles sólo son los dos únicos partidos que pueden formar el Gobierno de España. JAIME GARCIA FRANCISCO SECO do. No nos vamos a dejar engañar por las palabras; conocemos bien su significado. No es lo mismo apostar por el final dialogado de la violencia que diseñar una estrategia para de- y como están las cosas, mucho me temo que el PSOE y el Gobierno hayan optado por mantener la estrategia que nos ha llevado a la situación actual. Les oigo hablar mucho de unidad; pero no les he oído decir nada sobre la necesidad de reeditar el Pacto con el Partido Popular. Han dicho que es básico pactar con el PNV; pero no han dicho que es imprescindible el acuerdo con el PP Concep. ción Arenal proclamó- -a propósito de la alergia de los políticos a asumir responsabilidades por sus actos- -que cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie Aquí y ahora hay culpables y responsables. El único culpable del terror y Tal del dolor causado es ETA. Pero la responsabilidad de que el Pacto se haya roto en pro de otra estrategia para buscar un final dialogado es del Gobierno. Fue una opción personal tomada, en el ejercicio de sus competencias y con entera libertad, por el presidente del Gobierno. Sabemos a donde nos ha conducido: la sociedad en su conjunto, los partidos políticos, las asociaciones cívicas, las asocicaciones de víctimas... Todo está hoy mucho más dividido y más debilitado que en marzo de 2004. Y ETA está psicológica y organizativamente mucho más fuerte. Esta es la pura realidad. La respuesta ante esta situación no puede ser una llamada genérica a la unidad. Ni una reafirmación en los principios democráticos. No tengo la menor duda de que el presidente, según sus propias palabras, piensa seguir poniendo lo mejor de él mismo para ganar la paz Dijo el sábado en la Pascua Militar que es una tarea muy arriesgada en términos políticos, pero es mi decisión No entiendo bien; no sé por qué el presidente piensa que debe asumir más riesgos que los estríctamente necesarios. Una cosa es que la tarea ser dificil, sobrehumana incluso. Y que, a pesar de ello, esté dispuesto a asumirla. Pero en cuanto al Todo está hoy mucho más dividido y más debilitado que en marzo de 2004. Y ETA está psicológica y organizativamente mucho más fuerte. Esta es la pura realidad. Mucho me temo que el PSOE y el Gobierno hayan optado por mantener la estrategia que nos ha llevado a la situación actual ro, como si nada hubiera ocurrido, como si ahora mismo- -y en un pasado no tal lejano- -no se hubieran intentado políticas de apaciguamiento hacia el terror que culminaron en fracasos. Lo arriesgado fue romper un pacto de Estado con el partido llamado a ser alternativa, para optar por un acuerdo con los partidos minoritarios y nacionalistas que nunca tendrán la responsabilidad de formar gobierno en España y que siempre defendieron la negociación política con ETA. Convendría reconocerlo. riesgo, es evidente que la tarea será más o menos arriesgada según como se acometa. No hay por que correr riesgos innecesarios. Y a la vista de lo ocurrido cualquiera puede entender que correría un riesgo innecesario quien volviera a tratar de convencer a unos terroristas de que dejen de serlo cuando ellos aún no sienten esa necesidad. Lo arriesgado sería seguir creyendo que los gestos amables y las buenas maneras van a ser interpretados por los terroristas como algo distinto a la debilidad. Lo arriesgado sería partir de ce- arriesgado, lo suicida diría yo, sería que a la vista de lo ocurrido se volviera a repetir la opción. Persistir en la estrategia que ha devuelto a ETA la esperanza no tiene ninguna justificación. Ni hay coartada que pueda disimularla. Ni el mejor Hitchock podría inventar un McGuffin suficientemente convincente. No nos vamos a distraer, presidente. El día 15 comparecerá usted en el Congreso de los Diputados. Estaremos atentos. Tiene usted que optar: o el pacto de Estado para derrotar a ETA o el mantenimiento del acuerdo con los nacionalistas para insistir en el final dialogado. No hay excusa, McGuffin, o coartada que valga. Lo