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4 OPINIÓN MARTES 9 s 1 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro UN AÑO SIN ARIEL SHARÓN ACE poco más de un año, Ariel Sharón desaparecía de manera inesperada de la escena política israelí y, por añadidura, de la de Oriente Próximo. Desde entonces, no sólo por eso, pero también, el proceso de paz es víctima de una parálisis total, acechado además por la victoria de Hamás en las democráticas elecciones legislativas palestinas, el consiguiente boicot internacional a las instituciones de Gaza y Cisjordania, los frecuentes enfrentamientos entre las milicias de Al Fatah y la organización integrista islámica y la perenne ocupación israelí de los territorios palestinos, sin que se atisben soluciones factibles a corto plazo. El plan de separación de Cisjordania- -la gran baza electoral y política de Ariel Sharón para el final de su carrera- -ha pasado con él a mejor vida. El último legado del general hebreo, hoy en éstado de coma, fue la retirada durante el verano de 2005 de los 8.000 colonos judíos que vivían en la franja mediterránea, hecho que para algunos analistas consiguió diluir los numerosos puntos oscuros de su larga y controvertida carrera militar y política. Israel, con Ariel Sharón hospitalizado, está a su vez tan paralizada como el proceso de paz, que no acaba de retomarse no sólo con sus vecinos palestinos, sino tampoco con el convulso Líbano, ni con Siria. La victoria clara, pero no holgada, en los comicios de marzo pasado del partido creado a su imagen y semejanza también amenaza con diluirse a la vista de los recientes acontecimientos y de la suerte de incapacidad resolutiva en que está sumida la actividad política en Israel. Kadima es, a su vez, víctima de un Ehud Olmert que cavó su fosa política con la guerra del Líbano del verano pasado, que muchos israelíes han asumido ya como una dolorosa derrota ante los milicianos de Hizbolá y como un paso atrás ante la opinión pública internacional. Un sondeo recientemente publicado en ese país apunta que la mayoría de los votantes de Kadima consideran que Ehud Olmert no es el líder adecuado para dirigir el Gobierno y que prefieren, por ejemplo, a la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, una ex funcionaria del Mosad atractiva para muchos, pero que carece de un bagaje político claro y cuya capacidad de liderazgo político todavía ofrece dudas. Las encuestas también concluyen que la población israelí en general- -otra vez la herencia de la guerra de Líbano- -está cansada de Olmert y de Kadima y prefiere que Benjamín Netanyahu, del Likud, se constituya en alternativa y sea el próximo primer ministro. No se puede descartar que el partido que fundó Sharón sólo unas semanas antes de su muerte cerebral desaparezca o consiga un resultado marginal en las próximas elecciones. Si esto llegara a ocurrir, la consecuencia directa e inmediata de ello sería que todo el legado del general- -en Israel se bromea incluso con su resistencia a morir físicamente y la asociarían a una nueva negativa de Arik como le conocían sus compatriotas, a reunirse con Yaser Arafat- -habrá desaparecido para siempre de la noche a la mañana. H OPERACIÓN DE IMAGEN DE ZAPATERO L Areunión apresuradaqueayer mantuvieron en laMoncloa José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy fue una nueva demostración del sentido oportunista con el que el presidente del Gobierno maneja sus relaciones con el principal partido de la oposición. Lo que en cualquier democracia bien asentada merecería la máxima consideración institucional y política, aquí se ha convertido en un comodín de las necesidades de imagen de Zapatero, al que Rajoy responde con una lealtad digna de todo elogio, pero que empieza a plantear problemas decompatibilidad con la consideración quedebe reclamar para sí el presidente del partido que representa a casi diez millones de votantes. Las formas de la convocatoria a Mariano Rajoy son las propias de un acto improvisado y fruto del nerviosismo, una cita en la que no se respetó la gravedad de la situación que atraviesa España, nuevamenteatacadadela peor manera por ETA, ni el papel que la oposición tiene asignado en una democracia parlamentaria. Desde que comenzó la legislatura, los usos más valiosos del sistema democrático español se han degradado por una acción de gobierno partidista y sectaria, que sigue empeñada en el objetivo estratégico fundamental de Rodríguez Zapatero: el aislamiento a toda costa del Partido Popular. El breve encuentro de ayer en La Moncloa estaba al servicio de la campaña del Gobierno para ganar tiempo, aparentar movimientos que nada cambian e intentar neutralizar a Mariano Rajoy con una red de gestos y discursos tramposos que pongan a prueba el moderantismo del líder popular y le disuadan de mantener la posición firme y exigente que requiere el momento. Ayerno se avanzó en una reconstitucióndelconsensoantiterrorista porque no eraésteelpropósitodeZapatero, sino presentar a Rajoy como un político intolerante y reacio al diálogo, aun a costa de hacerlo con un discurso ya desprestigiado y con una maniobra torpe a la que la opinión pública ya ha quitado la careta. Para la gran mayoría de ciudadanos, no hay duda de que el ofrecimiento de diálogo a Rajoy por parte del Gobierno es un ejercicio de cinismo insuperable, después de dos años y medio de un mandato cuyo nervio central ha sido la quiebra intencionada de todos los consensos posibles con el PP empezando por el antiterrorista. No obstante, a pesar de que las encuestas ya revelan el descrédito galopante del Gobierno, su estrategia defondo sigue siendo mantener elmismo acuerdo parlamentario- -con una versión que, adaptada a las circunstancias, fomente al PNV- -en el que se basó la declaración del Congreso de los Diputados de mayo de 2005, con lo que el PSOE y elpresidente del Gobierno están haciendoimposible de antemano el consenso con el PP Y esto es lo que debe saber la opinión pública. El PP sólo puede y debe aceptar la vuelta al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, el único que compromete la derrota incondicional de ETA. Ningún acuerdo es posible para el PP fuera de este objetivo, ni con partidos que claramente se oponen a la erradicación policial del terrorismo. Y mientras Rajoy mantenga este criterio, las maniobras del Gobierno estarán abocadas al fracaso. Rajoy no cayó en la trampa de dar más cheques en blanco y denunció acertadamente la falta de respuestas y compromisos del presidente del Gobierno que impliquen una rectificación sustancial de su política antiterrorista. Ni la hubo ayer ni es previsible que lahaya, porque Rodríguez Zapatero ha fundido su futuro político con el proceso dediálogo con ETAhasta el extremo de hacer imposible una rectificación sin que ésta suponga un reconocimiento del fracaso de su mandato. Por eso, los movimientos del Gobierno sólo están orientados a arañar días que enfríen a la opinión pública, alejen el atentado del 30- Dy permitana Zapatero replantearun acuerdoparlamentario suficiente para repescar el diálogo con ETA. La ambigua y calculada declaración hecha ayer por Otegi, pese a que no pide expresamente el mantenimiento del alto el fuego- -porque la izquierda proetarranuncahapedidotreguasa ETA- -será utilizada a favor de ese relanzamiento del proceso a medio plazo. En estas condiciones, el PP tiene un papel histórico y político que asumir. El Estado no ha reaccionado contra ETA porque el Gobierno se resiste a cancelar el proyecto del que depende la supervivencia política de Rodríguez Zapatero, y sólo el PPestácondicionesdedenunciarlo. Ydebehacerlo conliderazgo social, presencia pública y discursos inequívocos, sin temor a ser criticado por quienes, en este momento, sólo buscan su desaparición de la escena política y, de paso, salvar la cara ante la ciudadanía con espurias operaciones de imagen. UN PAPA CON PULSO FIRME N O le ha temblado el pulso a Benedicto XVI al aceptar de inmediato la renuncia del arzobispo de Varsovia pocas horas antes de su toma de posesión. La colaboración de monseñor Wielgus con el régimen comunista de Polonia, agravada por su proximidad a los servicios de inteligencia, es una causa de indignidad que justifica la decisión, en aplicación del Código de Derecho Canónico. El Papa ha reaccionado con urgencia, acelerando de manera acertada los tiempos de respuesta de la Iglesia cuando los acontecimientos lo requieren, y evitando que se extienda un escándalo (a veces magnificado) que podría perjudicar gravemente a la Iglesia. La determinación de Benedicto XVI para imponer sin titubeos su autoridad quedó ya demostrada en la reacción ante las denuncias de pederastia en casos muy concretos. Como Papa de la era global y de la sociedad de la información, sabe que es imprescindible actuar con celeridad para evitar debates interesados, sostenidos a veces de forma artificial. El Papa vive en el mundo de hoy, conoce las reacciones de la opinión pública y es consciente de la necesidad de que la imagen de la Iglesia no se vea empañada por circunstancias coyunturales. Parte, además, de una profunda convicción moral, enunciada ya en su larga y prolífica etapa como car- denal: hay que limpiar cualquier suciedad en el ámbito sacerdotal, ya se produzca por soberbia o por autosuficiencia. A su excepcional formación teológica y filosófica, reconocida de forma unánime, Ratzinger une también esta faceta de hombre práctico y eficaz a la hora de afrontar los problemas. Es muy difícil borrar el rastro de miseria moral que dejan tras de sí los regímenes totalitarios. Tardarán mucho tiempo en hacerlo las sociedades afectadas en la Europa oriental por un sistema injusto, sostenido por la fuerza militar de una potencia extranjera. De la resistencia y la dignidad de la inmensa mayoría de los católicos polacos es buena prueba la vida y la obra de Juan Pablo II, un pontífice excepcional marcado por la terrible experiencia de su país natal. Las secuelas del totalitarismo alcanzan ahora a la propia Iglesia, elemento nuclear en la tradición y en la realidad social de una nación que ha sufrido mucho a lo largo de su agitada historia. De ahí que la reacción de Benedicto XVI sea una medida imprescindible para pasar la página de unos acontecimientos que por fortuna pertenecen al pasado. Miembro de la UE en pleno desarrollo político y socioeconómico, Polonia no merece que su proyecto de futuro par a una sociedad de creciente influencia en Europa se vea alterado por una polémica fuera de lugar.