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36 INTERNACIONAL LUNES 8 s 1 s 2007 ABC UN MUNDO LIBRE DE ARMAS NUCLEARES Estados Unidos debe emprender un programa audaz para alcanzar la aspiración de Ronald Reagan y Mijail Gorbachov, en su reunión de Reykiavik, de hace dos décadas de abolir su armamento más poderoso POR George P. Shultz, William J. Perry, Henry A. Kissinger y Sam Nunn ctualmente las armas nucleares encierran un enorme peligro, pero también una oportunidad histórica. Los dirigentes estadounidenses deberán llevar al mundo a la siguiente etapa: un consenso sólido para invertir la dependencia mundial de las armas nucleares como contribución vital para impedir su proliferación en manos peligrosas en potencia y, en último término, poner fin a la amenaza que representan para el mundo. A armas nucleares fueron esenciales para mantener la seguridad internacional durante la Guerra Fría porque eran un medio de disuasión. El fin de la Guerra Fría hizo que la doctrina de disuasión mutua soviético- estadounidense quedara obsoleta. La disuasión sigue siendo un concepto importante para muchos países en lo que respecta a las amenazas de otros. Pero depender del armamento nuclear para este fin se está volviendo cada vez más arriesgado y menos eficaz. La reciente prueba nuclear de Corea del Norte y la negativa de Irán a paralizar su programa de enriquecimiento de uranio- -posiblemente hasta el grado armamentístico- -resaltan el hecho de que el mundo está ahora al borde de una nueva y peligrosa era nuclear. Lo más alarmante es que la probabilidad de que las armas nucleares lleguen a manos de terroristas no estatales está aumentando. En la guerra librada hoy por los terroristas contra el orden mundial, las armas nucleares son el medio supremo de devastación masiva. Y los grupos terroristas no estatales con armas nucleares están conceptualmente fuera de los límites de una estrategia disuasoria y plantean retos nuevos y difíciles para la seguridad. Aparte de la amenaza terrorista, a no ser que se tomen urgentemente nuevas medidas, Estados Unidos se verá pronto obligado a entrar en una nueva era nuclear que será más precaria, psicológicamente desorientadora y económicamente aún más costosa que la disuasión de la Guerra Fría. No es ni mucho menos seguro que podamos reproducir con éxito la vieja destrucción mutua asegurada soviético- estadounidense con un número creciente de posibles enemigos nucleares en todo el mundo sin aumentar Las drásticamente el riesgo de que se utilicen las armas atómicas. Los nuevos Estados nucleares no tienen la ventaja de los años de garantías paulatinamente establecidas durante la Guerra Fría para evitar accidentes nucleares, errores de cálculo o lanzamientos no autorizados. Estados Unidos y la Unión Soviética aprendieron de errores que no llegaron a ser fatales. Ambos países se mostraron diligentes para garantizar que durante la Guerra Fría no se usara ningún arma nuclear de manera intencionada o accidental. ¿Tendrán los nuevos países nucleares y el mundo en los próximos cincuenta años la misma suerte que tuvimos durante la Guerra Fría? Los líderes ya han abordado este tema en épocas anteriores. En el discurso Átomos para la paz que pronunció ante Naciones Unidas en 1953, Dwight D. Eisenhower prometió la determinación estadounidense de ayudar a resolver el temible dilema atómico; dedicar todo su corazón y su mente a hallar un modo de que la milagrosa inventiva del hombre no se dedique a su muerte, sino que se consagre a su vida John F. Kennedy, intentando romper el punto muerto en el que se encontraba el desarme nuclear, declaraba: El mundo no está pensado para ser una cárcel en la que el hombre aguarda su ejecución Rajib siguieron encauzar la carrera de armamentos. Iniciaron medidas conducentes a una reducción significativa de las fuerzas nucleares de largo y medio alcance desplegadas, incluida la eliminación de una clase entera de misiles amenazadores. ¿Qué haría falta para reavivar el sueño compartido por Reagan y Gorbachov? ¿Puede forjarse un consenso mundial que defina una serie de medidas prácticas que desemboquen en una reducción importante del peligro nuclear? Es urgentemente necesario abordar el reto planteado por estas dos cuestiones. El Tratado de No Proliferación (TNP) preveía terminar con todas las armas nucleares. Establecía (a) que los Estados que no poseyeran armas nucleares en 1967 se comprometieran a no adquirirlas y (b) que los Estados que las poseyeran accedieran a deshacerse de estas armas con el tiempo. Todos los presidentes de ambos partidos desde Richard Nixon han reafirmado estas obligaciones del Tratado, pero los países que no poseían armas nucleares se han vuelto cada vez más escépticos respecto a la sinceridad de las potencias nucleares. Hay en marcha firmes iniciativas de no proliferación. El programa de Reducción Cooperativa de la Amenaza, la Iniciativa Mundial de Reducción de la Amenaza, la Iniciativa de Seguridad en la Proliferación y los Protocolos Adicionales constituyen planteamientos innovadores que establecen nuevas y potentes herramientas para detectar las actividades que incumplen el TNP y ponen en peligro la seguridad mundial. Merecen una plena aplicación. Las negociaciones sobre la proliferación de armas nucleares con Corea del Norte e Irán, en las que participan todos los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania y Japón, son de importancia crucial y deben proseguirse enérgicamente. estas iniciativas es adecuada al peligro. Reagan y el secretario general Gorbachov aspiraban a alcanzar más en su reunión de Reykiavik hace 20 años: la completa eliminación de las armas nucleares. Su sueño escandalizó a los expertos en la doctrina de la disuasión nuclear, pero galvanizó las esperanzas de la gente de todo el mundo. Los líderes de los dos países con los mayores arsenales de armas nucleares hablaban de abolir sus armas más poderosas. Peroporsísolas, ningunade fuerzas nucleares en todos los países que las poseen. -Eliminar las armas nucleares de corto alcance, diseñadas para ser desplegadas al frente. -Iniciar un proceso bipartidista con el Senado, que incluya acuerdos para aumentar la confianza y estipular una revisión periódica, lograr la ratificación del Tratado de Prohibición Total de Pruebas, aprovechar los últimos avances técnicos y trabajar para garantizar que otros países clave lo ratifiquen. -Establecer en todo el mundo criterios de seguridad lo más elevados posible para todos los arsenales de armas, el plutonio utilizable para armas y el uranio altamente enriquecido. -Controlar el proceso de enriquecimiento de uranio, garantizando simultáneamente que el uranio para reactores eléctricos nucleares pueda obtenerse a un precio razonable, primero del Grupo de Proveedores Nucleares y después del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) u otras reservas internacionales controladas. También hará falta abordar las cuestiones de proliferación presentadas por el combustible gastado procedente de los reactores eléctricos. -Parar la producción de mate- rial fisible para armas en todo el mundo; retirar de manera progresiva el uso de uranio altamente enriquecido en el comercio civil, eliminar de las instalaciones de investigación de todo el mundo el uranio utilizable para armas y hacer que los materiales sean seguros. -Redoblar nuestros esfuerzos para resolver los enfrentamientos y los conflictos regionales que dan lugar a nuevas potencias nucleares. Alcanzar el objetivo de un mundo libre de armas nucleares también exigirá medidas eficaces para impedir o contrarrestar cualquier conducta a este respecto que entrañe una amenaza para la seguridad de cualquier Estado o pueblo. Reafirmar el sueño de un mundo libre de armas nucleares y establecer medidas prácticas para alcanzar ese objetivo sería una iniciativa audaz consecuente con el patrimonio moral de Estados Unidos, y sería percibida como tal. El esfuerzo podría tener un impacto profundamente positivo en la seguridad de generaciones futuras. Sin una visión audaz, las acciones no se considerarán justas o urgentes. Sin las acciones, la visión no se considerará realista ni posible. Proponemos que se establezca el objetivo de un mundo libre de armas nucleares y se trabaje con energía en las medidas requeridas para alcanzar dicho objetivo, empezando por las aquí esbozadas. THE WALL STREET JOURNAL 2007 Dow Jones Company, inc. Gandhi, al dirigirse a la Asamblea General de Naciones Unidas el 9 de junio de 1988, afirmó: La guerra nuclear no supondrá la muerte de cien millones de personas. Ni siquiera de mil millones. Significará la extinción de cuatro mil millones: el fin de la vida que conocemos en el planeta. Venimos a Naciones Unidas a pedir su ayuda. Pedimos su ayuda para poner fin a esta locura Ronald Reagan abogaba por la abolición de todas las armas nucleares que él consideraba totalmente irracionales, totalmente inhumanas, buenas para nada más que matar, y posiblemente destructoras de la vida en la tierra y de la civilización Mijaíl Gorbachov compartía este sueño, también expresado por anteriores presidentes estadounidenses. Aunque Reagan y Gorbachov no consiguieron en Reykjavik el objetivo de alcanzar un acuerdo para deshacerse de todas las armas nucleares, sí con- La reciente prueba nuclear de Corea del Norte y la negativa de Irán a paralizar su programa resaltan el hecho de que el mundo está ahora al borde de una nueva y peligrosa era nuclear Los grupos terroristas no estatales con armas nucleares están conceptualmente fuera de los límites de una estrategia disuasoria y plantean retos difíciles para la seguridad ¿Qué debería hacerse? ¿Pueden dar fruto la promesa del TNP y las posibilidades previstas en Reykiavik? Creemos que Estados Unidos debería iniciar un gran esfuerzo para conseguir una respuesta positiva mediante fases concretas. Es primordial la colaboración intensiva con los líderes de los países que poseen armas nucleares para convertir en empresa conjunta el objetivo de conseguir un mundo sin armas nucleares. Dicha empresa conjunta, al implicar cambios en la disposición de los Estados que poseen armas nucleares, daría peso adicional a los esfuerzos ya iniciados para evitar la aparición de una Corea del Norte y un Irán con armas nucleares. El programa que habría que acordar constaría de una serie de medidas urgentes y consensuadas que sentaran las bases para un mundo libre de la amenaza nuclear. Las medidas serían las siguientes: -Cambiar la postura propia de la Guerra Fría de desplegar armas nucleares para aumentar el tiempo de advertencia y así reducir el peligro de accidente o de uso no autorizado de un arma nuclear. -Seguir reduciendo sustancialmente el tamaño de las