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32 INTERNACIONAL LUNES 8 s 1 s 2007 ABC Alberto Sotillo Supuesto plan de Israel para atacar centrales iraníes La oficina de Ehud Olmert se limita a no comentar historias como ésa y Exteriores dice que el objetivo es la vía diplomática LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Con una callada por respuesta desde la oficina del primer ministro, Ehud Olmert- no comentamos historias como ésa indicó una portavoz- -y una dosis de ambigüedad estratégica del Ministerio de Exteriores, que indica que el objetivo actual es la vía diplomática, el Gobierno hebreo despachó, sin desmentirla, la información sobre los supuestos planes secretos de Israel para lanzar un ataque nuclear contra las centrales iraníes de enriquecimiento de uranio, desveladas ayer por el Sunday Times dos por Mordejai Vanunu- -luego secuestrado por el Mossad y condenado a 18 años de cárcel- ayer difundía con abrumador lujo de detalles los presuntos preparativos del Ejecutivo de Israel para borrar del mapa la infraestructura madre del programa nuclear iraní. En ellos se incluyen objetivos, rutas, armas a utilizar, alcance y consecuencias; amén de pormenores comprometedores sobre las tareas de entrenamiento de los dos escuadrones llamados a ejecutar el bombardeo. Varios pilotos de la Aviación hebrea, según el diario, han viajado a Gibraltar en las últimas semanas para adiestrarse en el vuelo de ida y vuel- IMAGEN PARA UNA DERROTA i es cierto que la guerra se puede ganar por una imagen como cuenta Clint Eastwood, habrá que reconocer que las perspectivas no son muy halagüeñas en Irak. Aquí, hasta ahora, la principal imagen para la historia ha sido la de un linchamiento en dos fases: la de Sadam Husein en efigie cuando derribaron su estatua y la del mismo en la horca durante las entrañables fiestas pasadas. Probablemente no se pueda ganar ninguna guerra cuando la sociedad pierde la fe moral en la causa que la sostiene. Y la causa moral iraquí se ha ido improvisando a medida que crecía el desastre: las armas de destrucción masiva, la promesa democrática de la que sólo se habló cuando no se encontraron aquellas armas o la lucha contra el terrorismo de la que nos acordamos cuando seguían sin aparecer ni armas ni la democracia. Una moral de conveniencias para un linchamiento en dos fases. Ya sabemos que los fundamentos morales raras veces han sido un instrumento de la política internacional. Y que a menudo los discursos moralistas sólo disfrazan canallescas intenciones. Se supone que es un frío cinismo cerebral el que debe regir a los Estados. Pero, ¿dónde está la racionalidad de un linchamiento en el que, en mitad de una trifulca con el ajusticiado, los verdugos se pusieron a dar vivas a Moqtada al Sadr? Al Sadr pregona la más radical teocracia chií, sus protectores en Irán son los sectores más extremistas del régimen y, a su lado, el jeque Nasrala, líder de Hizbolá, es un revisionista, un converso al laicismo, un incondicional de Occidente. Estados Unidos se las ha arreglado para instalar en el poder en Irak a los sectores más radicales de sus más furiosos enemigos. Estos son los fundamentos del conflicto, y no la anécdota de que se envíen veinte mil soldados más. Lo que se presenta como giro radical ya fue ensayado durante el referéndum constitucional y en las elecciones. También entonces mandaron 20.000 tropas más, prometieron un nuevo amanecer. Y nada cambió ni entonces ni ahora. S Mordejai Vanunu El mismo dominical británico que en 1986 revelara el potencial atómico del Estado judío, apoyándose en los datos sobre el reactor de Dimona aporta- ta de más de 3.200 kilómetros en que consistiría la misión. Tan pronto como se reciba la luz verde, se lanzará la misión, que destruirá el proyecto nuclear iraní reproduce el periódico de Londres citando a una fuente israelí, que explica que la operación se dirigiría contra la central de Natanz- -donde se acumulan miles de centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio- -la planta de conversión de Isfahan y el reactor de agua pesada de Arak. Primero haciendo uso de bombas convencionales guiadas por láser, que se encargarían de abrir túneles por los que inmediatamente después se enviarían bombas nucleares con una fuerza equivalente a la quinta parte de la arrojada en 1945 contra Hiroshima, capaces de provocar explosiones limpias en profundidad que reducirían el riesgo de un escape radiactivo a la atmósfera. Un miembro de las fuerzas leales a Abbás vigilaba ayer una multitudinaria manifestación de seguidores de Al Fatah en Gaza REUTERS Liberado el reportero gráfico peruano secuestrado hace seis días en la franja de Gaza L. L. CARO JERUSALÉN. La liberación del fotógrafo peruano Jaime Rázuri ayer por la tarde en Gaza, tras seis días de secuestro, constituyó la única bocanada de oxígeno en una jornada de desasosiego en la Franja, donde los seguidores de Al Fatah leales al presidente Mahmud Abbás protagonizaron la mayor demostración de fuerza desde 1994, con una imponente manifestación en el estadio de fútbol en la que su jefe local, Mohammed Dahlan, fue aclamado como un ídolo cuando desafió a sus rivales islamistas desde un púlpito al grito de Dejad a Hamás que me dispare Rázuri fue entregado a la Guardia Presidencial por miembros de la milicia que lo aprehendió el pasado lunes, el llamado Ejército Islámico controlado por el clan familiar de los Durmush, que se ha convertido en una de las principales bandas delictivas de Gaza. A su participación en la captura del soldado judío Gilad Shalit, cautivo desde junio, y el intento de asesinato en diciembre del titular de Exteriores palestino, Mahmud Zahar, hay que sumar ayer la muerte a manos de los combatientes de este grupo próximo a Al Fatah de tres miembros de una familia de activistas de Hamás el sábado por la noche y el secuestro de otros cinco, lo que contribuyó a aumentar la tensión sólo horas después de que Abbás decretara la ilegalización de las fuerzas islamistas paramilitares dependientes de Interior. En este clima de venganzas, ayer se estrenaba una modalidad de violencia en la Franja con la exhibición de un vídeo en el que enmascarados de Al Fatah que rodeaban a un secuestrado de Hamás amenazaban con aumentar su presión si la facción rival no desmantela sus comandos armados. Los seguidores de Al Fatah leales a Abbás protagonizan la mayor demostración de fuerza desde 1994