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Domingo 7 de Enero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.262. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 3,20 Bélgica: 3,00 Estados Unidos: 3,50 USD. Francia: 3,05 Irlanda: 3,00 Italia: 2,80 Holanda: 3,00 Portugal: 2,45 Reino Unido: 1,80 LE. Suiza: 5.40 CHF. Marruecos. 30 Dh. Irene Lozano RECUERDOS DEL CUERPO CABA el buen tiempo y durante tres días la gente sigue pidiendo helados. Como siempre, el otoño se presenta de improviso, pero más allá de la epidermis, lo sensible sigue arañando un alientoalos rescoldos. Loteníaestudiado laheladerademi calle, quenocerraba cuando cambiaba el tiempo, sino tres días después. Tres jornadas de viento frío y, pese a todo, un helado en la mano y el calor en el cuerpo todavía. DejóescritoKavafis queloscuerposrecuerdan. También que los dioses perciben los hechos futuros, los hombres, los ya ocurridos; los sabios, los que se aproximan El atentado pilló a traición al presidente, que a treinta de diciembre parecía aún desear el último helado del verano. Apostó todo a una carta sabiendo del mal perder de sus rivales, de su irreprimible costumbre de cambiar las reglas a su antojo. Se equivocó, pero le agradezco el intento. Sin embargo, tardaré mucho en olvidar su cuerpo, aún recordando, cuando muchos nos sentíamos ya bruscamente a la intemperie. Deshabitados. Y él, sin percibir lo futuro o lo que se aproxima. Tampoco lo ya ocurrido. Ni dios, ni sabio, ni hombre. Ahora ya sí, ahora la humareda de la T- 4 ha encapotado el cielo y, por si quedaran dudas, hemos vistolos sepulcros de los muertos. Ahora, digamos unas cuantas obviedades: que la culpa es de los asesinos, que los malos tienden a ser malos, que las víctimas eran inocentes, que la violencia no conduce a nada. ¿Y bien? Tendremos que afilar de nuevo la guadaña de las palabras. Habrán nuestros cuerpos de recordarse vulnerables. Aún gritarán, después de la metralla: la ley, la ley, la ley, más o menos solitarios, así es la vida. Y nada nos librará de sacar del trastero los minutos de silencio de las doce. No importa. Los tenemos preparados. A La hija del presidente de Senegal se ha convertido, volante en ristre, en la protagonista del rally Dakar AP La hija del presidente corre en casa Conduce un Nissan y afirma que llegará al Lago Rosa. Syndiely, la hija del presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, ataca el Dakar como una experiencia religiosa. Si los guardaespaldas corren más que ella, habrá tomate. POR TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN mbajadora de buena voluntad de Naciones Unidas, asesora especial de su padre en la dirección del país africano, esta chica de piel mulata y pelo castaño, con gafas de estudiante de La Sorbona, se ha embarcado en la experiencia que sueña todo senegalés: disputar el Dakar, santo y seña del rally más famoso de la estratosfera, que termina en ese país desde que naciera en 1979. Claro, para Syndiely era fácil. Es la hija del jefe, nada menos que del presidente de Senegal, y sus peticiones se convierten en hechos por la gracia de Dios. ¿o de Alá? Con la bandera senegalesa en los antebrazos de su chaqueta roja, Syndiely, Synd para embajadores y demás amigos, pilota un Nissan con el objetivo de soportar los ocho mil kilómetros y presentarse en su ciudad natal, el 21 de enero, volante al ristre. Su obsesión es poder decir a papá: He terminado un Dakar, cosa que no has hecho tú Ayudada por un copiloto francés, Pierre- Henry Desmazure (no confundir con Victor Mature, ya fallecido) Synd tiene un primer enemigo no inscrito en el raid: los guardaespaldas. Ayer arrancó de Lisboa con la tensión de impedir un clamoroso ridículo: que sus protectores lleguen antes a la meta en cada etapa. Están advertidos. Que hay mucho parado buscando trabajo en el Lago Rosa. Estas participaciones de revista del corazón molestan a los pilotos. Restan importancia al sufrimiento que los profesionales aceptan para intentar vencer. A Peterhansel, Masuoka, Roma, Alphand, Coma y demás califas del desierto no les gustan estos competidores de Costa Azul que gastan mucho papel couché y poco sudor en la duna. Es el precio que deben pagar. Porque el Dakar trasciende al deporte y se ha convertido en un mercado. De hecho, los tuareg rezan a Alá para que el rally no se marche a Dubai ante las amenazas terroristas de Malí. La carrera supone el cinco por ciento del PIB de algún país y con las cosas de comer no se juega. Synd siempre podrá decir que no es la única paseante en corte. Paul Belmondo rueda con su apellido por el Sahara desde hace años. Otros, como Georges Marques, compiten con un dos caballos del pleistoceno, para dar el toque Picapiedra. Y hay buggys como el de Ronn Bailey que es un espectáculo cuando abre las puertas como si fuera a volar. Nada de ello es comparable con Llovera y Busquets, parapléjicos que ganarán a todo este pelotón de pelaje publicitario... Me confirman que Synd está graduada en gerencia e ingeniería financiera por La Sorbona. Hija, las gafas delatan. No son de piloto, sino de empollona. E