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90 CIENCIAyFUTURO Medio Ambiente DOMINGO 7 s 1 s 2007 ABC Los delfines se enfrentan diariamente a innumerables amenazas causadas casi siempre por el ser humano REUTERS Comienza el Año del Delfín La ONU ha declarado 2007 como Año del Delfín En España, la situación de la Península en zonas de paso y la cercanía de Canarias al trópico propician que exista gran diversidad de estos animales POR A. ACOSTA MADRID. No se trata de un ciclo del calendario chino, sino de una campaña lanzada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) para aumentar la conciencia sobre las amenazas que afrontan los delfines y la degradación de su hábitat. En un final de año marcado para estos animales por la casi segura extinción de un pariente de agua dulce- -el delfín de aleta blanca del río Yangtsé- la Convención sobre Especies Migratorias ha declarado 2007 Año del Delfín Y es que estas criaturas, en su mayoría marinas, se enfrentan a un sinfín de amenazas en todo el planeta. Las epidemias, la contaminación- -ya sea acústica, debida al tráfico marítimo, o química, por residuos y sustancias tóxicas- el uso de artes y aparejos de pesca destructivos o no selectivos y la falta de control en algunas zonas del cada vez más de moda turismo de avistamiento, son sólo algunos de los retos a los que día a día deben enfrentarse si quieren sobrevivir. Según datos del Pnuma, más del 70 por ciento de los delfines y las ballenas pequeñas son susceptibles de morir atrapados en las redes de pesca. Y es que si en el caso del río Yangtsé la construcción de la presa de las Tres Gargantas acabó con el delfín de aleta blanca, en la inmensidad del mar ese cuello de botella lo forman las redes de deriva, también llamadas cortinas de la muerte que pueden superar los 20 kilómetros de longitud. Delfines ibéricos Delfín mular. El mayor de los delfines ibéricos mide más de 4 metros de largo, aunque en el Mediterráneo apenas supera los 3,5 metros. Hoy, sus poblaciones son pequeñas y, en ocasiones, muy fragmentadas. Delfín común. Ha sufrido una gran regresión en el Mediterráneo. Ahora se concentra en el mar de Alborán. Con cerca de dos metros y medio, combina hábitos costeros y pelágicos. Sus laterales son de color grisáceo y amarillo. Delfín listado. Muy similar al delfín común, con el que a veces forma grupos mixtos, se diferencia de éste por sus bandas laterales. Los del Mediterráneo son ligeramente más pequeños que los del Atlántico. Éstas son las especies más habituales, pero en aguas españolas también pueden verse el delfín de flancos blancos, el de hocico blanco, el de dientes rugosos y el de Fraser. ción de partida, tanto en cantidad como en diversidad, cada vez menos ventajosa. Y es que, según Aguilar, nuestras aguas han albergado más del 40 de las especies de cetáceos del mundo y casi el 80 de las del Atlántico. Ahora, las habituales no alcanzan la docena Diversidad en aguas canarias Así, frente a las especies más frecuentes, como los delfines mular, listado y común, que nadan tanto en aguas españolas del Mediterráneo como del Atlántico, de vez en cuando se dejan ver en nuestras aguas especies como el delfín de Fraser, el delfín hilador y el delfín de dientes rugosos, fundamentalmente en aguas de Canarias, por ser ésta una zona de transición entre el Atlántico Norte y las regiones tropicales dice Aguilar. Más al norte, es posible ver al delfín de flancos blancos y al de hocico blanco. Pero no sólo las redes entorpecen su futuro, la contaminación, ya sea química o acústica, es el otro caballo de batalla. Investigaciones científicas han puesto de manifiesto la existencia de una alarmante circulación y acumulación de contaminantes altamente tóxicos y persistentes (organoclorados, metales pesados, hidrocarburos... en todos los mares del mundo. Los mamíferos marinos sufren directamente los efectos de esta contaminación, ya que ingieren importantes cantidades de estos compuestos que se han ido concentrando a lo largo de la cadena. Además, ya no quedan mares silenciosos. El tráfico de grandes barcos o las exploraciones subacuáticas en las que se utilizan aparatos de ultrasonidos para detectar bolsas de gas o petróleo provocan bajo el mar un ruido continuo en todas las frecuencias. Teniendo en cuenta que el oído es un sentido vital para los cetáceos, la contaminación acústica reduce su capacidad de comunicarse, alimentarse y reproducirse. Zonas de protección Es evidente, afirma Aguilar, que la situación de la Península ibérica dentro de muchas zonas de paso y, especialmente, la estratégica situación de las islas Canarias, convierten estas costas en uno de los lugares con mayor número de referencias sobre estos animales. Por tanto, Aguilar ve necesario que se dé un paso más en la protección de estas especies en nuestras aguas y que se decreten áreas especiales de conservación tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico. Además de aguas canarias, sería conveniente proteger una zona de transición, como el Estrecho de Gibraltar, y otras de concentración de estos animales, como el mar de Liguria, el Golfo de León y el mar de Alborán. Millones de kilómetros de redes Aunque ya prohibidas por la Unión Europea, hay mares que no se libran de ellas, y siempre hay otras artes de pesca no selectivas en los que los cetáceos quedan atrapados. Según Ricardo Aguilar, biólogo y director de conservación de Oceana, cada año miles de animales caen en los millones de kilómetros de redes caladas en aguas ibéricas. Según cálculos de esta organización y de Greenpeace, estamos hablando de entre 15.000 y 20.000 delfines capturados cada año en el Mediterráneo y Atlántico. Esto, sobre una situa- Las redes de pesca y la contaminación química y acústica son algunos de los retos a los que se enfrentan Más información: http: www. pnuma. org