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ABC DOMINGO 7- -1- -2007 En portada s Entrevista con el comisario europeo de Mercado Interior ECONOMÍAyNEGOCIOS 49 Liberalizar los servicios postales, el próximo reto Entre los proyectos que tiene en cartera el comisario europeo de Mercado Interior, Charlie McCreevy, está la liberalización de los servicios postales. Esto supondrá que algunos operadores históricos que hay en algunos países europeos, entre ellos Correos en España o La Poste en Francia, verán entrar la competencia en un terreno que hasta ahora estaba resguardado de ella al ser monopolios. McCreevy ya ha anunciado que el proyecto de directiva, que podría culminar su periplo entre el Consejo de la UE y la Comisión en 2009, supondrá un gran enfrentamiento político entre los diferentes modelos económicos y tradiciones que se dan en Europa. A pesar de que se liberalice el sector, los países deberán garantizar un servicios universal para que éste no se limite sólo a las grandes ciudades donde hay más negocio, y llegue también a las zonas más aisladas del territorio europeo y, por tanto, menos rentables. Hay países que dentro de su tradición liberal hace tiempo que tienen este servicio abierto a la libre competencia, como es el caso de Reino Unido y Holanda, entre otros. La Directiva de Servicios es una de las normas que más controversia ha creado en la UE -Desde luego y ésto es lo que ha pasado en Italia o en España, entre otros países, donde hay enormes grupos bancarios en comparación con 1999, época en la que había demasiados bancos y demasiadas barreras para operaciones transfronterizas. Ahora, dieciséis años después, que es un periodo muy corto de tiempo, el sector bancario está mucho más consolidado. -Uno de los temas de su departamento que está de actualidad estos días es el vano intento de crear un modelo único de patente europea, pero al final no ha sido posible- -Lo que ha pasado es que cada uno de los 25 países miembros cree que es una buena idea, sobre todo que será muy práctico para hacer negocios, pero la realidad es que no ha habido avances en el tema ya que algunos países han hecho nuevas peticiones, con lo que no hay más remedio que posponer el tema a la Presidencia alemana que comienza en enero. -Una de las normas más importantes que ha salido de su departamento es la Directiva de Servicios, aprobada finalmente el mes pasado en el Parlamento Europeo. Si algo se le puede reconocer a esta REUTERS normativa es que dió a conocer en toda Europa a símbolos como el ya famoso fontanero polaco, en referencia al posible dumping social que se podía haber avecinado. ¿Qué consecuencias prácticas tendrá esta nueva norma en la vida de los europeos? -Mañana o en el mes de enero ninguna, pero a largo plazo desde luego. Los países tienen tres años de plazo para trasponer la directiva a sus respectivas legislaciones y, al mismo tiempo, escanear si alguna de sus regulaciones internas contradice a esta directiva, que es de rango superior y, por tanto, obligaría a cambiar la norma del país. Pero, volviendo a la pregunta, los ciudadanos notarán muchos cambios ya que en muchos países europeos hay enormes trabas a que empresas de servicios de otros países entren en su territorio, trabas que en el plazo de tres años como máximo tendrán que desaparecer. -Al final a esta directiva, en los tres años en que ha durado su trámite, se le ha quitado mucho del liberalismo inicial que pretendió su primer impulsor, el comisario holandés Fritz Bolkenstein. ¿Qué opinión le merece este hecho? -Tengo que reconocer que es el texto que más controversia ha creado en Europa en mucho tiempo, incluso con manifestaciones en la calle y, en parte como consecuencia de toda esta oposición, el texto ha cambiado mucho tanto en su paso por el Parlamento Europeo como por el Consejo de Ministros de la UE. Al final se alcanzó un consenso a condición de dejar a un lado los aspectos más conflictivos del texto y el hecho de que al final se alcanzara un acuerdo es sin duda positivo, aunque algunos sectores se quedaran finalmente fuera. -Su trabajo parece complicado ya que tiene que poner orden en muchos sectores para que realmente se respeten las reglas del Mercado Interior pero, en general, ¿qué es lo más difícil, resistir las presiones de los Estados Miembros en los casos que les atañen o de los miles de lobistas que inundan Bruselas? -Todo es difícil. Primero está la presión del Consejo, con 27 países miembros, a la que le sigue el Parlamento, pero después hay un gran número de lobistas entre los que destacan los bancos, que hacen muy bien su trabajo entre los eurodiputados. Un buen ejemplo lo hemos tenido con la Directiva de Servicios, la enorme presión que hizo Francia para que se rebajara el texto. Pero a mi favor tengo que soy político desde hace muchos años en un país además pequeño como es Irlanda, con poco más de cuatro millones de habitantes, donde también había muchos lobistas sobre todo en los sindicatos, de modo que estoy acostumbrado a la presión desde hace muchos años.