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26 ESPAÑA Pascua Militar DOMINGO 7 s 1 s 2007 ABC Pitarch: Este Cuartel General se asemeja bien poco al anterior El sustituto del destituido Mena insta a sus subordinados a un comportamiento tan ejemplar como el observado en 2006 S. N. SEVILLA. El teniente general jefe de la Fuerza Terrestre, Pedro Pitarch, manifestó ayer, durante la recepción oficial con motivo de la celebración de la Pascua Militar en la Capitanía General de Sevilla, que este año, sin variar ni de nombre ni de ubicación, el Cuartel General de la Fuerza Terrestre se asemeja bien poco al del año pasado Pitarch, hombre de confianza del actual Gobierno, con quien fue director general de Política de Defensa, sustituyó como jefe de la Fuerza Terrestre al teniente general José Mena, quien fuera destituido pocos días después de que en la Pascua Militar de hace un año afirmara que la aprobación del Estatuto de Cataluña en los términos en que estaba planteado en ese momento podría tener graves consecuencias, tanto para las Fuerzas Armadas como institución, como para las personas que la integran Ayer, en el tradicional discurso de la Pascua Militar, Pitarch instó a sus subordinados a continuar durante 2007 con el comportamiento ejemplar observado en 2006 Una conducta, según el general, basada en la Constitución y las Reales Ordenanzas, que son fundamento moral para todos En este sentido, señaló que los militares no deben olvidar nunca que la milicia exige una permanente afirmación de los valores morales Asimismo, Pitarch realizó un balance del 2006 y consideró que ha sido especialmente denso y fructífero para los ejércitos y la Armada ya que, según el general, fue un año de transformación y de avance, como corresponde a un país como España, moderno, con sólida base científica y tecnológica y plenamente integrado en el concierto internacional Por su parte, en la Capitanía General de Barcelona, el teniente general Fernando Torres González, abogó por un futuro para las FAS en el que abordemos los cambios- -dijo- -con lealtad y disciplina, con una disposición positiva y con plena confianza en el mando Además, tuvo un recuerdo para los ecuatorianos muertos en el último atentado etarra. El teniente general Pitarch, durante los actos de la Pascua Militar celebrada en Sevilla NIEVES SANZ ZAPATERO Y LOS DEMÁS No es concebible que haya ruptura sin un cierre de filas con los populares, y un relajamiento de las alianzas que siguen sosteniendo al Gobierno en el Congreso pio Blanco autorizó esta lectura sorprendente del diccionario hablando durante un rato por duplicado. Cada vez que pronunciaba la palabra roto añadía: o sea, suspendido y también al revés. La inverosimilitud, incluso comicidad, de la exégesis de Blanco, importaban menos que el hecho notorio de que se quería colocar, en labios del presidente, una opinión claramente distinta de la que éste había emitido. No había que ser un lince para llegar a la conclusión de que las aguas estaban muy revueltas en el interior del partido y del Gobierno. Pero Zapatero callaba. ¿Por qué? Quizá, por impotencia. Acaso, por puro desconcierto. El caso es que llegó el jueves, y Zapatero, con las ruinas aeroportuarias como telón de fondo, volvió a hablar. Se tuvo la sensación de oír una voz que venía del principio de los tiempos. Se refirió otra vez a sus ansias de paz- -la idea más recordada de su discurso de investidura de hace casi tres años- no usó la palabra ruptura -ni aun siquiera la de suspensión y eludió llamar terroristas a los etarras. De modo que, señores, tenemos aquí un problema. No sólo los ministros y jefes de partido corrigen a Zapatero, sino que Zapatero corrige a sus ministros y jefes de partido. ¿Qué va a pasar? De momento, nada. El día 15, Zapatero explicará en el Congreso su estrategia tras el atentado, y salvo sorpresas, ésa será la línea a la que se atendrán los socialistas. Existe un factor importantísimo que contribuye a garantizar- -provisionalmente- -la disciplina. Y es que las consecuencias de que pase algo, son todavía inasumibles para el Partido Socialista. Empecemos a contar con los dedos. Una ruptura del proceso, implicaría recuperar el Pacto Antiterrorista. La declaración congresual del 2005 ya no vale. El propósito de esa declaración consistió menos en matizar el Pacto, que en dejar fuera al PP y substituirlo por las fuerzas que habían brotado a la sombra de otro pacto intermedio, el del Tinell. Los protagonistas del arreglo, y quienes se le sumaron luego, se habían hecho una composición de lugar completamente equivocada sobre la situación. Creían, en primer lugar, que ETA dejaría las armas. Y pensaban, además, que sería posible juntar garbanzos con los exetarras, para montar una mayoría vitalicia contra la derecha. El cruce de cables explica la participación de agrupaciones como Esquerra, mucho más próxima a ETA que a la Constitución. Todo esto se ha acabado. No es concebible que haya ruptura sin un cierre de filas con los populares, y un relajamiento de las alianzas que siguen sosteniendo a Zapatero en el Congreso. Álvaro Delgado Gal S Recuerdos para los fallecidos Asimismo, habló de las misiones en el extranjero y agradeció el sacrificio de los que perdieron la vida en cumplimiento del deber, como el soldado de origen peruano Jorge Arnaldo Hernández, muerto el pasado mes de julio en Afganistán durante un ataque contra las tropas españolas. e acentúa la confusión en el Gobierno y alrededores. Los mensajes se bifurcan, se solapan, o se contradicen. El sábado treinta y uno, pocas horas después de ocurrido el atentado, Zapatero declaró que el proceso se suspendía. Según el diccionario, suspender significa detener o diferir por algún tiempo una acción u obra Por tanto, el que suspende un proyecto ha excluido romperlo, puesto que la ruptura, al contrario que la suspensión, no admite marcha atrás. La gente interpretó a Zapatero en este registro, confirmado por las respuestas que fue dando a los periodistas en la rueda de prensa. Y no cundió, por expresarlo suavemente, el contento. Inmediatamente después, se inició una fase nueva, una fase de rectificación. Rubalcaba habló de ruptura inequívoca. Y Blanco fue más allá y atribuyó a Zapatero la afirmación expresa de que el proceso estaba roto. El argumento de Blanco, formulado en una entrevista con Carlos Herrera, es que roto y suspendido quieren decir exactamente lo mismo. El pro- Aceptada esta primera conclusión, se siguen otras conclusiones. Zapatero tendría que confiar en el apoyo de la derecha, no sólo en lo tocante al País Vasco, sino en general. Y entonces no podría desarrollar una política propia, en el sentido normal de la palabra. Lo razonable sería que, después de haber consensuado con Rajoy que el terrorismo quedase a salvo de la disputa electoral, convocara a los ciudadanos a las urnas para que éstos abrieran un nuevo ciclo. ¿Podría Zapatero ser de nuevo candidato? Sonaría raro, rarísimo. ¿Habrían tenido los socialistas tiempo para reemplazarlo por otro candidato? Probablemente, no. La resultante remota de romper el proceso es, por tanto, perder las elecciones. Y el PSOE no se ha hecho todavía... a esa idea ingrata. ¿Alternativas? La más contundente, darle un empujón al proceso. Ello envuelve, en primer lugar, legalizar rápidamente a Batasuna. Y en segundo lugar, ir a las elecciones con un punto casi único: una propuesta, ahora concreta, para liquidar el contencioso terrorista en términos aceptables para ETA. Como no se hiciera esto, ETA volvería a matar, y pronto. Zapatero acabaría en K. O. técnico una legislatura que sería recordada, no por el matrimonio gay y cosas así, sino por su desenlace infausto. ¿Se trata de un curso de acción prometedor para el Partido Socialista? La pregunta es retórica. Sería un desastre, un infierno. Los admiradores de Zapatero atribuyen a éste habilidades taumatúrgicas. Las va a necesitar, y en grandes proporciones.