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6 1 07 GASTRONOMÍA Vodka El Kremlin se mete a (buen) tabernero Mañana es Navidad en Rusia, y el Estado ha patrocinado un vodka muy barato con el que neutralizar los brebajes tóxicos que tantas vida cuestan. La historia del Kremlin está muy ligada a esta bebida POR RAFAEL MAÑUECO CORRESPONSAL EN MOSCÚ L os rusos podrán tomar vodka hasta perder el conocimiento a un precio asequible y sin miedo a acabar en el hospital, envenenados. Mañana domingo se celebra en Rusia la Navidad y, con motivo de las fiestas, la destilería estatal Rosspirtprom ha lanzado una botella de medio litro por 65 rublos (1,9 euros) Al menos la calidad está asegurada. La iniciativa la patrocina el Kremlin porque cada año mueren en Rusia alrededor de 40.000 personas, víctimas de los subproductos tóxicos del alcohol. A esa cifra hay que añadir otros 150.000 muertos por afecciones causadas directa o indirectamente por el consumo excesivo de alcohol en buenas condiciones. Son muchos los que ponen en duda que la aparición del nuevo vodka, bautizado ya con el nombre de naródnaya (del pueblo) vaya a resolver nada. Al ser más barato, la gente beberá mucho más que antes considera Liubov Sliska, vicepresidenta de la Duma, la Cámara Baja del Parlamento. Además, Sliska está convencida de que siempre habrá quien prefiera seguir comprando vodka adulterado a 17 rublos (medio euro) el litro. Precedentes y Ley Seca La última ola de muertes por ingerir esas bebidas que causan hepatitis incurable tuvo lugar en noviembre en cuatro regiones, Pskov, Bélgorod, Irkutsk y Perm. Murieron más de cien personas y se hospitalizó a 2.500. El objetivo que persigue el Gobierno ruso es establecer un monopolio absoluto sobre la producción de vodka y así tener garantía de su pureza. La destilación del aguardiente ya corrió a cargo del Estado durante toda la época soviética y varias veces durante la zarista. El primer zar que impuso ese monopolio fue Iván III en el siglo XV Otra forma de hacer frente a la amenaza es volver a implantar la ley seca. El presidente Vladímir Putin, abstemio declarado, no lo descarta. La primera ley seca de la historia de Rusia la decretó el zar Nicolás II, en agosto de 1914, para enviar toda la producción de alcohol a los hospitales de campaña durante la Primera Guerra Mundial. Los bolcheviques mantuvieron la norma hasta 1925. Stalin descubrió que el alcohol podía utilizarse como instrumento de estímulo laboral e ideológico. Mediante una orden secreta, firmada el 30 de octubre de 1.941 (en plena guerra) Stalin creó artificialmente una situación de déficit de vodka en las tiendas y su distribución fue confiada exclusivamente a las estructuras del partido comunista. Sólo los colectivos laborales de vanguardia, el ejército, los héroes del trabajo y, por supuesto, los órganos del Estado y del partido tendrían acceso al preciado líquido. La época de Brézhnev trajo consigo un cierto relajamiento aunque, paradójicamente, se extendieron los famosos vitrezbíteli desagradables sanatorios psiquiátricos donde se curaba a la fuerza a los alcohólicos, quienes debían satisfacer el importe de una multa como pago a las atenciones recibidas. La reincidencia podía suponer la pérdida del puesto de trabajo e incluso la cár-